No a la Guerra, imbécil!

Idiota
Idiota

¿Quién es el mamarracho que ha dejado para la posteridad  la frase cursi «Guerra sólo contra la pobreza y el cambio climático»? En efecto, el imbécil de Zapatero. Y no le llamo imbécil gratuitamente, tengo mis motivos…

La principal diferencia entre la guerra de Irak y la guerra de Libia es el vendedor de armas. En aquella ocasión, Francia, China y Rusia se opusieron en el consejo de seguridad a una resolución de la ONU a favor de atacar el regimen de Sadam. No en vano, los tres países se habían saltado a la torera el programa Food for Oil (Alimentos por petróleo) de la ONU y andaban cambiando explotaciones petrolíferas por armamento para el dictador. Si hubiesen apoyado la resolución y esta hubiese salido adelante, hubiese sido como pegarse un tiro en el pie, de ahí su feroz oposición.

En el caso de Libia, el vendedor es otro. Por eso, hasta el muy imbécil, ha apoyado la resolución y se ha unido a la cruzada. El 17 de Diciembre de 2007, coincidiendo con la visita de Gadafi a Zapatero, el gobierno de la ceja anunciaba a bombo y platillo el acuerdo para la venta de 2.000 millones de euros en materia energética, de infraestructuras y armamento, en concreto balas, bombas, minas, torpedos, granadas y misiles, algunos de los cuales ha usado Gadafi sin duda para atizar a los manifestantes. Lo que el imbécil no es capaz de ver es que el acuerdo de compra de aviones Mirage franceses a Libia ya había sido ejecutado y por eso Sarkozy se ha enrollado la tricolor y abandera la intervención. Algo me dice que Alemania sigue vendiendo algo porque aunque apoya, no colabora…

Algunos piensan que Zapatero es un líder hábil y astuto, un zorro con piel de cordero con una inteligencia suprema. Mucho me temo que es un completo idiota. Su cara de Mr. Bean no es sino fiel reflejo de su inteligencia. Libia es el principal cliente de España en la venta de este tipo de material, asumiendo casi el 60% de estas exportaciones. No en vano, las exportaciones Españolas de armas a Libia aumentaron entre 2007 y 2008 un 7.700%. Hay que ser un autentico mentecato para no darse cuenta de que Francia busca derrocar un regimen que nos compra a nosotros para colocar uno que les compre a ellos.

Para una vez que Zapatero tiene una coartada lógica para entonar el ¡No a la Guerra! el muy subnormal se pone la chaqueta caqui y saca el fusil en lugar de las pegatinas. Si de algo no cabe duda es de que este anormal está dispuesto a cepillarse los pocos negocios que queden vivos tras su nefasta gestión. Se acabó también la exportación de armas.

Si todavía queda alguien que se crea que las guerras y las resoluciones de la ONU están basadas en los derechos humanos le recomiendo que se lo haga mirar. La guerra es un negocio de billones de dólares al año. Como la guerra al estilo tradicional está mal vista por la sociedad occidental, los Americanos, Franceses y Británicos se han inventado la guerra quirúrjica, esa en la que las bombas estallan justo donde están los «malos». El mismo tipo de guerra que se ejecutó en Irak. Con los mismos intereses pero distinto vendedor. El nuestro, como siempre, un auténtico vendedor de humo.

El Nacionalista Ciego

Nacionalismo
Nacionalismo

Parece que fue el hispanolatino Marco Fabio Quintiliano quién dijo «En la variedad está el placer». La historia es cruel en este sentido, dado que Quintiliano nació en la entonces provincia hispanorromana Tarraconense, que en su momento fue la más grande de las provincias de la Península Ibérica y cuyo séptimo convento jurídico fue el Tarraconensis, con capital en la colonia Tarraco, actual Tarragona.

Resulta cuanto menos curioso que uno de los eruditos nacidos en esta tierra fuese quien hilvanase la frase que viene a ser diametralmente opuesta al sentir de muchos de los que allí viven. Muy lejos del concepto actual de globalización, muchas de estas personas siguen ancladas en unas ideas viejas, tan viejas y pueblerinas, que les ciegan y no pueden ver la realidad.

Pongamos un ejemplo. Hace cien años, si yo era de Málaga, hubiese tenido motivos para estar orgulloso de ser Malagueño por una pequeña serie de motivos, como por ejemplo, las uvas moscatel y las pasas que se producen en esta tierra. No había mucha comunicación con el exterior, con lo que nada me unía a Madrid, ni en definitiva al resto de Europa. Ahora, con el AVE, los vuelos directos a infinidad de capitales, no sólo de España, sino del resto de Europa, cuando salgo al exterior tengo muchos más motivos para sentirme orgulloso. Por ejemplo, cuando esté en Asia, podré estar orgulloso no sólo de las moscateles de Málaga, sino del resto de variedades que se cultivan en La Rioja o, ¿por qué no?, de las que utilizan en Francia para elaborar su magnífico Champagne dado que, a fin de cuentas, me siento igual de Europeo que ellos.

En la variedad está el placer y, desde luego, pertenecer a variedad de estamentos (llámense provincias, comunidades autónomas, estados o uniones de estados) deriva en una vida más placentera. Por ejemplo, el hecho de no necesitar llevar un pasaporte o rellenar una tarjeta de inmigración cuando se viaja por Europa ya es un avance sustancial en si. Claro, que si uno es paleto y además ciego, seguramente no viajará a menudo y estas cuestiones le den por la baja espalda.

Si uno, por ejemplo, es Español, tiene derecho a entrar en los museos del estado mostrando su DNI de manera gratuita o en su caso abonando una cantidad reducida. También puede sentirse orgulloso de las 12 copas de Europa (9 del Madrid y 3 del resto de los equipos 🙂 ) que han conseguido equipos Españoles o bien de la Eurocopa y el Mundial que han conseguido nuestras selecciones. Claro que, si uno es paleto y además ciego, ni irá a museos ni disfrutará con el fútbol.

También ser Español es motivo de orgullo en otros deportes. El número uno del tenis, los tres número uno del motociclismo, e incluso, según se atisba hoy, el número uno de la Fórmula 1, todos son Españoles.

Español es el Talgo (uno de los AVE), que se vende en bastantes países. Tan Español como Repsol, Telefónica, Acciona o Ferrovial. También Iberia, la aerolínea con más conexiones con Latinoamérica del mundo.

Pero al final, es lo que yo digo, si ni se disfruta con el deporte, ni se viaja, ni se sabe nada de economía empresarial, ni en general de nada de nada, se es ciego, cateto y nacionalista.

El Efecto Elefante

El Tercer Mundo
El Tercer Mundo

El Efecto Mariposa, aparte de un grupo nacional de pop, es la la parte de la Teoría del Caos que define que incluso el alabeo de una mariposa tiene efectos colaterales a muchos kilómetros de distancia.

El efecto que producen ciertas acciones de la Unión Europea en sus políticas comerciales bien podría entenderse como un Efecto Elefante. Veamos un ejemplo.

La agricultura es un sector en continua necesidad de ayuda. Una parte muy importante del presupuesto de la Unión Europea se destina a subvenciones a la agricultura. El principio es muy básico: Los agricultores en Europa tienen dificultades para competir con los agricultores de los países del tercer mundo y por tanto, no pueden vender sus producciones. Como no pueden vender las producciones con facilidad, requieren ayudas gubernamentales que les permitan bajar los precios de sus productos y de este modo competir con los agricultores de otros países menos desarrollados que cuentan con unos gastos de explotación menores.

Al producirse estas ayudas, los agricultores Europeos venden por debajo de los precios de los países del tercer mundo y, por tanto, estos últimos dejan de vender sus productos. Como es lógico, la demanda no es tan grande para satisfacer toda la oferta.

El Efecto Mariposa en este caso es que al utilizar ayudas a la agricultura en Europa arruinamos, aún más si cabe, a los agricultores del tercer mundo. Dado que las ayudas son tan cuantiosas, el efecto se traduce en lo que he venido a llamar como Efecto Elefante. Es devastador.

El problema es que, mientras ese dinero que se utiliza en ayudas al sector agricultural bien podría invertirse en la reconversión de los sectores y Europa podría obtener los mismos beneficios económicos de otros sectores productivos, los países del tercer mundo no tienen recursos para, ya no digo reconvertir su sector agricultural, sino para crear otros sectores.

Cada vez que compramos un tomate, un pepino o unas uvas que provienen de España o de cualquier otro país de la Unión, estamos contribuyendo directamente a que los países del tercer mundo sigan siendo lo que son. No seré yo quién diga que no se consuman productos Españoles o Europeos, pero si seré quién diga que es una soberana estupidez decir que el Tomate o el Pepino Español sabe mejor que los demás. Entre otras cosas porque el tomate, al igual que la patata y una larga lista de hortalizas provienen de América del mismo modo que el Pepino proviene de la India. En el caso del tomate o la patata, estos no empezaron a cultivarse de manera habitual hasta finales del siglo XV en Europa.

Con esto no vengo más que a subrayar que a lo mejor es importante replantearse el tema de las ayudas y no pensar en un grupo de agricultores locales que tenemos medios para reconvertir, sino en los efectos que estas ayudas tienen en los países que no disponen de los recursos necesarios para crear otros sectores de actividad.