Todavía más mediocres

Logo Financiado por Kickstarter
Logo Financiado por Kickstarter

El otro día escribía un post titulado Mediocres, S.A. acerca del proyecto de ley de fomento de la financiación empresarial que maneja el [des]gobierno. En él denunciaba que el gobierno está trabajando en una ley para volver a atizar a los emprendedores, a los creativos y a los micro empresarios de este país. No contentos con dificultar el acceso a la financiación pública, nuestros mediocres gobernantes se han propuesto acabar con la micro financiación privada. No se acostumbre a ver el logotipo de la izquierda en este país de mediocres…

Lo cierto es que el artículo no ofrecía demasiados datos concretos del impacto que tendrá esta ley, entre otras cosas porque no disponía de los datos cuando lo escribí. Sin embargo, la diosa fortuna ha hecho que esos datos lleguen ellos solitos a mi bandeja de entrada en forma de correo electrónico remitido por Kickstarter, la web de crowdfunfing más grande del mundo. En mi artículo comentaba que en algunas ocasiones he aportado mi granito de arena a algunos proyectos que se han financiado de manera privada siguiendo este modelo y lo he hecho precisamente a través de esta popular web, referente del sector.

Pues bien, quiero compartir los datos que acaba de hacer públicos Kickstarter para que tengamos una idea de como el [des]gobierno quiere regular -más bien atrofiar- un importante motor emergente de la economía en otros países justo cuando empieza a hacerse popular en España. El correo electrónico original con todos los datos en inglés está disponible aquí para quien lo quiera leer.

Desde su creación, Kickstarter ha logrado recaudar más de 1.000 millones de dólares para inversiones en nuevos proyectos. En total, 5,7 millones de personas han invertido en los proyectos anunciados en la popular web. Lo interesante de este dato es que más de la mitad de ese dinero se ha recaudado en los últimos 12 meses, algo que muestra claramente el crecimiento y potencial de este modelo. Creo que esto es precisamente lo que ha hecho que el [des]gobierno pretenda cargárselo. Imagínese, ¡conseguir financiación para su proyecto sin engordar las arcas del Sr. Botín y sin pasar por caja para dar nada a los políticos! ¡Qué osadía!

¿Pero es esto una tendencia mundial o sólo los yanquis hacen esto? Pues mire, los 5,7 millones de personas que hemos invertido en estos proyectos venimos de 224 países y territorios de los 7 continentes. Dice el [des]gobierno, como siempre, que su ley es para proteger al pequeño inversor, claro, claro… Este modelo es tan malo y tan peligroso sin la pertinente regulación que de los 5,7 millones de personas que hemos invertido sin regulación alguna en al menos un proyecto, 1,7 millones, el 30%, hemos repetido experiencia. Cualquier negocio de Internet sufre por tener una tasa de repetición del 5% y estos señores de kickstarter barajan una tasa de repetición superior al 30%. Lo más curioso: casi 16.000 personas han invertido en más de 50 proyectos. Ya podemos hablar de profesionales del crowdfunding.

De los 1.000 millones de dólares recaudados, 619 millones provenían de personas que ya habían invertido en otros proyectos. O sea, el 62% del capital invertido proviene de personas con buenas experiencias previas.

El día que se lanzó Kickstarter, el 18 de Abril de 2009, 40 personas invirtieron 1.084 dólares en 7 proyectos, a una media de 155 dólares por proyecto. El 13 de marzo de 2013, apenas 4 años después, 54.187 personas invirtieron un total de 4.029.586 dólares en 1.985 proyectos distintos, a una media de unos 2.000 dólares por proyecto. Ahí tienen ustedes la progresión de un mercado y un modelo empresarial absolutamente explosivo.

En estos escasos 5 años, esos 1.000 millones de dólares han ido a financiar, entre otras cosas, documentales, juegos de mesa, obras de teatro, miniordenadores Arduino, libros de arte, exhibiciones fotográficas, espacios públicos, plataformas de código abierto, libros de cómic, musicales, lámparas, piscinas, restaurantes, esculturas, camiones de alimentos, cuartetos, vídeos de animales domésticos, carteras finas, películas de terror, libros de poesía, novelas gráficas, videojuegos, satélites, miniaturas, albums de hip-hop y el instituto Marina Abramovic. Esto es sólo una muestra de lo que nos perderemos en España por culpa de los inútiles que tenemos tomando decisiones que malgastan su tiempo y nuestro dinero creando leyes y más leyes, reglas y más reglas, normas y más normas, que solo sirven para empobrecer a los de siempre y enriquecer a los de siempre.

Quiero acabar este post traduciendo el mensaje final de Kickstarter. Es el espíritu emprendedor hecho verbo. Justo lo contrario de lo que promueven los mediocres politicuchos que nos [des]gobiernan:

«Cualquier cosa que tengas en mente, ¡hablemos! 1.000 millones de dólares significa que las personas tienen interés en las nuevas ideas, y que compartiendo las ideas con nuestros amigos, con nuestros familiares y con todo el mundo en Internet, podemos conseguir cosas realmente extraordinarias. Celebramos todas las ideas geniales que ha habido en todo el mundo y todas las que quedan por llegar, agradeciéndoos a todos que seáis como sois. Mil millones de gracias.»

Y ojo, sólo un apunte más: Kickstarter es sólo una de las numerosas plataformas serias de crowdfunding que existen. Si piensan hacer números, hágalos incluyendo a todas.

 

 

Sociedad Mediocre

Mediocres, S.A.

Sociedad Mediocre
Sociedad Mediocre

Un país con dirigentes mediocres sólo puede generar una sociedad mediocre. Ahí es hacia donde nos dirigimos cogiendo velocidad conforme el tiempo pasa y nuevas leyes, normas y estupideces varias van apareciendo. Este gobierno es mediocre. El anterior también lo fue y sospecho que el próximo también lo será. Y mientras tanto, Botín más rico y usted más pobre. Curiosa coincidencia, ¿verdad?.

Ayer me contaron que el [des]gobierno prepara una «Ley de fomento de la Financiación Empresarial» que entre otras cosas regulará el crowdfunding. Es que no falla: algo empieza a funcionar y llega el gobierno de turno a meter la mano y estropearlo. El crowdfunding surge en Estados Unidos como solución a la financiación privada de proyectos a base de micro aportaciones. De este modo, si uno tiene una buena idea puede explicarla en una web y presentar su plan de negocio y cualquiera que pase por allí puede hacer su aportación para financiar su proyecto. A cambio, se lleva lo que ofrezca el emprendedor.

La idea es sencilla: si no tienes nada más que una buena idea, y quieres ponerla en marcha rápido, convence a los curiosos de que la idea es buena y ellos te la financiarán. Con ello, un emprendedor evitaba, por ejemplo, tener que jugarse su casa para lanzar un proyecto. Si el proyecto no funcionaba, nadie perdía una cantidad copiosa de dinero y por el contrario, si funcionaba, todos contentos. Bueno, bonito y barato. En la cuna del emprendimiento, que es Estados Unidos, este modelo ha funcionado muy bien catapultando algunos proyectos a base de decenas o centenas de miles de inversores, cada uno aportando unos pocos dólares a cambio de un producto o servicio, normalmente interesante y pionero en el mercado. Yo mismo participé hace unos años aportando $85 USD al lanzamiento de este interesante producto en Estados Unidos.

Pues como esto estaba empezando a funcionar en España, el [des]gobierno parece que planea joderlo. La idea es también sencilla: Si esto funciona como Dios manda, se le acaba la posición de abuso a mis amigos los banqueros y no pueden seguir quedándose con las casas de los prójimos, así que vamos a «regularlo» para poner las cosas un poco más difíciles todavía al currito de turno. Y yo traduzco lo que supongo que piensan los políticos: como hemos jodido por completo el acceso a la financiación de los emprendedores y micro-empresarios, y el propio mercado ha encontrado la manera de sobreponerse a estas zancadillas, que nosotros hemos creado con la inestimable ayuda de nuestros amos, los banqueros, tenemos que destruir la salida que han encontrado mediante el crowdfunding y seguir castigando el emprendimiento, las buenas ideas y las ganas de hacer algo.

Entre otras cosas, lo que el [des]gobierno planea es que las plataformas de crowdfunding, que son simplemente unas webs en la que se reúnen emprendedores e inversores en potencia, tengan que registrarse en el Banco de España, en la CNMV, tener un capital social de al menos 50.000€ y/o un seguro de responsabilidad civil de 150.000€. Vamos, que como es de esperar, y como quien no quiere la cosa, el Banco Santander, el BBVA y el Sabadell imagino que se van a convertir -en breve- en las únicas plataformas de crowdfunding legales en España. Una vergüenza -para los que aún tenemos cierto sentido de la vergüenza, claro.

Nuestra mediocre sociedad con sus mediocres cretinos que la gobiernan a la cabeza jamás contará con un Mark Zuckerberg que creó Facebook desde su habitación del internado de la facultad, jamás tendrá un Steve Jobs, que creó Apple desde un garaje Californiano, jamás verá a un Bill Gates que creó Microsoft desde un despachito alquilado en Alburquerque en Nuevo México, jamás permitirá que un Larry Page y un Sergey Brin, estudiantes de doctorado, creen Google… No sigo que me deprimo.

Cuando lo lógico sería analizar la regulación que existe en el país de origen de este modelo empresarial, estudiar los magníficos resultados que allí se consiguen y liderar un proyecto similar en España fomentando la creación de proyectos y la inversión privada, aquí hacemos justamente lo contrario. Obviamos todo aquello que hace que el sistema funcione, creamos unas reglas que dificulten el modelo y jodemos, una vez más, algo que funcionaba.

Creo que se estima que en 2013, se invirtieron en España en modelos de crowdfunding alrededor de 10 millones de euros. A ver cuanto se invierte una vez se apruebe esta ley que, entre otras cosas, limita inversiones máximas por persona en proyecto (3.000€) y al año en general (6.000€). Debemos ser el único país de idiotas que limita las cantidades que la inversión privada puede realizar en proyectos empresariales privados. ¿No es curioso que este gobierno de derechas cercene la libertad de inversión en proyectos privados? De verdad, que es de chiste. Yo propongo cambiar el nombre de este país a Mediocres, S.A., porque supongo que nadie me negará que nos viene como anillo al dedo.

Bienvenido a la Realidad

La otra realidad

Bienvenido a la Realidad
Bienvenido a la Realidad

A principios de verano leí un libro de un empresario norteamericano en el que daba una serie de consejos que él mismo había seguido y le habían dado buen resultado a lo largo de los años. Algunos los desprecié por diversos motivos pero otros muchos los he seguido desde el principio del verano sin interrupción, con buenos resultados todos ellos. De entre todos, me quedo con el que voy a comentar que sin duda es el que creo que ha cumplido su objetivo por completo de manera más apreciable.

Este señor, que por si a alguien le interesa se llama Darren Hardy, en su libro «The Compound Effect», viene a sugerir entre otras muchas cosas que nos olvidemos de aquello que nos quieren inculcar como realidad, que no es otra cosa que un continuo torrente de malas noticias. El razonamiento es sencillo pero poderoso: como todos sabemos, el subconsciente analiza continuamente nuestras preocupaciones en busca de soluciones, incluso cuando estamos dormidos. Hay incluso quién sugiere que es precisamente cuando estamos dormidos cuando nuestro subconsciente utiliza el tiempo de relajación disponible para analizar todos los datos, ordenarlos y, si es necesario, idear soluciones a los problemas.

En efecto, a mí me ha pasado en repetidas ocasiones que me he despertado en medio de la noche con la solución a algún problema que llevaba tiempo rondándome la cabeza. Esto parece que tiene algo que ver con lo que llaman «Lucid Dreaming» y que estoy investigando en estos días y pronto comentaré.

En cualquier caso, y volviendo al tema, lo que Hardy argumenta es que vivimos sumergidos en un mundo de noticias a tiempo real en el que el 99% de la información la componen malas noticias. No voy a entrar a debatir los motivos por los que nos bombardean continuamente con malas noticias porque ya lo hice en una serie de tres artículos titulada Estado de Miedo I, II y III que se pueden consultar aquí, pero lo cierto es que pese a que a diario y en la mayor parte del mundo las buenas noticias superan masivamente a las malas noticias, sólo nos muestran las malas. Por ejemplo, nos enteramos de los niños desaparecidos que nunca aparecen, pero no de todos aquellos que aparecen porque simplemente se habían perdido o despistado y, sin lugar a dudas, su aparición fue una gigantesca buena noticia para sus padres.

Lo que explica Hardy en su libro es que si nos levantamos con malas noticias, desayunamos con malas noticias, comemos con malas noticias y cenamos con malas noticias, indiscutiblemente nuestro subconsciente va a estar continuamente analizando malas noticias, relegando cosas que de verdad son importantes en nuestra vida a un tercer plano, suponiendo que el subconsciente en sí mismo sea el segundo plano. Vamos a entrar, si no lo estamos ya, en una dinámica negativa que da paso al lamento, a la autocompasión y a la tristeza generalizada y vamos a ser cada vez menos productivos, menos afectivos y menos sociables.

La sugerencia que hace Hardy en su libro es dejar de ver, escuchar o leer noticias por completo, y yo la puse en práctica en Junio. Me ha costado mucho trabajo, casi tanto como dejar de fumar me costó en su día porque ha sido al intentarlo cuando he descubierto que estaba absolutamente enganchado a la información negativa. No he vuelto a abrir la web de ABC, ni la de El Mundo, ni la de ningún otro periódico. No he vuelto a ver un telediario de ninguna cadena ni he sintonizado emisora alguna de radio. No he cogido un periódico ni una revista. Cuando he necesitado saber algo, he hecho una búsqueda concreta de aquello que necesitaba saber y punto.

Antes, me pasaba el día leyendo noticias ya fuese en mi teléfono, en el tablet o en el PC, incluso visitaba las webs de los periódicos varias veces al día, encontrando sólo malas noticias en ellas por regla general.

En definitiva, no tengo ni idea de lo que está pasando en ninguna parte del mundo, ni siquiera en mi ciudad (que intuyo que se quema por varias fotos publicadas por amigos que no he podido evitar ver en Facebook), pero, como contraprestación, me ha sido mucho más sencillo concentrarme en mi trabajo, en mi familia y en las cosas que realmente son importantes para mi. Lo cierto es que, por ejemplo, la incidencia que tiene la prima de riesgo en mi trabajo es mucho menor que la repercusión que tiene el que pueda concentrarme en desarrollar algo nuevo centrando mi atención en ello y no en lo que unos u otros deciden sobre un rescate, sobre si se quema el monte tal o el cual, o sobre si en Irak han puesto hoy dos bombas o cuatro.

No puedo decir que las cosas me hayan ido mucho mejor en estos tres meses, porque la situación es la que es, pero si puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que estoy más centrado en mi trabajo y desde luego no me paso el día lamentándome, como veo a mi alrededor, sino produciendo.

Entiendo que pueda parecer, a priori, una postura egoista, pero francamente no creo que lo sea. Al contrario, la gente que realmente es más importante para mí ahora concentran mi atención y, por el contrario, la han perdido aquellos que nunca debieron serlo, como el primer ministro de Pakistan, el presidente de Caixabank, o Ángela Merkel. El mundo no necesita que yo esté pendiente de todo lo malo que ocurre en él. Mis amigos, mi familia y mi trabajo si que lo necesitan, así que la elección es bien sencilla.

Si no cree en el poderoso efecto que esta decisión puede tener en su vida, pruébelo un par de semanas. Le garantizo que en esas dos semanas, aunque usted no esté al corriente, en Irak seguirán poniendo bombas, Ángela Merkel seguirá decidiendo lo que es mejor para toda Europa y Emilio Botín seguirá siendo multimillonario.

Invirtiendo con el culo

La verdad sobre el saneamiento de Bankia
La verdad sobre el saneamiento de Bankia

«Oiga, ¿me regala 15.000 millones de euros? -¿Para qué? -Para tirarlos por la alcantarilla. – Vale, firme aquí y pase por caja a recojerlos.»

No veo diferencia alguna entre esta conversación y la que están manteniendo en el gobierno para inyectar (más de) 15.000 millones de euros en Bankia. Fráncamente, no me entra en la cabeza. La última vez que miré, Bankia era una empresa privada que cotizaba en la bolsa y por tanto tiene dueños con nombres y apellidos o con razones sociales. También está sujeta, al menos, a dos reguladores. Vaya por delante que no soy experto en finanzas pero eso no me impide hacer cuentas básicas. La primera que hago es preguntarme si tiene sentido inyectar 15.000 millones de euros en una empresa cuyo vayor es, según su página web, 3.130 millones de euros. De entrada, algo no me cuadra aquí. Pero sigo leyendo su información bursátil y me quedo en estado semi-catatónico cuando compruebo que el beneficio por acción es de 20 céntimos. ¿Quiere esto decir que van a inyectar 15.000 millones de euros de dinero público en una empresa que paga dividendos a sus accionistas privados? El Santander ganó en 2011 unos 5.500 millones de euros y repartió 60 céntimos por acción. Por favor que alguien me clare este silogismo porque yo no lo entiendo.

Pero olvidémonos de Bankia por un momento y centrémonos en los 15.000 millones de euros. ¿De verdad no hay una mejor forma de invertir 15.000 millones de euros de dinero público? Esperen, déjenme dar antes un paso atrás. Cenamos cada día con las noticias sobre la subasta de deuda pública y la prima de riesgo. En cristiano, asistimos al encarecimiento de nuestra deuda debido a que con buen criterio los Alemanes no quieren hacerse responsables subsidiarios de ella. Son Alemanes, no gilipollas. Entonces, ¿quiere esto decir que no tenemos los 15.000 millones de euros que pretenden inyectar en Bankia y por tanto tenemos que pedirlos prestados a un alto interés para regalárselos a esta empresa privada? Será que con los años me vuelvo cada vez más tonto, porque la verdad, tampoco entiendo esto. Yo siempre pensé que para regalar algo la premisa principal consistía en ser poseedor del bien a regalar primero.

Ahora si, veamos que se puede hacer con 15.000 millones de euros. Pienso en voz alta… 5 millones de parados. Sueldo medio en españa en torno a los 1.200 euros. Seguros sociales de ese sueldo en torno a 480 euros. Con 15.000 millones de euros se podrían pagar los seguros sociales de los parados. Se podría incentivar la contratación de personas en paro, eximiendo a las empresas de la obligación de cotizar por ellos y asumiendo el estado el coste. Si el sector privado contratase a los cinco millones de parados, con los 15.000 millones de euros podríamos pagar 6 meses de seguros sociales de todos ellos. Si se contratasen a la mitad de los parados, podríamos pagar un año. Si se contratase a 1 millón de parados, podríamos pagar sus seguros sociales durante más de dos años y medio. No me parece mala medida para revitalizar el mercado laboral. Con 15.000 millones de euros se puede pagar el sueldo y los seguros sociales de 1 millón de trabajadores durante nueve meses. Tampoco sería mala medida para reactivar el mercado laboral.

Hoy me siento Irlandés. Debe ser porque la principal aerolínea que opera en España es Ryanair, que cuenta con una flota de 275 aviones Boeing 737-800 a nivel mundial. Cada uno de ellos vale nuevo, a fecha de hoy, unos 67,3 millones de euros. Con 15.000 millones de euros se pueden comprar unos 220 Boeing 737-800. Igual el Estado Español podría crear una aerolínea pública que le hiciera frente a nivel mundial a Ryanair dado que Iberia, con sus 158 aeronaves incluyendo las de Air Nostrum, no es capaz de hacerlo en el mercado nacional. Quizás Iberia debió hacer caso en su momento a la comisión técnica que recomendó la compra de los Boeing 737 en lugar de hacer caso a los políticos euroestúpidos y comprar los Airbus 320. ¿Quién sabe si la situación hoy sería la misma?

Con 15.000 millones de euros también se puede investigar mucho. ¿Cuanto? Veamos… Hablo en sueldos anuales: Supongamos un Jefe de Proyecto a medio millón de euros. 5 Jefes de Sección a 300.000 euros. 20 Jefes de equipo a 150.000 euros y 200 investigadores a 60.000 euros. Qué bien pago, ¿eh? Todo un completo equipo de investigación compuesto por 226 científicos con un coste salarial anual de 17 millones de euros. Añadimos seguros sociales y tenemos un coste de personal de 23,8 millones de euros. Me he levantado generoso. Vamos a redondear a 30 millones de euros para incluir costes de operación y ayudantes, celadores, administrativos, conserjes, etc. Es asombroso lo que cunde el dinero cuando no se pule en coches oficiales, comidas con los sindicatos, putas y cocaina. Bien. Dotemos a los investigadores de medios: un edificio para albergar el centro de investigación por 100 millones de euros, un completo lote de equipamiento y material para investigar por 1.000 millones de euros y, voilá, por un coste de 1.500 millones de euros tenemos un complejo de I+D+i en funcionando durante más de 13 años. Con 15.000 millones, podríamos tener 10 de estos centros repartidos por España. Se crearían más de 3.000 puestos de trabajo directos y sólo Dios sabe cuantos indirectos derivados de los descubrimientos y avances que en ellos se produjese. ¿No parece esto mejor idea que inyectar los 15.000 millones en Bankia? A mi, desde luego, si.

Pero si lo que el Estado Español quiere es jugar a ser inversor bursátil generando deuda cara al conjunto de los españoles, se me ocurren apuestas más seguras que Bankia. A bote pronto, analicemos Apple. Si mis cálculos no fallan, Apple vale en bolsa aproximadamente 400.000 millones de euros. Con los 15.000 millones que vamos a enterrar en Bankia, podríamos comprar el 3% de Apple y convertirnos en accionistas de referencia . ¿Qué sería más rentable? Apple-Bankia, Bankia-Apple… mmmmmmm…. tengo que meditarlo…

Estudiante: ¡Despierta!

Huelga de Educación

Estudiante: ¡Despierta!
Estudiante: ¡Despierta!

He leído que nuestros estudiantes han hecho hoy huelga de educación . Para mi que llevan en huelga muchos años porque, en general, educación tienen poca y, la poca que tienen, la desaprovechan. Lo digo en el más amplio sentido de la palabra. No son educados ni se educan adecuadamente. Lo primero es culpa suya. Lo segundo también.

Siempre digo que cuando me tocó unirme al mercado laboral lo hice, al igual que el resto de mi generación, empujando a los que teníamos delante. Salimos de las distintas aulas con hambre para comernos el mundo. Ahora debería empezar a sentir el aliento de la próxima generación empujándonos a nosotros, pero como dijo aquel futbolista, no veo a nadie por el espejo retrovisor. Siento cierto aliento, pero es a tufillo perroflautero y desde luego no me preocupa.

Andaba yo la semana pasada por una feria de muestras en Barcelona a la busca y captura de un proveedor de un artículo específico. Había comerciales de multitud de países, cada uno demostrando las virtudes de sus productos. Me resultó curioso que los comerciales de las empresas españolas eran, en general, de mi quinta o incluso más mayores (algunos mucho más). Eran educados y conocían sus productos a las mil maravillas. Auténticos profesionales. Los alemanes, británicos, asiáticos y norteamericanos eran igual de educados, tenían amplios conocimientos de sus productos también y mostraban una incipiente profesionalidad. Sin embargo, eran bastante más jóvenes que los españoles. ¿Dónde demonios está la gente joven de nuestro país? Buscandose la vida desde luego que no. Rectifico. Buscándose la vida en el sector privado desde luego que no. Probablemente anden a la caza y captura de algún subsidio o prestación. Tratando de engancharse a la teta del estado (o de cualquiera de los 17 mini-estados).

¿Qué ha pasado con la generación que tendría que venir detrás? Pues justo eso, que tendría que venir pero que no viene. Se puso en huelga de educación hace muchos años y, pobrecitos, creen que la huelga ha sido hoy. ¿A dónde podría haber llegado mi generación si hubiése tenido las herramientas de comunicación y divulgación de la información que existen hoy cuando estudiaba? Es curioso. Unos usamos estas herramientas para divulgar con las palabras y el lenguaje y otros para destrozarlo.

¿Huelga de Educación? Si, desde hace mucho tiempo, y también huelga de sangre, de ganas, de empuje, de coraje, de sacrificio, de humildad, de conocimiento… y así podría seguir un par de horas más, pero no merece la pena. Seguramente acabarán leyendo cualquier otra cosa en la red. Vuelvo a rectificar. Seguramente acabaran usando la red para cualquier otra cosa que no sea leer. Porque, están en huelga, si, pero conectados con sus blackberrys y iPhones y androids con la tarifa plana que paga Papá.

Comedor principal del Marea

Comer sin florituras

Comedor principal del Marea
Comedor principal del Marea

Después de una magnífica semana dedicada por completo a repasar los restaurantes y musicales de Nueva York, ya estamos de vuelta y descansados, aunque con algún kilo más encima que tendremos que quitarnos en estos días.

Cuando publiqué originalmente en el grupo Bicheart las fotos y el pequeño resumen de cada sitio en el que estuvimos comiendo, prometí escribir un post acerca del restaurante que más nos gustó con diferencia y en el que mejor se come en Nueva York ahora mismo desde nuestro punto de vista, y ese no es otro que el Marea, en el 240 de Central Park South.

Marea es el tercer restaurante en Nueva York del chef de Wisconsin Michael White. Con dos estrellas michelín, Marea ofrece una carta inspirada en la comida italiana, el pescado y el marisco. Esas dos estrellas michelín nos prepararon para la ocasión esperando platos con diversas florituras en forma de «aires», «espumas», «aromas» y demás aplicaciones quimicas de la cocina moderna. Nada más lejos de la realidad. White, en su carta del Marea, se centra en el uso de ingredientes tradicionales para lograr unos platos con una presentación espectacular, un sabor inmejorable en que los ingredientes se potencian entre si, y, en general, una experiencia excepcional a un precio más que razonable. Hay que salir fuera para entender que probablemente tengamos los mejores cocineros metidos a físicos y químicos del mundo, pero a la hora de cocinar sin florituras, por ahí nos sacan bastante ventaja. No en vano, en las revistas de cocina que estuve leyendo, hablaban (bastante bien por cierto) de los alquimistas Españoles y en concreto de Ferrán Adriá.

Nosotros pedimos el menú degustación de almuerzo que se compone de 5 platos incluyendo el postre. Cuesta 75 dólares más servicio (que nunca está incluido en el precio de la comida en Estados Unidos), bebidas aparte. En nuestro caso, un cocktel ligero de aperitivo (yo un Campari con soda y Paola un Vermouth casero) y una botella de Champagne Taittinger ($80) para acompañar la comida y celebrar su cumpleaños. Este menú es una oda al mar como pocas se han escrito. Para empezar, un plato de «Crudi» o «Crudé» variado. Particularmente, yo pensaba que el crudé era la versión occidental del Sashimi, o sea, pescado y marisco crudo loncheado para mojar en cualquier salsa (en el caso del Sashimi en Soja con Wasabi). Sin embargo, lo que aprendimos en Nueva York es que si bien se trata de pescado y marisco crudo loncheado, éste viene acompañado de unos ingredientes que son los que hacen que se potencien los sabores y se disfrute de la cata. Aunque el menú ofrece 6 tipos de crudés distintos, en la degustación se incluyen 3 de ellos. Nosotros pedimos que nos trajeran 3 distintos a cada uno para poder probar los 6. Amablemente, y sin coste adicional, nos sirvieron los 6 a cada uno. Tengo que destacar que en Nueva York, el crudé está de moda y lo vimos en otras cartas y lo probamos en otros restaurantes, como el Aldea, que aunque lo servía de manera espectacular, distaba mucho de la sublime interpretación del pescado de White. 

Crudi del Marea
Crudi del Marea

De izquierda a derecha…

Passera – Platija de Long Island con perejil y agua de rosas

Seppia – Fideos de calamar con sofrito y huevas de mujol

Branzino – Lubina rayada con caviar de esturión en vinagreta de mejillones

Dentice – Pargo del pacífico con naranja y pistacho en vinagreta de zanahorias

Sgombro – Jurel del pacífico con vinagreta de setas salvajes y almendras

Tonno – Atún patudo con alcachofas crujientes en crema de ostras

Estas delicias del mar crudas son de lo mejor que he probado en mi vida. En concreto, los fideos de calamar y el pargo son absolutamente sublimes por lo especial de su textura.

Astice (Lobster burrata)
Astice (Lobster burrata)

Para continuar, nos sirvieron la ensalada Astice, compuesta por Bogabante de Nueva Escocia, Queso Burrata, Berenjena a las setas, tomate cherry pelado y albahaca. Probablemente, la mejor ensalada que he probado jamás. La frescura del bogavante, cocido a la perfección (poco hecho) y el queso fresco se potencia con la albahaca y el fondo achampiñonado de las diminutas porciones de berenjena. Aunque no lo pone en la lista de ingredientes, la ensalada incluye unas semillas de una fruta tropical (no estoy seguro de cual, aunque se que la he tomado en algún sitio de sudamérica) con pinta de caviar blanco pero que añaden incluso más frescura al plato si cabe.

Spaghetti
Spaghetti

A continuación, un plato de Espaguetti. Desde que empecé la Isotieta hace un año, no había vuelto a tomar pasta y no tenía intención de hacerlo… hasta que me la pusieron por delante y el aroma inundó el ambiente y despertó mis sentidos. Espahuetti fresco de pasta de semolina con cangrejo, erizo de mar y albahaca. Dicho así no parece nada del otro mundo pero puedo garantizar sin posibilidad de error que se trata del mejor plato de pasta que he probado en mi vida (y conozco bien Italia). A una pasta perfectamente cocinada al-dente de una exquisita textura y sabor, White le añade la proporción justa de tomate casero y frutos del mar para crear una experiencia mágica. 

Branzino (Lubina)
Branzino (Lubina)

Como plato principal Branzino, Lubina rayada salvaje con lentejas «beluga», cebolla cipollini, setas «trompeta real», mini raviolis de seta y pesto y un suave jugo de almejas. No creo que pueda volver a comer lubina al estilo tradicional nunca más. Este plato de pescado es, sencillamente, insuperable. Las setas «Trompeta Real» no las había probado nunca y son muy sabrosas manteniendo una textura tierna y suave. Los mini-raviolis aportan un toque de sofisticación a un plato que, de otro modo, podría parecer sencillo. Las lentejas gigantes y la salsa de almejas son el complemento ideal del acompañamiento del pescado. Buenísimo en conjunto con un pescado fresco cocinado a la perfección (que para mi siempre es poco hecho y manteniendo sus jugos).

Postres
Postres

Finalmente, de postre nos sirvieron un variado compuesto de Bombolini (Doughnut frito con crema zabaglione, salsa de chocolare aderezada con café expresso y helado blanco de café) y Carota (Esponja de zanahorias sobre base de nueces pecan caramelizadas en crema de chocolate blanco con sorbete de naranja al gengibre). En este caso, creo que una imagen vale más que mil palabras. Para acabar, con el café nos sirvieron unos bombones caseros riquísimos dignos de cualquier chocolatería de lujo de las que proliferan en Nueva york en cada esquina.

Bombones
Bombones

Hay que reseñar que la carta de postres, dulces y vinos de postre es obra del Chef James Eckler, que ha sabido diseñar a la perfección una serie de postres con base italiana que marida perfectamente con la carta principal. Además, Eckler es responsable de los distintos panes caseros que hornean en Marea, del que cabe destacar la Focaccia y el pan negro de 6 semillas.

 

No quiero acabar este post sin referirme al local y al servicio. La renovación de coste cercano al millón de dólares del antiguo San Domenico en Central Park South no defrauda. El local es elegantemente sobrio pero acogedor, terminado en materiales nobles donde impera la madera natural y el marmol travertino con toques de acero y cristal. El bar de la entrada, realizado en travertino retroiluminado, es espectacular y la planta baja en la que están los comedores reservados y los aseos mantiene el mismo nivel de acabados.

La barra del restaurante Marea
La barra del restaurante Marea

Por su parte, el servicio es magnífico, con un trato amable en todo momento y verdaderas ganas de agradar. El maitrè y el somellier están prestos a resolver cualquier duda o, como en nuestro caso, acomodar cualquier petición como la de incluir el resto de crudés en nuestra degustación sin coste adicional. Los camareros de sala prestan un servicio constante a la mesa sin caer en la incomodidad o la pesadez de comer con un tipo en el pescuezo o que te rellene la copa cada vez que das un sorbo. Pese a ser la última mesa en irnos (llegamos a la hora de comer española, mucho más tarde que la norteamericana), en ningún momento tuvimos sensación de prisa o malas caras por parte de nadie.

Resumiendo, si vas a viajar a Nueva York puedes plantearte que hacer y a dónde ir, pero, hagas lo que hagas y vayas dónde vayas, convierte a este sitio en tu prioridad para comer. Además, luego puedes dar un agradable paseo por el parque o bajarte la quinta avenida viendo escaparates sin necesidad de coger taxis ni metros.

El desequilibrio de la liga

Paradas Romero
Paradas Romero

Se ha escrito mucho sobre el supuesto desequilibrio que existe en la liga en virtud de los presupuestos que manejan Real Madrid y Barcelona y los que manejan el resto de equipos. Sin embargo, el gran desequilibrio que existe en nuestra liga no es ese, sino otro mucho más claro y perjudicial. Tenemos, de sobra, los mejores jugadores del mundo y, de largo, los peores árbitros. No creo, como muchos argumentan, que se trate exclusivamente de que exista el Villarato o no, que es obvio que existe, sino de las verdaderas razones por las que los árbitros arruinan partidos de fútbol como el de ayer. Paradas Romero arruinó el partido, pero no por el Villarato, sino porque es un pésimo árbitro. ¿Cómo de pésimo? Lo suficiente como para señalar una falta inexistente a Lass Diarra en el minuto cuatro de partido y sacarle una amarilla o amonestar con otra amarilla a Pepe, el asesino, por una clara agresión con el labio sobre la mano de un jugador del Villareal. ¡Este Pepe es un carnicero y ya agrede incluso con los labios! Pero, por encima de todo, Paradas es un pésimo árbitro porque en un partido en el que no hubo ninguna entrada dura digna de mención, el madrid acabó con 5 expulsados y ambos equipos cargadísimos de amarillas.

Los dos lances del encuentro que comentaba condicionan el partido y arruinan el espectáculo. Mourinho decide salir con tres centrocampistas porque conoce las virtudes en el toque de balón del Villareal en el centro del campo. Por lo tanto, a la pareja habitual Xabi Alonso – Khedira se une Lass. Para ello renuncia a Kaká porque entiende que puede aportar más un centrocampista en este partido. Al pitar esa falta inexistente y mostrar una amarilla a Lass en la que bien pudo haber sido la primera falta del partido, Paradas se carga el esquema táctico de Mourinho. Lass sigue en el campo pero ya no puede ejercer una labor de contención seria en el medio del campo porque está apercibido y puede irse a la calle en cualquier jugada. No puede frenar un contrataque ni entrar en los balones divididos. Mourinho es consciente de esto y Lass es sustituido en la primera parte por Callejón.

El segundo error de libro que condiciona el partido es mostrar la amarilla a Pepe cuando es Pepe quien recibe la falta del jugador del Villareal que le impacta en el rostro con la mano. Es una falta normal, no merecedora de tarjeta para el jugador del Villareal ni por asomo, pero este inútil no solo no pita la falta sino que encima muestra la amarilla a Pepe, que ya iba sangrando por el labio. La amarilla de Pepe hace que sea Sergio Ramos casi siempre el que salga al cruce en los ataques del Villareal, lo que acaba costándole una amarilla en una falta, probablemente merecida. Lo cierto es que los dos centrales del Madrid se cargan con sendas amarillas debido al error del árbitro.

Pero es que, además, este anormal de árbitro que pitó ayer estuvo en todo momento más pendiente del banquillo y las protestas -normales en todos los partidos- que del propio juego. Si hubiese prestado un poco de atención al juego hubiese visto que el partido no estaba, ni por asomo, para mostrar la cantidad de tarjetas amarillas que mostró a ambos equipos. El problema es que sacó la primera en una falta inexistente y puso el listón muy bajo. Después tuvo que sacar amarilla prácticamente en cada falta.

Dice en su acta que expulsó a Rui Faria por protestar una decisión con los brazos en alto. Claro, el meacolonias y los demás entrenadores y miembros de los cuerpos técnicos del resto de equipo no levantan nunca los brazos ni protestan. Este cretino expulsó a Rui Faria (y después a Mourinho) porque le mide un centímetro y su autoestima está por los suelos, y necesita reivindicarse y darse protagonismo. El muy gilipollas no entiende que la gente paga para ver partidos de fútbol y no espectáculos bochornosos como el que él mismo propició anoche. De la expulsión de Ozil ni hablamos… Al chaval, que todavía no habla Español, no le puede mandar a la calle por hacer comentarios, así que le saca roja directa por aplaudir. Vamos a ver, es discutible sacar una amarilla cuando un jugador aplaude una decisión. Lo normal es advertir. Pero desde luego, roja directa por aplaudir es un escándalo, una tropelía que sólo es capaz de cometer un árbitro del nivel de este bobo.

Los mejores jugadores del mundo han pasado por nuestra liga proveniente de otras y/o con destino a otras. Aquí, nuestros arbitruchos acomplejados no han dudado en expulsarlos a las primeras de cambio para darse notoriedad. En la Premier, por ejemplo, no recuerdo que expulsasen a Beckham por levantar los brazos en señal de protesta. En la liga, lo expulsaban día si, día también. Es una cuestión minipelotas. Como no tengo cojones y en mi casa no pinto nada, cuando salgo a arbitrar impongo mi ley, y si puedo, la impongo con los jugadores más mediáticos.

Lo cierto es que del mismo modo que importamos los mejores jugadores deberíamos importar los mejores árbitros porque, con o sin Villarato, la mayoría de los nuestros son unos auténticos desastres. Los arbitrajes como el de ayer son el motivo de que en el extranjero predominen los partidos ingleses en las televisiones de los bares. En todos mis viajes a Asia, Sudamérica, Norteamérica y Europa, rara vez he visto un partido del Madrid o del Barcelona en un bar, salvo que se enfrentaran ambos. Siempre he tenido que pelear para verlos. Argumentan, no sin razón, que no hay espectáculo en el fútbol Español. La realidad es que personajes como este arbitrucho les dan la razón. Este tío, en Inglaterra, no arbitraría ni un partido de regional preferente femenino.

El Gas y la madre que lo parió

Gas Natural
Gas Natural

No es la primera vez que escribo sobre los servicios de atención al cliente de las grandes empresas, ni será la última. En una economía de libre mercado, uno puede elegir la empresa que desea que le preste los servicios en función de factores como son el precio del suministro o la atención que le brinda cada empresa. En España, estos factores son intranscendentes. El precio es siempre abusivo y el servicio rematadamente deplorable.

El caso es que ha llegado el gas natural a mi casa. Después de muchos meses de obras y de 3 visitas de la subcontrata de la a su vez subcontrata de la a su vez (si, van tres) subcontratra, por fin consiguen ponerme el contador y poner el marcha el servicio. La empresa distribuidora es Gas Natural Fenosa Distribución. Esta le subcontrata a Cobra la instalación. Cobra le subcontrata la acometida a Acom y Acom le subcontrata la puesta en marcha a Eurocivil. En total, 4 empresas para que llegue el gas a mi casa. Así de importante soy.

Cuando acaban me dejan una copia del contrato y en esta vienen las condiciones particulares, entre ellas el precio de alquiler de contador anual de 237€, muy lejos de los aproximadamente 20€ que me habían ofrecido cuando pedí información para darme de alta. Aquí empieza la odisea. Llamo al servicio de atención al cliente de Gas Natural (902 200 850). Allí me dicen que ellos son Gas Natural Fenosa y este es un tema de la comercializadora: Gas Natural Fenosa Comercialización. Bueno, me harto de paciencia y llamo al teléfono que me indican (902 200 605). Allí me saludan desde Gas Natural Fenosa Comercializadora, pero me indican que mi contrato es con otra empresa y tengo que llamarles a ellos. ¿Cúal es la otra empresa? – Pregunto intrigado. «Gas Natural Fenosa Distribución» – me contestan. Hago uso de la poca paciencia que me queda y me apunto el nuevo número de teléfono (902 330 003). Vuelvo a marcar y efectivamente me saludan desde Gas Natural Fenosa Distribución, quienes lamentan informarme que ellos sólo se dedican a la distribución del gas y por tanto no saben nada de mi contrato ni de los precios que en él aparecen y me indican que llame al 902 200 850.

Vuelta al primer paso, esta vez con poca paciencia y bastante mal humor. Llamo y me dicen lo mismo, que llame al segundo número. Llamo y me dicen lo mismo, que llame al tercer número. Llamo y me dicen que llame de vuelta al primer número. Protesto y me cuelgan. Vuelvo a llamar. Me vuelven a colgar. Vuelvo a llamar y les indico que en el contratro aparece este número y el nombre de su empresa. Me vuelven a colgar. Esto tendría tintes cómicos si no fuese un problema de calado generalizado en los servicios públicos. Gas Natural es una empresa privada, sí, pero presta un servicio público del que dependen millones de personas.

Curiosamente, el mismo día que me dieron de alta en Gas Natural solicité la baja de Repsol Gas, empresa que tiene instalado en mi casa un depósito y que me lo llena a precio de oro cada vez que se lo pido, y que cada mes, independientemente de que pida gas o no, me cobra 35€ mensuales por mantenimiento de su propio depósito. En 6 años he pagado más de 2.500€ por el mantenimiento de un depósito que no es mío y nadie ha venido por aquí a mantener nada. Esto si que es un robo y no lo del Dioni. Además, si no pido lo suficiente en un año (mi consumo ha bajado con la instalación de placas solares) me pasan una factura extra cobrándome retroactivamente el gas del año anterior a un precio superior al inicialmente cobrado. Supongo que debe ser una de esas medidas contra el cambio climático tan famosas: «si no consumes suficiente gas, voy te meto un palo por el culo amparado por las leyes que hacen los impresentables de nuestros políticos.» Pues bien, a día de hoy, la baja sigue sin tramitarse porque, según me dicen, hasta que un comercial me llame y me envíe los papeles, yo sigo de alta. Les pregunto si saben cuando me van a llamar o si puedo ser yo proactivo y llamar a algún otro número o incluso visitar al comercial (¿esto no era al revés antes y el comercial le visitaba a uno?). La respuesta es que no. Que me tengo que esperar y que la baja será efectiva cuando me llamen. Mientras tanto, a callar y a pagar. De la devolución del importe pagado por el gas que hay dentro del tanque (cientos de kilos) ni me molesto en preguntar porque ya se la respuesta. Hablamos de unos 750-1.000€, que no es moco de pavo.

Hace unos meses se fue la luz en mi casa durante un período prolongado de tiempo y llamé a Iberdrola, que es la empresa que me factura la luz, para hablar claro. Allí me indicaron que ellos son sólo la comercializadora y que tenía que hablar con la distribuidora, que es Endesa. Llamé a Endesa y ellos me indicaron que ellos no sabían nada de mi contrato y que si me factura Iberdrola tendría que hablar con ellos dado que yo ni siquiera aparecía en sus sistemas. De una forma o de otra, estuve cerca de 6 horas sin luz pasando de un 902 a otro hasta que, con más suerte que pericia, localicé un coche de Cobra (si, la subcontrata del Gas) con el logotipo de Endesa circulando por la urbanización. Hablé con los operarios y me dijeron que nadie les había informado del problema pero que como el transformador que abastece mi calle está hecho un desastre le iban a echar un vistazo. Efectivamente, media hora después se hizo la luz, en el sentido literal de la frase. Estos mismos operarios me dijeron que Endesa sabe que el transformador está hecho un desastre, pero no lo quiere cambiar.

A finales de año me llegó una factura de electricidad de mi empresa desorbitada con un recargo del 20% nada menos por, textualmente, «T.U.R.». A este 20% se le añade en segunda instancia el I.V.A. correspondiente. Cerca de 200€ de sobrecoste en total. Hago mis indagaciones y «T.U.R.» significa «Tarifa de Último Recurso», y esto significa que el gobierno (el que sea, me da igual) se inventó una «multa» del 20% para aquellos que no cambiásemos de tarifa ni de compañía con el fin de «incentivar» el libre mercado de la electricidad. Toda vez aprendida la lección, llamo a Endesa (en mi empresa, afortunadamente, Endesa es la Comercializadora y la Distribuidora y no me pueden mandar a Iberdrola) y allí me transfieren varias veces para hablar con el departamento de cambios de tarifa donde, cada una de las 10 o 15 veces que he llamado desde finales de año, me cuelgan el teléfono cuando llevo minutos esperando con la famosa musiquilla. En efecto, y si alguien no me cree que lo pruebe, es imposible cambiar de tarifa eléctrica telefónicamente, por lo que los que tenemos más de 10 Kw contratados, tenemos que aguantarnos con el impuesto revolucionario del 20% adicional. Que conste que he firmado los papeles del cambio de tarifa en persona con un distribuidor amigo, en dos ocasiones porque la primera vez se extraviaron los documentos, y sigo con la famosa T.U.R. en mi factura. Lo único que incentivó el gobierno con la T.U.R. es que las empresas nos facturasen un 20% adicional de manera indiscriminada.

Por último, para acabar de arreglarme el año, en Diciembre doy de alta una línea nueva con Vodafone. No pido ningún terminal porque ya tengo, pero me ofrecen un descuento del 25% en la tarifa de voz y datos si firmo una permanencia de 6 meses. Me parece interesante y lo firmo. El caso es que ya en casa, instalo la SIM en un terminal y no funciona. Me vuelvo a la tienda de Vodafone, me hacen un duplicado y sigue sin funcionar. Se abre una incidencia. Pasan 2 días y sigue sin funcionar. Me dicen que lo escalan a «incidencia técnica» y se dan un plazo de 72 horas para solucionarlo. Pasaron 5 días y la línea seguía sin funcionar. Podía realizar llamadas pero no recibirlas. Harto del tema, me persono en la tienda y les propongo dar de baja la línea y contratar un alta nueva. Respuesta: «No podemos dar de baja la línea porque tiene un contrato de permanencia.»

«Oiga, tiene un contrato de permanencia y yo tengo un contrato por el que ustedes se comprometen a prestarme un servicio que no me están prestando. Arregle la línea o deme una nueva, pero no me deje así». Tres semanas y 2 altas de líneas nuevas después, he conseguido que el teléfono funcione. Entre medias, una reclamación que nadie me ha contestado y el daño colateral de dos líneas inactivas y (veremos la factura en breve) potencialmente facturables a mi nombre que, llegado el caso, Vodafone no podrá dar de baja porque yo firmé el alta, independientemente de que funcionen o no.

Y eso es todo. Así nos va. Así les va. Los ciudadanos jodidos sin tener donde caerse muertos y todas estas empresas, con sus connotaciones políticas cada una, dando, sin excepción, beneficios millonarios. Tenemos lo que nos merecemos.

 

Mercado Laboral

Ministro de Trabajo
Ministro de Trabajo

Como diría aquel, tengo un amigo que tiene una empresa y está empezando una iniciativa nueva y precisa contratar personal. Dada la coyuntura actual, mi amigo pensó que habría algún tipo de ayuda para fomentar el empleo y que por tanto, cabía la posibilidad de contratar a más personas si el coste colateral (seguros sociales) estaba de algún modo bonificado. Después de todo, mi amigo es un idealista y realmente creía que el objetivo de los políticos era atajar el paro e incentivar el empleo. Quizás la palabra más adecuada no es idealista sino tonto.

Pues bien, con estas medidas en mente, mi amigo realizó una campaña de captación de aspirantes a cubrir los puestos de trabajo. Ofrecía sueldo y condiciones según convenio y además, un buen paquete de incentivos cuantificables y bonus aplicables, todo ello fácilmente mesurable y recogido en el contrato, convirtiendo la oferta de trabajo en suculenta al compararse con las de la competencia. Además, incentivava sobremanera la productividad. A trabajo mejor realizado, mayores ingresos. Vamos, lo que viene a ser la empresa privada.

La respuesta inicial a la oferta fue espectacular. Se recibieron cerca de 1.000 curriculum en unas dos semanas. El equipo directivo de mi amigo había diseñado escrupulosamente un programa de reclutamiento que permitiese seleccionar no sólo a los candidatos mejor preparados, sino a los que tuviesen una mejor predisposición y actitud hacia la oferta. Aquellos con ganas de trabajar, de integrarse en la empreas y de crecer con ella. En este programa, se incluía una entrevista telefónica inicial, unas pruebas personales a realizar en la sede de su empresa y, finalmente, una prueba de grupo con los finalistas para elegir a los candidatos y formar una bolsa de futuras incorporaciones de la que la empresa pudiese tirar si la iniciativa funcionaba correctamente y hacía falta aumentar la plantilla. Vamos, un proceso que puede considerarse profesional, moderno y ético. Después de todo, mi amigo se juega los cuartos para obtener un beneficio propio, pero en el transcurso genera trabajo, riqueza y bienestar.

Bueno, pues la primera en la frente. De los candidatos que pasan la entrevista telefónica y son citados a las pruebas personales, cerca del 50% se descalifica automáticamente, bien por no asistir, bien por llegar desmesuradamente tarde y con las más ridículas excusas, bien por aparecer con su madre en zapatillas, o, incluso, por mostrar una absoluta falta de higiene personal que no sólo atenta contra la imagen de la empresa, sino que también lo hace contra el bienestar del resto de trabajadores. Vaya país! 5 millones de parados y la gente ni se ducha para ir a una entrevista de trabajo! Así nos va!

Pero lo mejor estba por llegar. Después de seleccionar a los nuevos trabajadores, mi amigo descubre que, en realidad, no hay ayudas al fomento del empleo. Supongo que los políticos gastan los fondos públicos en subvencionar cine español o en apoyar iniciativas similares que también generan riqueza, aunque sólo a los Bardén y compañía. En efecto, existen algunas «ayudas» para el fomento de empleo pero los candidatos de mi amigo, ninguno de los 9, no cumplen los requisitos. Las razones son de lo más diversas y vienen a ser algo así: El que lleva parado más de un año no tiene hijos. El que tiene hijos, lleva parado tres años pero tiene estudios superiores. El que no tiene estudios superiores tiene una suegra del Barca. La señorita cuya suegra no es del Barca fue una vez de visita a Timor Oriental y, un parado de larga duración, mayor de cuarenta y cinco años, que ha hecho cursos de formación durante el tiempo que ha estado parado, no cumple el requisito de altura… el pobre es bajito (y «utilizo» la palabra «pobre» con generosidad lingüística).

Total, que aunque mi amigo había contado en sus planes con unas bonificaciones en los seguros sociales que le permitirían contratrar inicialmente a 8 o 9 personas, tuvo que reducir sus planes a 4 o 5 y, por ende, modificar los plazos de su plan de negocio, ralentizar la generación de empleo, riqueza y bienestar.

Y claro, mi amigo se pregunta si merece la pena arriesgar su dinero fomentando el empleo en este país teniendo en cuenta que los recursos públicos se gastan en las partidas más estúpidas y el esfuerzo para fomentar el empleo y la riqueza recae única y exclusivamente en los pobres (en su más amplio sentido) pequeños y medianos empresarios que arriesgan su patrimonio en el camino. Mi amigo es tonto y piensa que si, que merece la pena arriesgar. Yo, en el fondo, creo que no. Si el estado no fomenta el empleo, ¿porqué lo tengo que fomentar yo? ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?

 

Una jugada perfecta

Carte de Larry Crowne
Carte de Larry Crowne

Hoy al medio día me he comido un generoso filete de lomo alto de ternera norteamericana (Pime Rib) a la parrilla con una ensalada de lechuga y cebolla, lo que, al menos para mí, es un manjar casi sin igual. Y digo casi sin igual porque en mi escala de valores proteínicos, tan sólo el buen marisco está por encima de la ternera norteamericana de calidad «Prime», o sea, bien veteada de grasa, como si de un buen jamón de bellota se tratrase. También el Buey Kobe o el Wagiu Kobe en su defecto están por encima, pero de eso como más bien poco.

El caso es que aunque pretendía disfrutar enormemente de mi Prime Rib, me ha costado trabajo sabiendo que un tipo se andaba pegando un homenaje de marisco bien merecido en un lugar que desconozco. Tampoco conozco al tipo, pero se que la jugada le ha salido sublime y que, forzosamente tiene que estar celebrándolo. El tipo en cuestión es el encargado de marketing o promoción de la productora Tripictures o en su defecto de la película Larry Crowne, de Julia Roberts y Tom Hanks.

Vaya por delante que hasta esta mañana desconocía la existencia de la película. Supongo que muchos otros también. Por si no habéis dado un repaso a los digitales hoy, ni habéis vistos las noticias en Televisión, la noticia de que la DGT ha multado a la productora por infringir el artículo 52 de la ley de tráfico ha estado omnipresente todo el día. Antena 3, en plena campaña electoral, le ha dedicado cerca de dos minutos, que ya los querría yo para mí.

Aparentemente, el artículo 52 de la ley de tráfico prohíbe la publicidad con vehículos a motor en las que se infrinjan leyes de tráfico o se incite a la «conducción temeraria». No soy abogado y los jueces en este país son impredecibles, pero se me antoja que es difícil que la condena ocurra por dos motivos. Para empezar, no se que ley de tráfico prohibe montar en «Vespa» por el cielo sin casco. Para rematar, el cartel a lo que incita es a ir a ver la película, no a montar en moto. Suponer lo contrario significaría que el cartel promocional de Viernes 13 incita al asesinato, el de Superman al suicidio (salvo que sepamos volar), el de Tiburón a no bañarse en Long Island, y el de Vacaciones de Verano con el Pepino en la Mano, bueno, pues a lo que sea que incite, que me parece que no es a hacer gazpacho… aunque quizá tenga que decidirlo el mismo imbécil que ha impuesto la sanción a la de la Roberts.

Volviendo al tema del marisco y el filete, este hombre del que hablaba se ha debido dar un homenaje en toda regla. Estos son los números que a groso modo saco, siendo conservador:

1. Ha aparecido, digamos para ser consevadores, un minuto en los telediarios, mañana y noche (suelen repetir), nacionales. Esto le ha debido reportar unos 90 GRPS de 20» sin contar televisiones locales. Si estimamos, también de manera conservadora, un coste medio de GRP de 20» nacional y regional prime de 1.300€, ahí van 117.000€ de coste de publicidad que le han salido gratis.

2. En los medios on-line, calculo que ha podido generar (estaba en las portadas de todos) unos 5 millones de visionados. Si suponemos, otra vez de manera conservadora, un coste de impacto visual de 2,5 céntimos de euro por impacto, ahí tenemos otros 125.000€ de publicidad gratuita.

3. No sigo la radio (al menos la de noticias) pero supongo que podemos aplicar una regla mediante la cual el 10% de una campaña publicitaria potente se destina a radio, por lo que podemos suponer un coste de campaña total de 300.000€ diario incluyendo otros medios y asignarle a la radio una exposición equivalente a 30.000€ más.

Todo ello, sumado, hacen 272.000€ (o 300.000€ si incluimos otros medios de exposición, como por ejemplo este blog). Que nadie piense que es una cifra desdeñable. Se trata del impacto en un día. Muy pocas campañas tienen ese coste diario. Hay que pensar que una campaña de 30 días con este coste diario acabaría finalmente entre 8.160.000€ y 9.000.000€. Esto está al alcance de muy pocos anunciantes.

De manera que, si finalmente tienen que abonar la multa (30.000€), les segirán sobrando unos 250.000€ de la jugada de marketing que han conseguido. Por ende, muchos kilos de marisco que se pueden permitir y yo que los envidio sanamente.

Esto es un tópico, pero estoy convencido de que algo así sólo puede pasar en España. En ningún otro país supuestamente civilizado le pagaríamos a un funcionario por perder el tiempo de esta manera iniciando cazas de brujas contra carteles cinematográficos y beneficiar a un particular de manera descarada. ¿Realmente alguien en su sano juicio piensa que puede incidir en el uso del casco un cartel de una película? Ya se que aquí no dimite nunca nadie, y menos Pepín Blanco el «campeón», pero no estaria de más poder despedir a este memo o al menos mandarle a clases de filosofía y lógica para que pueda ser consciente del resultado final de sus memeces.