Una verdad incómoda

El Mentiroso Rubalcaba
El Mentiroso Rubalcaba

El hecho de que el mentiroso Rubalcaba y sus mentirosos amigos Blanco y Sebastián hayan vuelto a mentir con sus ridículas afirmaciones sobre el ahorro no ha pillado a nadie de sorpresa… por lo menos a nadie que se le ocurra pensar las cosas con cierto detenimiento.

Desmontemos el tema del ahorro y la reducción de velocidad. Partamos de la base de que el director general de tráfico no ha conducido un coche en su puñetera vida, lo cual le hace, ante todo, un auténtico profano en la materia. Habrá quien lo defienda y diga que los muertos en accidentes sean menos cada año. No menos cierto es que cada año los coches son más seguros y disponen de serie de más medidas de seguridad activa y pasiva. Claro que este país ya ha tenido un ministro de defensa que no hizo la mili, una ministra de defensa con tintes separatistas, un ministro de interior electricista y ahora tiene un ministro de fomento que, directamente, no es ni ha sido nunca nada, entre otras lindezas políticas.

Lo cierto  es que las medidas de ahorro del gobierno no son sino una estrategia para dar la impresión de que están haciendo algo. Ahí tenemos al mismísimo (vice)presidente «picándose» con Fernando Alonso. Lo que dice Alonso es absolutamente cierto. Conducir largos trayectos a una velocidad reducida disminuye la concentración, produce modorra y es, en definitiva, peligroso. Lo que le contesta Rubalcaba es información manipulada. Dice que en Estados Unidos el límite es de 110 y que allí no conducen durmiendo. Lo cierto es que en Estados Unidos cada estado marca su límite de velocidad por lo que no hay uno, sino alrededor de 50 límites distintos.

Pero resulta que existen otra serie de diferencias con respecto a Estados Unidos que el mentiroso ha obviado porque son verdades incómodas para nuestra clase política. Veamos unas cuantas:

1. En Estados Unidos se puede hablar por teléfono, por la radio y comer en el coche en la mayoría de estados. Aquí está PROHIBIDO.

2. En Estados Unidos no existe una red de radares autónomos que se dedican a recaudar millones de dólares diarios. Allí te caza un radar, te persigue un policía, te para y te notifica y vas a juicio si no estás de acuerdo, juicio en el que puedes defenderte sin abogado en un cara a cara con el mismo policía que te paró. O sea, tienes ciertas garantías como ciudadano y se presupone tu inocencia. Aquí te llega una carta de pago. En principio, eres culpable si o si.

3. En Estados Unidos existe una red aeroportuaria por la que fluyen infinidad de vuelos regionales de infinidad de compañías regionales. En efecto, además de Delta, Continental, US Airways, American Airlines, Northwest Airlines, Southwest Airlines y demás mega compañías, hay un enjambre de microcompañias que operan aviones regionales para unir destinos cercanos. De este modo, si yo quiero viajar en España desde, por ejemplo, Málaga a Jaén o Málaga a Cádiz, debo hacerlo por carretera por narices. Similares distancias en Estados Unidos se pueden salvar por precios muy razonables en avión desde aeródromos regionales o incluso desde aeropuertos internacionales.

4. En Estados Unidos no existe el carné por puntos. La gente no vive con el miedo de perder el carné. De hecho, cada estado emite su propio carné de conducir, si bien los requisitos para obtenerlos son similares en todos ellos y la edad de obtención suele ser los 16 años. El único que puede retirarte el carné es un juez que estime que tu conducción es peligrosa para el resto de la sociedad. Esto lo hacen habitualmente con gente que es pillada con tasas elevadas de alcohol en sangre. Desde luego, no dejan en manos de radares decidir quién es peligroso y quién no.

5. La red de carreteras de Estados Unidos es mucho más antigua que la española. Sin embargo, le da millones de vueltas en todos los sentidos. Las carreteras tienen arcenes amplios, no tienen quitamiedos metálicos, sino que hay escapatorias siempre por ambos lados de las autovías y autopistas. Lo de los dos carriles habituales de aquí allí se considera carretera secundaria. Tres, cuatro, cinco y hasta seis y siete carriles forman sus autovías y autopistas. La numeración de las carreteras está bien pensada. Aquí hablar de que alguien ha pensado en la nomenclatura de las carreteras es una entelequia. En Estados Unidos las carreteras de 3 cifras son estatales y las de dos son interestatales. Las carreteras pares tienen recorrido Este-Oeste mientras que las impares tienen recorrido Norte-Sur. De este modo, si por ejemplo estamos en la 495, ya sabemos que se trata de una carretera que va Norte-Sur y que no saldremos del estado en que nos encontremos por ella. De ahí que los coches americanos suelan traer brújula de serie, algo que aquí no es habitual.

6. Estados Unidos es un país eminentemente rural mientras que España es eminentemente urbano. Aproximadamente el 75% de nuestra población vive en grandes poblaciones mientras que allí el 75% de la población vive en zonas alejadas de las grandes ciudades. ¿Qué significa esto? Básicamente que con las excepciones de unas pocas grandes ciudades del tipo Nueva York o San Francisco, allí no se producen los éxodos masivos que vivimos aquí con las operaciones «Salida» cada dos por tres. Por lo general, el tráfico de largo recorrido en Estados Unidos es fluido mientras que aquí las carreteras se unen con las circunvalaciones en cada ciudad y la conducción se vuelve estresante por los continuos atascos y retenciones.

7. Pero la falacia más grande, la del ahorro, que es la que todo el mundo se ha tragado, es la más fácil de desmontar. Si los números que da el gobierno fuesen ciertos, que no lo son, esta medida ahorraría 1.400 millones de euros en petróleo importado. Para un país que tiene un déficit comercial de más de 52.000 millones de euros, esto supone un 2% de ahorro. Si lo medimos en términos de déficit comercial con respecto al PIB, supone una bajada del 4,9% al 4,8%, o sea, una reducción del 0,1%. ¿Pero alguien se cree que vayamos a ahorrar 1.400 millones de euros en petróleo? Lo que consume carburante en los vehículos no es mantener velocidades constantes, sino frenar y acelerar de nuevo. Cierto es que Rubalcaba es químico y no físico, pero el concepto físico del «momento» y un poco de mecánica básica bastarle para saber que está mintiendo. Un coche consume mucho más combustible acelerando hasta los 110 o 120 Km/h que manteniendo esa velocidad constante. Por lo tanto, todas las medidas que se tomen para ahorrar combustible deberán ir enfocadas a evitar frenar y acelerar constantemente en las carreteras. Mira por donde, la rápida proliferación de radares y (jodidas) rotondas provoca contínuos frenazos en las calles y carreteras, incrementándose por tanto el consumo de combustible de manera notable. Si alguien lo duda que se pregunte porqué consume un coche más en ciudad donde no pasa de los 40-60 kilómetros por hora que en autopista, donde viaja a 120 o más.

Pero claro, esta verdad es bastante incómoda y es políticamente incorrecta.

El Nacionalista Ciego

Nacionalismo
Nacionalismo

Parece que fue el hispanolatino Marco Fabio Quintiliano quién dijo «En la variedad está el placer». La historia es cruel en este sentido, dado que Quintiliano nació en la entonces provincia hispanorromana Tarraconense, que en su momento fue la más grande de las provincias de la Península Ibérica y cuyo séptimo convento jurídico fue el Tarraconensis, con capital en la colonia Tarraco, actual Tarragona.

Resulta cuanto menos curioso que uno de los eruditos nacidos en esta tierra fuese quien hilvanase la frase que viene a ser diametralmente opuesta al sentir de muchos de los que allí viven. Muy lejos del concepto actual de globalización, muchas de estas personas siguen ancladas en unas ideas viejas, tan viejas y pueblerinas, que les ciegan y no pueden ver la realidad.

Pongamos un ejemplo. Hace cien años, si yo era de Málaga, hubiese tenido motivos para estar orgulloso de ser Malagueño por una pequeña serie de motivos, como por ejemplo, las uvas moscatel y las pasas que se producen en esta tierra. No había mucha comunicación con el exterior, con lo que nada me unía a Madrid, ni en definitiva al resto de Europa. Ahora, con el AVE, los vuelos directos a infinidad de capitales, no sólo de España, sino del resto de Europa, cuando salgo al exterior tengo muchos más motivos para sentirme orgulloso. Por ejemplo, cuando esté en Asia, podré estar orgulloso no sólo de las moscateles de Málaga, sino del resto de variedades que se cultivan en La Rioja o, ¿por qué no?, de las que utilizan en Francia para elaborar su magnífico Champagne dado que, a fin de cuentas, me siento igual de Europeo que ellos.

En la variedad está el placer y, desde luego, pertenecer a variedad de estamentos (llámense provincias, comunidades autónomas, estados o uniones de estados) deriva en una vida más placentera. Por ejemplo, el hecho de no necesitar llevar un pasaporte o rellenar una tarjeta de inmigración cuando se viaja por Europa ya es un avance sustancial en si. Claro, que si uno es paleto y además ciego, seguramente no viajará a menudo y estas cuestiones le den por la baja espalda.

Si uno, por ejemplo, es Español, tiene derecho a entrar en los museos del estado mostrando su DNI de manera gratuita o en su caso abonando una cantidad reducida. También puede sentirse orgulloso de las 12 copas de Europa (9 del Madrid y 3 del resto de los equipos 🙂 ) que han conseguido equipos Españoles o bien de la Eurocopa y el Mundial que han conseguido nuestras selecciones. Claro que, si uno es paleto y además ciego, ni irá a museos ni disfrutará con el fútbol.

También ser Español es motivo de orgullo en otros deportes. El número uno del tenis, los tres número uno del motociclismo, e incluso, según se atisba hoy, el número uno de la Fórmula 1, todos son Españoles.

Español es el Talgo (uno de los AVE), que se vende en bastantes países. Tan Español como Repsol, Telefónica, Acciona o Ferrovial. También Iberia, la aerolínea con más conexiones con Latinoamérica del mundo.

Pero al final, es lo que yo digo, si ni se disfruta con el deporte, ni se viaja, ni se sabe nada de economía empresarial, ni en general de nada de nada, se es ciego, cateto y nacionalista.

Periodismo basura (moderno)

Periodismo Basura
Periodismo Basura

Recuerdo siempre con cariño uno de los primeros acuerdos mercantiles que firmé. Recién instalado en Málaga tras pasar bastante tiempo en Estados Unidos monté una empresa de Telecomunicaciones con bastante ambición, mucha ilusión y pocos recursos. Coincidía con la liberalización del mercado de las telecomunicaciones es España así que era relativamente fácil hacerse distribuidor de una serie de fabricantes que veían como sus carteras de clientes, siempre encabezadas por Telefónica, crecían y les permitían crear una red de distribución que llevase sus productos a muchos más clientes de lo que estaban acostumbrados hasta entonces. El caso es que, para los auriculares, seleccionamos a Plantronics (y ellos a nosotros) y nos convertimos en distribuidores suyos a través de su empresa comercializadora. Conforme cerramos el acuerdo, pedí a mi departamento de comunicación -en aquella época una persona que hacía de todo- que redactase una nota de prensa y la enviase a las agencias y los medios relevantes. Para redactar la nota, «el departamento» se basó, como es lógico, en información tanto de nuestra empresa como de Plantronics. La nota era clara y describía el acuerdo al que acabábamos de llegar para vender sus productos. Entre la información suministrada venía una completa información sobre el fabricante incluyendo una reseña que hacía referencia a que Plantronics suministraba auriculares incluso a la Nasa para sus vuelos espaciales.

A la mañana siguiente, hicimos revisión de prensa, para ver quién nos había publicado. El diario Expansión publicó una nota (debo tener el recorte en el trastero) en la que venía a decir que nuestra empresa había firmado un contrato con la Nasa para desarrollar auriculares para sus misiones espaciales. Aparentemente, Efe le había pasado sólo un extracto de nuestra nota original y, en el corta-pega, el refrito acabó siendo un completo desaguisado.

Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte y cada vez con mayor frecuencia, las redacciones y ediciones de los medios hacen de todo menos redactar y editar. Si uno hace un repaso diario a los medios se encuentra con todo tipo de incorrecciones, afirmaciones absurdas, y, por un motivo que no logro entender dado el sinfín de herramientas disponibles, un montón de faltas de ortografía y gramática.

La velocidad a la que los medios están procesando y publicando la información hace que no puedan ni siquiera pararse a leerla ellos mismos. El mismísimo Matías Prats, que cuenta con todo mi respeto como profesional y cuyas noticias trato de ver cada noche, ha llegado a leer noticias que no tenían sentido. Y digo leer, porque si las procesase antes de salir en antena, a buen seguro se daría cuenta de lo que dice en ocasiones. Recuerdo que, con ocasión de una de las muchísimas huelgas de controladores y en vísperas de la celebración de un partido de fútbol de la Champions League, la noticia que dio fue que el vuelo que llevaba a los hinchas Españoles a tierras Italianas se había cancelado y los 3.000 aficionados Españoles no habían podido acudir a la cita. Esto huele a refrito de dos noticias, una sobre un vuelo cancelado y otra sobre el tamaño estimado de la afición que iba a desplazarse a Italia.

Si miramos el diario Marca hoy mismo en Internet, de entre todos los artículos existentes sobre las declaraciones de Jorge Lorenzo tras la disputa del GP de Japón, podremos encontrar dos que se contradicen frontalmente. No se trata de opiniones, sino de supuestas declaraciones del piloto Español. En unas viene a decir que Rossi estuvo impresionante y le ganó el mano a mano con merecimiento y en la otra dice que el Italiano jugó sucio y le ganó de una forma poco deportiva. ¿Cúal es la cierta? Todos sabemos que Lorenzo habla más de la cuenta, pero ¿realmente ha dicho una cosa y justo lo contrario en el mismo momento? Viniendo de Lorenzo puede ser, pero lo dudo.

En su libro «Next», que recomiendo encarecidamente, Michael Crichton aborda este tema en detalle usando ejemplos reales de cosas que se han publicado en grandes medios de comunicación. En concreto, en lo que profundiza es en que se publica todo sin comprobar las fuentes ni la veracidad de la información. Ataca al viejo principio que reza «no dejes que la verdad arruine una buena noticia». Pero lo más curioso del libro es que si se hace una búsqueda en Internet sobre su sinopsis, la mayoría de los resúmenes del libro no han captado el argumento. Los lectores que escriben sobre el libro hablan de «los últimos descubrimientos científicos que el autor aborda en el libro». En realidad, no son descubrimientos científicos, sino artículos erróneos que ha recopilado, como he dicho antes, en los principales medios de comunicación mundial. De este modo (no voy a joder a quién se quiera leer el libro, es simple sentido común), ni se ha descubierto una especie de orangután en Borneo capaz de hablar, ni se han dado casos de personas con un gen especial que les hace auto-curarse de cáncer, ni se han avistado tortugas manipuladas genéticamente con publicidad de mega corporaciones en sus caparazones creada en laboratorios a nivel molecular con materiales bioluminiscentes, ni los científicos han conseguido aislar el gen de la madurez y lo han hecho inhalable, ni hay un loro en California que razona y suma, ni en general, nada de lo que cuenta es cierto, aunque todo haya sido publicado previamente en los medios. Todo es una larga lista de tonterías escritas en diversos medios que el autor ha usado para demostrar (y lo ha conseguido con creces) que la gente se traga todo que todo lo que se escribe en los medios. Crichton, magistral, sabía que con sus estudios de medicina, su fama de investigador y su larga carrera como escritor de ciencia ficción basada en teorías reales, la gente no lo pondría en duda. Por eso escribió el libro a modo de demostración. Hoy, años después, se puede leer por todo Internet todo tipo de discusiones acerca de las falsas teorías postuladas en el libro. Sin embargo, lo más sencillo que es ir a su web (www.michaelcrichton.com) y leer sus propias sinopsis así como los magníficos discursos que ha dado en diversos foros acerca de las motivaciones que le han llevado a escribir cada libro, es precisamente lo que nadie se preocupa en hacer.

Hace relativamente poco, el 9 de Noviembre de 2008, en un vuelo de Málaga a Madrid leía a doble página en El Mundo que Michael Crichton había fallecido en su casa de Los Ángeles tras una larga batalla contra el cáncer. La doble página biográfica hablaba del «altísimo escritor de 2,60 metros de estatura». Ni que decir tiene que, aunque alto, Crichton no medía 2,60 metros. Su propia muerte vino a certificar su teoría.

Prohibiciones

Prohibido
Prohibido

Prometía hablar de las prohibiciones en un post anterior y no lo he olvidado. Por motivos laborales que no vienen a cuento el otro día empecé a darle vueltas a la cantidad de prohibiciones que existen a nivel local, regional, nacional e internacional en todos los niveles de la vida de una persona y cómo afectan estas prohibiciones a nuestra calidad de vida y como cambian, en nuestro caso, en función de dónde vivas. No quiero parecer anárquico, así que empezaré por admitir que cada prohibición que existe tiene un motivo detrás, si bien no comparto la mayoría de estos motivos.

Estando en Damasco hace unos días me llegó una solicitud de amistad de Facebook al iPhone. Fuí a confirmar que en efecto conocía bastante bien a la persona y, oh! sorpresa, la red que estaba utilizando en Siria tiene censurado el acceso a Facebook. Puedo recibir solicitudes de amistad con la aplicación para el iPhone pero no puedo conectarme para confirmar la solicitud. Empecé entonces a darle vueltas a todo lo que está prohibido, tanto allí como aquí, y, como era de esperar, acabé bastante cabreado.

Resulta que está prohibido que las grandes superficies comerciales abran en domingos y festivos, con lo que muchos estamos condenados a hacer las compras entre el viernes por la tarde y el sábado. También está prohibido que las cadenas de televisión emitan la publicidad que ellos quieran. Sólo pueden emitir una serie de minutos por hora. Está prohibido que en mi oficina, que está dentro del inmueble que he comprado y que es mío, pueda fumar, incluso si estoy en mi despacho. También está prohibido fumar en los aeropuertos, ¿verdad? No. Mentira.

Creo que si vives en una población de menos de 50.000 habitantes, entonces no está prohibido que las grandes superficies abran los domingos. Si la televisión se emite por Internet, tampoco hay límite de anuncios. Si mi oficina está en la comunidad de Madrid, si puede haber zonas de fumadores, como por ejemplo en las cafeterías y, aunque en el aeropuerto de Málaga no se puede fumar, en Barajas hay muchos puntos de fumadores. Peor lo tienen en Barcelona, dónde no se puede fumar en el Prat a no ser que vayas a la sala VIP dónde sí hay zona de fumadores, aunque creo que también han habilitado un patio interior a tal efecto.

Está prohibido que los niños viajes en coche sin la preceptiva silla infantil, pero aparentemente si pueden hacerlo en taxi, autobús, tren o avión. También está prohibido viajar en coche sin el cinturón de seguridad, pero no hay problema en hacerlo en autobús de linea, metro o AVE. Debe ser que la muerte en estos transportes si es políticamente correcta. Está prohibido el proxenetismo pero no están prohibidos los, digamos, hoteles de prostitutas. De igual modo, está prohibido el tráfico de drogas pero no su consumo. Prohibido ir a 160 en un coche moderno pero permitido ir a 120 en una tartana sin medidas de seguridad alguna. Si no pasas por caja, no puedes poner la radio en tu barbería, pero sí en tu cuarto de baño. Si te compras un CD para ponerlo en tu boda te has columpiado: está prohibido. Si lo pones en tu coche no. Una muy curiosa: España es el país con más litoral de Europa, sin embargo, está prohibido amerizar con un hidroavión en el agua. Curiosamente, los hidroaviones en sí tampoco están prohibidos, aunque, como es de esperar, no se venden muchos en España.

Los cocineros tienen prohibido usar tablas de corte y utensilios de madera en los restaurantes. En sus casas no. Una vez en Londres me dolía bastante la cabeza y entré en una farmacia. Pedí un Ibuprofeno de 600 y me dijeron que estaba prohibido dispensarlo sin receta. Pregunté qué me podían dar entonces para el dolor de cabeza y me dieron Ibuprofeno de 400. Como es lógico, me tomé pastilla y media. Un compañero Pakistaní en la universidad en Estados Unidos tenía prohibido tomar alcohol por su religión. Camino de una fiesta paró en una farmacia y compró dos botes de Ni-Quil, que es un jarabe anticatarral con una buena cantidad de alcohol. Le pregunté si se sentía mal y me dijo que no, pero que su religión si le permitía tomar alcohol si era parte de una medicina o un tratamiento. Se agarró un buen cermeño a base de jarabe para la congestión. Está prohibido entrar en las mezquitas en bermudas, pero si estas cubren las rodillas, entonces no. ¿Qué carajo tienen de sexy mis rodillas para tener que cubrirlas?

En Los Ángeles, hace ya unos meses, descubrí que estaba prohibido fumar en la calle. Curiosamente, se podía comprar marihuana en ciertas tiendas de naturopatía. Si vas en coche y fumas está prohibido llevar las ventanas abiertas. ¿Dónde creen estos inútiles que acaba el aire que hay dentro del coche? En muchos sitios está prohibido usar el claxon de madrugada. Sin embargo y algunos que vivís cerca lo sabéis, los bomberos pueden usar la megafonía de su estación a cualquier hora para cualquier cosa, como por ejemplo gritar a las doce de la noche «Tos pa dentro que la cena ya esta!!».

Una última recopilación de anécdotas: En Buenos Aires (y en Argentina en general) está prohibido el juego en su territorio. Sin embargo, hay un casino «atracado» en el puerto. Está flotando, así que no cuenta. En Marruecos está prohibido también el juego, pero si los premios no son en metálico y se los compras al estado entonces no. Los Budistas permiten a sus mujeres entrar en los templos. Si tienen la regla lo tienen prohibido. En la gran mezquita de Damasco las mujeres tienen prohibido acceder al area de los hombres. Si van acompañados de un hombre no. Pero, desde luego, la que me parece que se lleva la palma es una Española: Las mujeres menores de edad tienen prohibido votar. Sin embargo, si pueden abortar sin conocimiento de sus padres.

Actualización 2/Oct: Acabo de leer una noticia que viene al caso y es curiosa: http://www.larazon.es/noticia/8029-en-paris-ya-es-legal-que-las-mujeres-lleven-pantalones

Estado de Miedo (y III)

Hay dos frases de Albert Einstein que me gustan por encima de todas las demás: «Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas» y «Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo». También me gustan muchas frases de Woody Allen y Groucho Marx, en cuya lápida, lamentablemente, no figura el famoso epitafio que le atribuyen que reza «Disculpen que no me levante» que hubiese sido el broche de oro a una vida excelentemente cargada de humor y sarcasmo. Lo que no es una leyenda urbana es el tema de la ignorancia humana al que me refería al citar a Einstein. Independientemente del momento que nos toque vivir, en cada ciclo de nuestras vidas, siempre venimos sometidos al yugo del «Estado de Miedo» impuesto, como ya he repetido, por la clase más ignorante que existe, que es la política.

Tengo que admitir que, puestos a tirar de hemeroteca, las frases de los políticos son mucho más divertidas que las de los genios de nuestra era. La última, destornillante, es la de nuestro presidente admitiendo que «ha descubierto que los parados que reciben cursos de formación están en realidad trabajando para el estado». Menos mal que no le dió por estudiar física o bioquímica porque me asusta pensar que narices hubiese descubierto. No me cabe duda que, fuese lo que fuese, implicaría necesariamente el fin de la sociedad, tal y como la conocemos, y con algún gas de por medio para variar. O sea, el fin de Microsoft y Google, de los Smartphones y las PDAs (espera, creo que estas ya han desaparecido…), de la TDT y de, en general, la mayoría de los acrónimos de tres letras que usamos a diario.

Lo cierto es que la clase política se pasa la vida cambiando los planes de formación públicos. No por casualidad, las generaciones que van surgiendo son cada vez más ignorantes en general. El mejor método que existe para mantener el «Estado de Miedo» es sin duda la paulatina analfabetización de la sociedad. Cuanto menos sepas, más fácil es que te creas mis mentiras. Yo, de hecho, cuando me comparo con mis generaciones precedentes (e incluso a veces con mi misma generación) a menudo me siento bastante ignorante. Ahora bien, cuando miro por el retrovisor, me siento mucho más tranquilo. Si bien es cierto que todos vamos a ser ignorantes siempre, lo menos que se puede hacer es leer un poco y documentarse antes de hablar para no aparentarlo. Cualquiera que hubiese leído datos reales acerca de cualquiera de los miedos que hemos vivido sabría que no estaban sustentados en realidades científicas. Claro que tampoco podemos pretender que todo el mundo lea las revistas de divulgación científica cada vez que salga una noticia en un telediario o sea portada de un periódico. Sin embargo, tenemos una ventaja, al menos en gran parte de occidente, que otras generaciones precedentes no tuvieron, y esta no es otra que la facilidad y velocidad de acceso a la información. Podemos comprobar las noticias, hacer cuentas, leer las de un lado y las del otro, y tomar posiciones propias basadas en el conocimiento adquirido. Todos seguiremos siendo ignorantes, pero cada vez seremos más lo que no ignoramos las mismas cosas, que diría el Sabio.

Pongamos un ejemplo práctico: nuestra Atmósfera. Todo el día escuchando milongas sobre las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) y basta una consulta en Google o Bing para constatar que está comprobado y medido que el CO2 representa en torno al 0,046% de la Homosfera, la parte más baja de la Atmósfera, o sea, la que respiramos y en la que vivimos la mayoría, porque yo sostengo que muchos viven en el limbo, que está mucho más arriba, no tiene cantidades significativas de oxígeno y esto, obviamente, les afecta al cerebro. En efecto, nuestra Homosfera está constituida mayoritariamente por nitrógeno (78%) y oxígeno (21%). Es más, tiene una curiosa propiedad: Tiene una composición constante y uniforme. Sin embargo, nos han metido en la cabeza que las emisiones de CO2 producidas por el ser humano son un factor determinante en la destrucción de la ya tan susodicha sociedad actual. Basta indagar un poco en los artículos que van apareciendo en las búsquedas para aprender que una erupción volcánica produce más CO2 que todas las emisiones producidas por el hombre en un año o que, incluso, el ganado mundial produce también más gases de efecto invernadero que el ser humano. Esto último lo han aprendido algunos progres de salón y ya preparan una ley para reducir los ganados a base de prohibir lo que consideran un excesivo consumo de carne que contribuye al cambio climático. Pero de prohibiciones hablaremos otro día.

Otro ejemplo: Todos y cada uno de los documentales y artículos apocalípticos hablan de que el cambio climático elevará el nivel del mar. También se puede hacer una búsqueda acerca del nivel del mar, aunque recomiendo lecturas más gratificantes que la Wikipedia como «Noticias desde un Universo Desconocido» de Frank Schätzing que es en sí la propia historia de los océanos, desde su creación hasta la actualidad. Leyendo de una u otra fuente puede apreciarse que el nivel del mar no es uniforme. No lo es en las orillas y mucho menos en la vasta inmensidad de los océanos. Muy al contrario, sube y baja en función de donde nos encontremos y no me refiero ni mucho menos a centímetros, que es la únidad que estos ignorantes usan para medir sus predicciones, sino a auténticas cordilleras de agua salada. Muchos factores influyen en el nivel de los océanos. A los que argumentan que se está descongelando el Ártico y por tanto está subiendo el nivel del mar habría que mandarlos a clase de física y, a la salida, explicarles que se está congelando el Antártico a un ritmo igual o superior lo que, a priori, garantiza la estabilidad de la ecuación. Pero, de un modo o de otro, hay que aprender sobre lo que realmente hace que esto esté ocurriendo en un polo y en el opuesto, y basta un poco de lectura para constatar que hay muchos elementos que influyen en esto mucho más que el CO2, como por ejemplo la actividad del Sol, que, la última vez que comprobé, no era todavía controlable por el ser humano, ni siquiera con un iPad.

Podría extenderme rebatiendo uno tras otro todos los supuestos efectos del cambio climático y las presuntas causas del mismo, pero no es ese el espíritu de este conjunto de artículos. La idea es llamar la atención sobre el problema del «Estado de Miedo» y buscar una solución. La solución es cambiar. No me refiero a cambiar nuestros hábitos en materia de consumo energético, que es una patochada (aunque pueda ser rentable para el bolsillo viendo que van a volver a subir el precio de la energía eléctrica), sino cambiar nuestros hábitos de asimilación de la información y nuestra eterna creencia en que lo que dicen los políticos (y por ende repiten las noticias y los periódicos como papagallos) son, en gran medida, un conjunto de frases cargadas de ignorancia. Y justo porque abogo por ese cambio de hábito he citado al principio de este post la frase de Einstein. Si queremos que esta situación cambie no podemos seguir haciendo lo mismo. Manteniendo nuestra actitud, creyendo todo lo que dicen los políticos y perseverando en nuestros hábitos de asimilación de la información, no conseguiremos nunca un resultado distinto y, por ende, nuestra sociedad, tal y como la conocemos, cada vez de una manera, estará eternamente abocada a la extinción… o al menos eso nos harán creer continuamente.

[polldaddy poll=3851495]

Estado de Miedo (II)

En estos años del cambio climático uno no puede dejar de pensar en las acciones que cada día impulsan los políticos para «concienciarnos» de que debemos dejar un mejor planeta a nuestros hijos del que nosotros mismos nos encontramos cuando llegamos. Desgraciadamente, cualquiera que pueda sumar dos más dos entenderá con bastante claridad que la acción del ser humano por si sóla no puede producir los cambios que los apocalípticos vaticinan.

Parece que ya ha quedado claro que el planeta no se calienta, sino que más bien se enfría. Pero ojo, que el enfriamiento no lo están vaticinando en cientos, ni siquiera en decenas de grados centígrados, sino que los están vaticinando en unidades. Que si un grado más en 25 años, que si grado y medio en 50 años… O sea, estos pseudocientíficos que tienen serios problemas en predecir el tiempo que va a hacer mañana con relativa exactitud nos hablan de cambios de uno o dos grados en el transcurso de las próximas décadas y nosotros, que somos torpes e ignorantes, nos lo creemos. Pero lo mejor, lo que más impacta, es que se atreven a predecir lo que va a ocurrir como consecuencia directa de este cambio en un par de grados durante cinco décadas. Digo que son pseudocientíficos porque en realidad, el tiempo que hará y el climá que esperamos se basa en predicciones no en certezas. O sea, se analizan los históricos y se intenta predecir que ocurrirá en función de lo que ha ocurrido otras veces y de lo que suele ocurrir cuando se dan una serie de fenómenos atmosféricos. Sin embargo, la naturaleza en su conjunto es mucho más que borrascas y anticiclones. La naturaleza es ganado, volcanes, placas tectónicas, flora y fauna en general y un sinfín de factores que, sin duda, alteran el producto y que están, al menos de momento, fuera de nuestro control. Y el ser humano, es un inmensa complejidad, no es sino una pequeña parte de la naturaleza. He oído a idiotas defender que el ser humano es el ser predominante de nuestra época. Obviamente no habían oído hablar de las bacterias.

La clase política en general oculta su mediocridad bajo el «Estado de Miedo». Ya lo dije en el post precedente y ahora lo reitero. Como no tenemos problemas en occidente en general y en España en particular, vamos a dedicarnos a preocupar al currito de turno para que no esté pendiente de nosotros. De este modo, señores ciudadanos, sepan ustedes que lo importante no es la crisis, ni el desempleo, ni la nefasta política europea que axfixia al tercer mundo a base de subvenciones a los productos propios, no, ni siquiera los sindicatos y la patronal son importantes. Lo importante es poner el aire acondicionado a 26 grados, para pasar calor; poner la calefacción a 20, para pasar frío. Cambiar las bombillas de filamento que consumen mucho por las de bajo consumo (hechas con plomo), que son altamente contaminantes pero consumen poco. Lo importante es ir en bicicleta (otra vez!) y no en coche para llegar hecho un guarro al trabajo. Lo importante es apagar los aparatos electrónicos y no ponerlos en «stand-by» vaya a ser que los 0,1 watios que consumen en este estado acaparen la capacidad de toda la red generadora. Lo importante es que, aunque las centrales nucleares no contaminan son supuestamente peligrosas y por tanto generar energía con centrales de combustible fósil o de ciclo combinado es mucho mejor, aunque contamine.

Las energías renovables, hoy por hoy, son deficitarias. Pero eso no es importante, vamos a potenciarlas con tu dinero, pequeño currito, y tu te jodes y pasas calor en verano y frío en invierno porque lo importante es el respeto al medio ambiente, al menos cuando a la clase política le interesa porque para volar en Jet Privado, para llevar coches de gran cilindrada que pagamos todos, para usar miles de toneladas de papel cada año en mitines, carteles y demás, para eso, no hay problema con contaminar. Y claro, luego están las cumbres. Occidente le pide a oriente que cumpla una serie de protocolos para supuestamente preservar el planeta. Pero occidente no se pone en la piel de Oriente. Yo si me pongo. Y me imagino siendo la cuarta generación de unos pequeños comerciantes de una ciudad oriental que, tras esfuerzos y sacrificios durante décadas hemos prosperado algo y hemos podido comprado el primer coche en la familia para sustituir al cansado burro, o quizás el primer aire acondicionado para sustituir al ventilador. Pero ojo, que no debemos ponerlo muy frío en verano ni muy caliente en invierno, vaya a ser que contaminemos mucho. O sea, mi bisabuelo comienza un pequeño negocio, mi abuelo se parte la espalda para continuar con el y darle a mi padre una tiendecita establecida que por ende yo heredo y permite que mi familia viva mejor y, cuando por fin me llega el momento de ser un poco como occidente lleva siendo toda la vida, justo entonces cuando puedo permitirme algunos pequeños lujos, tengo que renunciar a tener coche para viajar por la ciudad, nuevamente, en transporte público y debo pasar calor en verano y frío en invierno porque no es políticamente correcto usar un climatizador.

Pero en nuestro inagotable cinismo pedimos a oriente que nos fabrique a precios bajos los productos que consumimos. El colmo de la desfachatez es cuando mandamos a oriente construir las placas solares que necesitamos para ahorrar energía muy a sabiendas de que la cantidad de energía que algunas de estas placas necesitan en su fabricación es mayor que la energía que producirán en su ciclo de vida. Y no se dejen engañar, el ciclo de vida no es el que el fabricante pone en el papel que entrega, es el ciclo efectivo de duración de la tecnología hasta que es sustituida por otra presumiblemente más avanzada, o ¿acaso si encendiésemos los Amstrad, Commodores y Spectrum ahora estos no funcionarían?

Lo cierto es que la clase política no es profesional. No se trata de gestores con formación. Son meros captadores de votos. Los de un lado, los del otro y los del medio, si bien es cierto que unos más que otros. En realidad se esfuerzan continuamente en crear problemas donde no los hay, aplicando soluciones que a priori saben son inútiles, de manera que perpetúan el problema para creerse necesarios en la búsqueda de una nueva solución y poder perpetuarse en el poder, en cualquiera de ellos, incluso en la oposición. Y, sin embargo, como casi siempre, la solución es mucho más sencilla de lo que parece. Ya lo dijo alguien: No hay problemas complicados sino personas incapaces.

[polldaddy poll=3851495]

Estado de Miedo (I)

El principal peligro de pasar muchas horas volando es el tiempo que uno tiene para leer y para pensar. Es justo admitir que unos virajes inesperados, una súbita reducción de potencia durante el ascenso, algún crujido de un tren de aterrizaje poco lubricado o incluso un pasajero que nos parece sospechoso agarrando una bolsa de plástico como si le fuese la vida en ello a veces nos ponen un poco nerviosos, pero al final son circunstancias poco peligrosas. Sin embargo, cuando uno tiene tiempo de leer con la tranquilidad propia de quién sabe que no puede ir a ningún lado durante unas horas, la mente se relaja y se empiezan a enlazar ideas con una facilidad pasmosa. Llevaba tiempo queriendo escribir algo sobre el Estado de Miedo permanente en el que vivimos y finalmente he tenido la oportunidad de enlazar unas cuantas ideas volviendo de Oriente Próximo que me permitan expresar lo que pienso al respecto.

Para los que hayan leído «Estado de Miedo» de Michael Crichton, este post no es más que una continuación de sus ideas finales. Para los que no lo hayan leído, lo mejor que pueden hacer es salir corriendo a comprarlo de inmediato (también sirve una visita rápida a Amazon para encargarlo). Dice Crichton en sus conclusiones del epílogo que vivimos en un permanente «Estado de Miedo» producido por una clase política y burocrática mediocre que centra el foco de atención social en un problema aparentemente apocalíptico para ocultar su propia ineptitud. Pero esto no es una novedad, sino que viene haciéndolo desde hace mucho tiempo. En mi caso puedo constatar como en cada etapa de mi vida ha existido un Miedo Social instaurado y los que sean de mi generación podrán identificarlos rápidamente.

Cuando estudiaba la E.G.B., a finales de la guerra fría, el miedo instaurado era la posibilidad de una Guerra Nuclear. Día si, día también, aparecían personajes en el telediario que estaban construyendo sus refugios nucleares seguros del desastroso final de la sociedad tal y como la conocíamos. Almacenaban agua, víveres, linternas, baterías, gasolina y todo tipo de cosas que se antojaban necesarias para permanecer encerrados en un zulo de hormigón armado durante meses o incluso años. Ahora me pregunto cómo hubiesen sobrevivido sin Internet, sin poder narrar en Twitter su día a día, sin saludar a los amigos en Facebook y sin recibir miles de spams en el correo electrónico. Obvia decir que los bunkers no tenían Wi-Fi porque Wi-Fi ni siquiera era una palabra entonces. El principio del derrumbe del lado «oscuro» acabó en buena medida con la teoría apocalíptica.

Unos años después, conforme se reducía la tensión entre ambos bloques, el problema se trasladó al petróleo. Alguna mente preclara decidió que el petróleo se iba a acabar más o menos en el año 2.000 y que, una vez más, se iba a producir el fin de la sociedad como se conocía entonces, o sea, con pantalones de campana, música disco, pelos a lo afro y con mucha heroína. De esa época datan muchos carriles bici en las ciudades dado que se preveía que los coches no podrían circular por falta de gasolina. Bueno, creo que los Emiratos Árabes Unidos, Venezuela, Canadá y otra serie de países han demostrado que hay petroleo de sobra sin que, afortunadamente, se hayan mantenido los usos y costumbres de los ochenta.

Después llegó el agujero de la capa de Ozono. ¡Pasen al horno que nos vamos a tostar todos juntitos! ¿Cuántos telediarios vimos aquellos días abriendo con la noticia estrella? ¿Cuántas fotos de satélite (que en aquella época eran una novedad) ¿Cuántos gráficos y opiniones de los expertos, documentales y predicciones? Bien, tras cambiar el gas impulsor de todos los aerosoles del mundo, tras cambiar el gas de todos los compresores de coches, aires acondicionados, neveras, etc. nos dimos también cuenta de que el agujero de la Capa de Ozono no era algo nuevo, producido por el hombre, sino que por el contrario había indicios de que databa, al menos, de la época de Jesucristo y que, para colmo, no se creó por acción del ser humano sino de la propia naturaleza. Cuando uno se para a pensarlo, sólo un ser humano puede ser tan pretencioso como para pensar que cada vez que se lubrica con un poco de Axe está inexorablemente acabando con la sociedad tal y como se conocía entonces, o sea, con peinado a lo Steven Seagal y coleta, pantalones ajustados, gafas de aviador (que parece que han vuelto) y demás.

Mientras si, mientras no, llegó el año 2000 y el terrible efecto 2000! Aviones que iban a dejar de funcionar en pleno vuelo, ordenadores que perderían todas las finanzas de todos los organismos de la tierra, relojes que dejarían de contar, sistemas telefónicos que se apagarían sin más, y un sin fin de predicciones enfocadas, como no, al fin de la civilización como la conocíamos entonces.

Ya con uno de mis hijos en el mundo me ha tocado vivir también la panochada del calentamiento global, el palo de hockey invertido y los gases de efecto invernadero. Uno se preguntaría facilmente si detrás de toda esta histeria colectiva no hay un fabricante de gases porque de un modo u otro, siempre hay un gas de por medio, pero claro, se expondría a ser adecuadamente catalogado como paranóico. No malgastaré palabras para rebatir todas las estupideces al respecto del calentamiento global pero si dejaré claro que la historia reciente nos ha demostrado que nuestro planeta, lejos de calentarse, parece que se está enfriando. Pero como las mentes preclaras necesitaban vaticinar, una vez más, el fin de la sociedad tal y como la conocíamos entonces, no fue suficiente con demostrar que la teoría era incorrecta. No se preocupen que ya llegamos. Estamos en el presente: Bienvenidos al Cambio Climático!

[polldaddy poll=3851495]