Boeing 737 Ryanair

La empresa en Europa

Boeing 737 Ryanair
Boeing 737 Ryanair

Creo que es posible que la gente me encasille en el grupo de los euro-escépticos. He dicho, en muchas ocasiones, que una Europa unida que plante cara a otra unión soberana de estados como los Estados Unidos de America es poco realista. Barreras históricas y sociales nos separan demasiado de nuestros vecinos, por no hablar del idioma. Precisamente, una de las empresas que mejor representa lo que la empresa europea debería ser para poder plantar cara a la empresa norteamericana disfruta de una pobre reputación y es el blanco y objeto de continuos ataques con bastante poco fundamento.

Ayer volví a coger un vuelo de Ryanair y ya he perdido la cuenta de los vuelos seguidos que llevo con esta aerolínea. Un vuelo más que llega puntual y sin sobresaltos de ningún tipo. Estoy esperando, pacientemente, a que me ocurra cualquier cosa volando con Ryanair, desde un retraso injustificado hasta un problema en vuelo, circunstancias, todas ellas, que he vivido con aerolíneas diversas de las llamadas, digámoslo así convencionales. En algunas, llamémosle figurativamente Iberia, por ponerle algún nombre ficticio, casi a diario.

Embarcamos unos minutos tarde en un avión que acababa de aterrizar. Yo fui el primer pasajero en embarcar y lo hice gracias a mis diez euritos que me garantizaban una plaza en la primera fila, para poder desembarcar más rápido. Viene a ser como la clase business de Iberia, pero en lugar de costar 500€ cuesta 10€. El caso es que embarqué al mismo tiempo que el último pasajero del vuelo anterior salía de la aeronave. Uno se esperaría, como dicen por ahí, un avión sucio, maloliente y con un ambiente cargado. Sin embargo, el avión estaba perfectamente limpio y el ambiente que se respiraba en el interior era agradable. Ya lo decía aquel… no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.

Lo primero que noté es que la tripulación de cabina estaba formada por una mezcla de nacionalidades entre las que había al menos dos chicas españolas, un chico italiano, una chica polaca y una cuarta chica cuya nacionalidad no fui capaz de determinar porque no le aprecié acento alguno en los tres idiomas que habló mientras la observaba. El piloto era británico y el primer oficial español. Luego supe que la tripulación tenía base en nuestro aeropuerto de destino y que se trataba del último vuelo del día de ese avión y de esa tripulación. Uno esperaría, a tenor de lo que leemos, que estos trabajadores supuestamente sobre-explotados tuviesen un pésimo aspecto con ojeras, malas caras, cansancio visible y demás pero, al contrario, mostraban un aspecto excelente, realizando su trabajo con entusiasmo, exquisita cordialidad y buen humor en todo momento. De hecho, nos recibieron con gorros de Papa-Noel para felicitarnos las fiestas en cuanto embarcamos. El avión, pese a llevar todo el día volando, estaba en perfecto estado y como todavía no necesito ir al baño en trayectos de una hora, que es lo que se tarda en recorrer España entera, no tengo ni idea de como estaba el baño ni me interesa.

Al embarcar, y esto ya lo había visto antes en el resto de vuelos que he hecho con Ryanair, la tripulación comprueba una a una las tarjetas de embarque de los pasajeros que van entrando en el avión y se dirigen al pasajero en el idioma que consideran más adecuado en función del nombre del mismo. No me pareció que fallasen en un sólo pasajero. El embarque es absolutamente lógico. Los últimos en embarcar son las personas en sillas de rueda que, además, se encuentran al llegar al avión que les han reservado los asientos en las filas 3 a 5, al principio del avión, para que no tengan que recorrer el largo pasillo del avión. Además, así consiguen que al acomodar a estos pasajeros cuando el resto de los pasajeros están sentados, no se formen colas ni retrasos. Además, los sientan principalmente en pasillos, para que les sea más sencillo sentarse y levantarse y, al embarcar los últimos, se aseguran que nadie tiene que pasar por encima de ellos para ocupar un asiento de centro o ventana. Señores de Iberia, ¿están aprendiendo algo hoy leyendo esto? Embarcar las sillas de ruedas primero es una falso beneficio para sus ocupantes. Mas bien una jodienda.

Ni que decir tiene que hay sitio en los maleteros superiores para todo el mundo. La extracta (y magnífica) norma de permitir un único bulto de mano por persona con unas determinadas medidas es, absolutamente, genial. Se acabó tener que darse codazos para poder poner el portátil antes de que el hippie de turno llene dos maleteros con su guitarra, su sombrero mejicano, sus ensaimadas, su mochila con saco de dormir y sus ocho bolsas de plástico. Si el hippie quiere llevar su mierda consigo, que la facture y la pague. Es, sencillamente, la medida más civilizada que se puede adoptar en el interior de un avión dado el espacio disponible.

La deformación profesional me hizo asomarme a la cabina, como hago cada vez que vuelo. Hay pilotos que dicen que lo hacen por cordialidad; yo no. A mi me gusta echar un vistazo rápido al panel, ver la pinta de los pilotos, el orden que mantienen en cabina y los instrumentos que faltan o están con el cartelito de «No Operativo». Todavía no he visto un hueco sospechoso o un cartelito de «No Operativo» en un avión de Ryanair.

Del avión poco puedo decir que no sea bien sabido. Una flota de más de 300 Boeing 737, en su inmensa mayoría relucientemente nuevos. Anoche era un 737-800 al que no le echo más de un año o dos a lo sumo. Los asientos de cuero sintético más espaciosos que los del A-320 que montan la mayoría de aerolíneas europeas sin lugar a dudas, así que ahí no hay ahorro alguno por parte de Ryanair y por favor, dejen de creerse todo lo que escuchan. En el avión de Ryanair, al no haber armarios ni paneles de separación, la separación de las butacas es mayor que en el A320 de Iberia. Mis rodillas se lo pueden confirmar. El despegue, como siempre en los 737 NG, espectacular. Mucha potencia, poco ruido, ninguna vibración, suavidad extrema, carrera corta y ángulo pronunciado. Todo lo que yo le pido a un despegue… La rotación espectacular. Ni una sola vibración de la amortiguación al extenderse ni un mal ruido del tren al plegarse. Francamente, ni me enteré cuando cambió la configuración del ala. ¿No podrían los ingenieros del A-320 subirse a un 737 NG para comprender como debería ser el despegue de una aeronave desde el punto de vista del confort y la suavidad? ¿Porqué crujen tanto los Airbus? Ya que se hacen en Europa, ¿No podríamos encargarnos de que los hicieran los mismos tipos que hacen los Mercedes y no los que hacen los Citroen? Creo que de confort saben un poco más…

El vuelo, magnifico. Todos los mensajes en tono cordial, en inglés y en español. No creo que nadie echase de menos mensajes en Catalán, Gallego ni cualquier otra lengua y anticipo que mi destino era una comunidad de esas que tienen dos lenguas oficiales. De todas las tortas que ha soltado O´Learry a los políticos en estos últimos años, mi favorita ha sido la bofetada a los políticos catalanes. Algo así como «En mis aviones se habla en el idioma que a mí me da la gana y si no les gusta no se suban…».

Finalmente, aterrizaje suave, bienvenida del capitán diez minutos antes de la hora prevista y todo el mundo a casa a descansar.

Si se mira fríamente, Ryanair es un ejemplo de lo que una compañía Europea debería ser:

  1. Es eficiente
  2. Tiene un equipamiento moderno y eficaz
  3. Da beneficios empresariales y genera riqueza
  4. Genera empleo, directa e indirectamente, para miles de personas de toda Europa
  5. Maneja los idiomas adecuadamente y a la hora de contratar no le tiembla el pulso con las nacionalidades
  6. Une pequeñas ciudades en vuelos cortos, fomentando la movilidad y descentralización (no hay que pasar por Madrid ni por Barcelona por narices para volar a otra ciudad)
  7. Ofrece un producto de calidad a un precio absurdamente reducido
  8. Está en continua expansión y crecimiento
  9. Colabora socialmente con los más desfavorecidos
  10. Fomenta, mediante la venta de sus calendarios, que sus trabajadores colaboren socialmente, en este caso donando más de medio millón de euros producido por la venta de dichos calendarios, para la construcción de un hospital de niños enfermos de cáncer en Polonia
  11. Aún siendo originalmente Irlandesa, en algunos paises como España es la aerolínea que más vuelos ofrece a más destinos

Sin embargo, en algunos sitios, como en España, mucha gente habla mal de esta empresa. Mienten básicamente y no son objetivos, porque, con los datos en la mano, no se puede hablar mal de Ryanair. Record de puntualidad año tras año, encabeza la lista de aerolíneas que menos equipaje pierden, tiene una flota moderna y eficiente, tiene infinidad de destinos directos sin escala, produce beneficios empresariales, está en crecimiento… la puñetera lista es interminable! Por eso soy euro-escéptico. Porque cuando aparece una empresa que hace las cosas bien, que ejemplifica que las empresas de ámbito europeo son posibles, que hace que personas de distintos países de la comunidad europea trabajen juntos a diario, codo con codo, y demuestra que es posible competir, justo entonces, venimos nosotros y la repudiamos. Por eso no podemos competir en algunas cosas con los Estados Unidos ni deberíamos tratar de compararnos con ellos.

 

Comedor principal del Marea

Comer sin florituras

Comedor principal del Marea
Comedor principal del Marea

Después de una magnífica semana dedicada por completo a repasar los restaurantes y musicales de Nueva York, ya estamos de vuelta y descansados, aunque con algún kilo más encima que tendremos que quitarnos en estos días.

Cuando publiqué originalmente en el grupo Bicheart las fotos y el pequeño resumen de cada sitio en el que estuvimos comiendo, prometí escribir un post acerca del restaurante que más nos gustó con diferencia y en el que mejor se come en Nueva York ahora mismo desde nuestro punto de vista, y ese no es otro que el Marea, en el 240 de Central Park South.

Marea es el tercer restaurante en Nueva York del chef de Wisconsin Michael White. Con dos estrellas michelín, Marea ofrece una carta inspirada en la comida italiana, el pescado y el marisco. Esas dos estrellas michelín nos prepararon para la ocasión esperando platos con diversas florituras en forma de «aires», «espumas», «aromas» y demás aplicaciones quimicas de la cocina moderna. Nada más lejos de la realidad. White, en su carta del Marea, se centra en el uso de ingredientes tradicionales para lograr unos platos con una presentación espectacular, un sabor inmejorable en que los ingredientes se potencian entre si, y, en general, una experiencia excepcional a un precio más que razonable. Hay que salir fuera para entender que probablemente tengamos los mejores cocineros metidos a físicos y químicos del mundo, pero a la hora de cocinar sin florituras, por ahí nos sacan bastante ventaja. No en vano, en las revistas de cocina que estuve leyendo, hablaban (bastante bien por cierto) de los alquimistas Españoles y en concreto de Ferrán Adriá.

Nosotros pedimos el menú degustación de almuerzo que se compone de 5 platos incluyendo el postre. Cuesta 75 dólares más servicio (que nunca está incluido en el precio de la comida en Estados Unidos), bebidas aparte. En nuestro caso, un cocktel ligero de aperitivo (yo un Campari con soda y Paola un Vermouth casero) y una botella de Champagne Taittinger ($80) para acompañar la comida y celebrar su cumpleaños. Este menú es una oda al mar como pocas se han escrito. Para empezar, un plato de «Crudi» o «Crudé» variado. Particularmente, yo pensaba que el crudé era la versión occidental del Sashimi, o sea, pescado y marisco crudo loncheado para mojar en cualquier salsa (en el caso del Sashimi en Soja con Wasabi). Sin embargo, lo que aprendimos en Nueva York es que si bien se trata de pescado y marisco crudo loncheado, éste viene acompañado de unos ingredientes que son los que hacen que se potencien los sabores y se disfrute de la cata. Aunque el menú ofrece 6 tipos de crudés distintos, en la degustación se incluyen 3 de ellos. Nosotros pedimos que nos trajeran 3 distintos a cada uno para poder probar los 6. Amablemente, y sin coste adicional, nos sirvieron los 6 a cada uno. Tengo que destacar que en Nueva York, el crudé está de moda y lo vimos en otras cartas y lo probamos en otros restaurantes, como el Aldea, que aunque lo servía de manera espectacular, distaba mucho de la sublime interpretación del pescado de White. 

Crudi del Marea
Crudi del Marea

De izquierda a derecha…

Passera – Platija de Long Island con perejil y agua de rosas

Seppia – Fideos de calamar con sofrito y huevas de mujol

Branzino – Lubina rayada con caviar de esturión en vinagreta de mejillones

Dentice – Pargo del pacífico con naranja y pistacho en vinagreta de zanahorias

Sgombro – Jurel del pacífico con vinagreta de setas salvajes y almendras

Tonno – Atún patudo con alcachofas crujientes en crema de ostras

Estas delicias del mar crudas son de lo mejor que he probado en mi vida. En concreto, los fideos de calamar y el pargo son absolutamente sublimes por lo especial de su textura.

Astice (Lobster burrata)
Astice (Lobster burrata)

Para continuar, nos sirvieron la ensalada Astice, compuesta por Bogabante de Nueva Escocia, Queso Burrata, Berenjena a las setas, tomate cherry pelado y albahaca. Probablemente, la mejor ensalada que he probado jamás. La frescura del bogavante, cocido a la perfección (poco hecho) y el queso fresco se potencia con la albahaca y el fondo achampiñonado de las diminutas porciones de berenjena. Aunque no lo pone en la lista de ingredientes, la ensalada incluye unas semillas de una fruta tropical (no estoy seguro de cual, aunque se que la he tomado en algún sitio de sudamérica) con pinta de caviar blanco pero que añaden incluso más frescura al plato si cabe.

Spaghetti
Spaghetti

A continuación, un plato de Espaguetti. Desde que empecé la Isotieta hace un año, no había vuelto a tomar pasta y no tenía intención de hacerlo… hasta que me la pusieron por delante y el aroma inundó el ambiente y despertó mis sentidos. Espahuetti fresco de pasta de semolina con cangrejo, erizo de mar y albahaca. Dicho así no parece nada del otro mundo pero puedo garantizar sin posibilidad de error que se trata del mejor plato de pasta que he probado en mi vida (y conozco bien Italia). A una pasta perfectamente cocinada al-dente de una exquisita textura y sabor, White le añade la proporción justa de tomate casero y frutos del mar para crear una experiencia mágica. 

Branzino (Lubina)
Branzino (Lubina)

Como plato principal Branzino, Lubina rayada salvaje con lentejas «beluga», cebolla cipollini, setas «trompeta real», mini raviolis de seta y pesto y un suave jugo de almejas. No creo que pueda volver a comer lubina al estilo tradicional nunca más. Este plato de pescado es, sencillamente, insuperable. Las setas «Trompeta Real» no las había probado nunca y son muy sabrosas manteniendo una textura tierna y suave. Los mini-raviolis aportan un toque de sofisticación a un plato que, de otro modo, podría parecer sencillo. Las lentejas gigantes y la salsa de almejas son el complemento ideal del acompañamiento del pescado. Buenísimo en conjunto con un pescado fresco cocinado a la perfección (que para mi siempre es poco hecho y manteniendo sus jugos).

Postres
Postres

Finalmente, de postre nos sirvieron un variado compuesto de Bombolini (Doughnut frito con crema zabaglione, salsa de chocolare aderezada con café expresso y helado blanco de café) y Carota (Esponja de zanahorias sobre base de nueces pecan caramelizadas en crema de chocolate blanco con sorbete de naranja al gengibre). En este caso, creo que una imagen vale más que mil palabras. Para acabar, con el café nos sirvieron unos bombones caseros riquísimos dignos de cualquier chocolatería de lujo de las que proliferan en Nueva york en cada esquina.

Bombones
Bombones

Hay que reseñar que la carta de postres, dulces y vinos de postre es obra del Chef James Eckler, que ha sabido diseñar a la perfección una serie de postres con base italiana que marida perfectamente con la carta principal. Además, Eckler es responsable de los distintos panes caseros que hornean en Marea, del que cabe destacar la Focaccia y el pan negro de 6 semillas.

 

No quiero acabar este post sin referirme al local y al servicio. La renovación de coste cercano al millón de dólares del antiguo San Domenico en Central Park South no defrauda. El local es elegantemente sobrio pero acogedor, terminado en materiales nobles donde impera la madera natural y el marmol travertino con toques de acero y cristal. El bar de la entrada, realizado en travertino retroiluminado, es espectacular y la planta baja en la que están los comedores reservados y los aseos mantiene el mismo nivel de acabados.

La barra del restaurante Marea
La barra del restaurante Marea

Por su parte, el servicio es magnífico, con un trato amable en todo momento y verdaderas ganas de agradar. El maitrè y el somellier están prestos a resolver cualquier duda o, como en nuestro caso, acomodar cualquier petición como la de incluir el resto de crudés en nuestra degustación sin coste adicional. Los camareros de sala prestan un servicio constante a la mesa sin caer en la incomodidad o la pesadez de comer con un tipo en el pescuezo o que te rellene la copa cada vez que das un sorbo. Pese a ser la última mesa en irnos (llegamos a la hora de comer española, mucho más tarde que la norteamericana), en ningún momento tuvimos sensación de prisa o malas caras por parte de nadie.

Resumiendo, si vas a viajar a Nueva York puedes plantearte que hacer y a dónde ir, pero, hagas lo que hagas y vayas dónde vayas, convierte a este sitio en tu prioridad para comer. Además, luego puedes dar un agradable paseo por el parque o bajarte la quinta avenida viendo escaparates sin necesidad de coger taxis ni metros.

Musicales

Musicales hay por todas partes. Lugares en los que vivirlos del modo en que se concibieron sólo hay uno: Broadway. Ayer al medio día fuimos a ver Spiderman, turn of the dark, un musical que ha costado poner en escena en torno a 70 millones de dólares, con música de Bono y The Edge, y que recauda la friolera de un millón de dólares a la semana. Sólo se me ocurre decir que es absolutamente espectacular porque cualquier descripción que tratase de hacer estaría por debajo de las sensaciones que produce. Si hay que buscarle un pero, se lo pongo a la música, que aunque es U2 en estado puro, no me resultó tan bestial como esperaba.

La música no me pareció lo mejor de este musical, entre otras cosas porque por la noche fuimos a ver Evita, con Ricky Martin en el papel del joven Che Guevara y cuando se mezcla el talento del Puertoriqueño con la música de Andrew Lloyd Webber el resultado, musicalmente hablando, no admite comparación, ni siquiera con los todopoderosos U2 y los millones de dólares del grupo Foxwood que ponen en escena la superproducción de Marvel.

En cualquier caso, un retorno a Broadway por la puerta grande de Ricky Martin y un regreso mío al mundo de los musicales en una ciudad que tanto visito y en la que habitualmente no tengo tiempo de hacer lo que me gustaría. Por delante, toda la semana para disfrutarla. Para empezar, Brunch con el Harlem Gospell Choir, entradas para Wicked y Mary Poppins entre otros y una serie de restaurantes que ya comenté hace unos meses en este post, con la inclusión de Nobu y alguno más para el que finalmente hemos podido conseguir reserva. La crónica a la vuelta, porque vaya coñazo esto de escribir en el iPad 🙂

20120415-142007.jpg

Comerse Nueva York

 
Nueva York
Nueva York

He empezado el año con hambre. No es una metáfora económica sino una realidad gastronómica. Desde que me levanté el día de año nuevo, no hago más que pensar en comida. Cuando pienso en comer bien pienso en grandes ciudades y, de entre ellas, Nueva York sobresale. Este año 2012 arranca para Nueva York con 49 restaurantes con estrella Michelín, de los cuales 6 tienen 3 estrellas y 8 tienen 2. Esto es un guantazo en toda regla a los energúmenos que dicen que en Estados Unidos no se come bien. 

Porterhouse de Benjamin's Steak House
Porterhouse de Benjamin's Steak House

Decía Woody Allen de los franceses que no se puede esperar mucho de ellos si tenían que fiarse de un fabricante de neumáticos para escoger donde comer y estoy convencido de que muchos restaurantes en Nueva York no tienen interés alguno en la Guía Michelín. Lo más interesante es que muchos de los restaurantes donde se come de maravilla en Nueva York no tienen estrella alguna, lo que nos da una idea del nivel gestronómico de la ciudad.

Al Pacino en Esencia de Mujer, encarnando al Coronel Frank Slade, dijo que cuando lo conocías suficientemente bien, podías llamar John Daniel’s al Jack Daniel’s y yo creo que cuando conoces Nueva York suficientemente bien, también la puedes apreciar por sus restaurantes. Toda vez que se han superado las visitas habituales a los templos turísticos por antonomasia uno puede planificar un viaje al corazón de Manhattan con la mente puesta en lo gastronómico. Claro que también podría hacerlo pensando en lo cultural en general y en lo musical en particular, pero eso lo vamos a dejar para otro post.

Lobster Burrata del Restaurante Marea
Lobster Burrata del Restaurante Marea

Tengo la suerte de haber vivido muy cerca y he podido disfrutar de Nueva York en infinidad de ocasiones. En Nueva York me ha llovido, nevado y helado. He estado a cuarenta grados y también he experimentado sensaciones térmicas por debajo de los treinta grados bajo cero. Me cerraron las salidas de la ciudad y quedé atrapado durante cuatro días en el 92, cuando un gran Nor’easter sepultó de nieve la costa Este del país. Dicen (y estoy casi de acuerdo) que la mejor época para visitar Nueva York es Navidad, pero la realidad es que la primavera Neoyorkina y del noroeste en general es espectacular por su clima y tranquilidad. Además, si planificas bien, es época de rebajas!

Atún Rojo relleno de Foie del River's Café
Atún Rojo relleno de Foie del River's Café

Aunque sólo sea por olfatear de lejos (de momento), he estado visitando (en el mundo virtual) algunos restaurantes a los que les tengo echado el ojo. El Atún Rojo relleno de Foie del River’s Café  en Brooklyn me llama poderosamente la atención, tanto como el Pato de Granja Crujiente del Four Seasons, ambos sin estrella Michelín. Si de comer carne se trata, Dios creó el Benjamin’s Steakouse cerca de Grand Central para que los fieles probasen el Porterhouse (1 kg para dos personas madurado por ellos 28 días a temperatura y humedad específicos) y comprendiesen como debe saber la carne «como Dios manda». El Porterhouse, por si no lo has probado, es un corte de ternera o buey que lleva chuletón y solomillo, todo en uno. Ni te cuento como sabe.

Pato de Granja Crujiente del Four Seasons
Pato de Granja Crujiente del Four Seasons

Las pastas frescas de nueva creación y los pescados y mariscos crudos loncheados (Crudé) del Marea en Central Park le han valido 2 estrellas Michelín este año, estar en el top 10 de los restaurantes de Nueva York, y a su chef, Michael White, le califican de genio en las revistas de Gourmet, de modo que también me lo apunto.

Langostinos al Ajillo del Restaurante Aldea
Langostinos al Ajillo del Restaurante Aldea

No me olvido de mis raices Mediterráneas. El chef de origen portugués George Mendes capitanea el restaurante ibérico Aldea, que también consigue una estrella Michelín sin salirse del guión de nuestra comida. Mendes nos demuestra que se puede comer jamón, cochinillo, almejas, gambas, cordero, y un sinfín de manjares al estilo ibérico sin salir de la isla. Han sido muchos los que han abierto restaurantes españoles en Nueva York y algunos han conseguido triunfar, aunque fuese de manera momentánea. Sin embargo, creo que Mendes es el primero en transportar la realidad de nuestra cocina al otro lado del charco. Tendré que probarlo para convencerme…

Y ahora, después de esta visita virtual a los manjares que nos ofrece Nueva York, dime, si te atreves, que no tienes hambre.

La tableta se va de viaje

image

Llevo tiempo leyendo que las tabletas van a sustituir a los PCs. Me he traído de viaje la única tableta del mercado que es realmente cómoda de llevar, una Samsung Galaxy Tab. Si alguien cree que el iPad es pequeño y manejable necesita urgentemente renovar su portátil por uno de última generación. No creo que el Macbook Air ocupe mucho más espacio y a cambio ofrece una solución completa no sólo de lectura, sino también de creación de documentos.

Pero a lo que iba, que me he traido la Galaxy y me he propuesto escribir un post en el blog para ver si de verdad es viable que las tabletas sustituyan a los portátiles. Mi primera impresión tras este párrafo y medio es que se acaban de ir por el retrete años de práctica escribiendo con un teclado mientras miro la pantalla. Estoy de vuelta al parvulario informático mirándome el dedo índice mientra aporreo la pantalla y, cuando de vez en cuando levanto la vista, los resultados son desastrosos. Tardo más en editar los errores que en borrar la frase y volver a escribirla.

Pero también tiene alguna ventaja esto de postear con la tableta. Por ejemplo, si se me olvida decir dónde estoy, la función de geolocalización añadirá de manera automática mis coordenadas a esta entrada, de manera que se acabó el decir que he estado en Londres reunido cuando vengo de la playa. Por cierto, si Gerona es Girona y San Sebastián es Donostia, ¿Por qué a nadie le chirría que haya escrito Londres y no London? Somos idiotas por permitir lo ilógico. ¿Ya no se estudian los silogismos en el colegio? No se para qué hago preguntas cuya respuestas no son de mi agrado…

Me vuelvo a ir por los cerros de Úbeda. No veas lo que me ha costado descubrir como se escribe la «u» mayúscula con tilde! Cualquiera diría que estos de Google se han creído la leyenda urbana que dice que las mayúsculas no se acentúan.

En fin, para ser un experimento este post ya me ha llevado demasiado tiempo y ya he sacado en claro que la única forma de escribir comodamente, de momento, sigue siendo nuestro amigo el teclado físico Qwerty.

En definitiva, la tableta es muy útil para leer el correo, navegar por la web, hacer alguna foto y pasar el rato jugando a algo o viendo una película, pero ne creo que esté llamada, al menos en su estado actual y a corto plazo, a sustituir a un PC portátil.

Una verdad incómoda

El Mentiroso Rubalcaba
El Mentiroso Rubalcaba

El hecho de que el mentiroso Rubalcaba y sus mentirosos amigos Blanco y Sebastián hayan vuelto a mentir con sus ridículas afirmaciones sobre el ahorro no ha pillado a nadie de sorpresa… por lo menos a nadie que se le ocurra pensar las cosas con cierto detenimiento.

Desmontemos el tema del ahorro y la reducción de velocidad. Partamos de la base de que el director general de tráfico no ha conducido un coche en su puñetera vida, lo cual le hace, ante todo, un auténtico profano en la materia. Habrá quien lo defienda y diga que los muertos en accidentes sean menos cada año. No menos cierto es que cada año los coches son más seguros y disponen de serie de más medidas de seguridad activa y pasiva. Claro que este país ya ha tenido un ministro de defensa que no hizo la mili, una ministra de defensa con tintes separatistas, un ministro de interior electricista y ahora tiene un ministro de fomento que, directamente, no es ni ha sido nunca nada, entre otras lindezas políticas.

Lo cierto  es que las medidas de ahorro del gobierno no son sino una estrategia para dar la impresión de que están haciendo algo. Ahí tenemos al mismísimo (vice)presidente «picándose» con Fernando Alonso. Lo que dice Alonso es absolutamente cierto. Conducir largos trayectos a una velocidad reducida disminuye la concentración, produce modorra y es, en definitiva, peligroso. Lo que le contesta Rubalcaba es información manipulada. Dice que en Estados Unidos el límite es de 110 y que allí no conducen durmiendo. Lo cierto es que en Estados Unidos cada estado marca su límite de velocidad por lo que no hay uno, sino alrededor de 50 límites distintos.

Pero resulta que existen otra serie de diferencias con respecto a Estados Unidos que el mentiroso ha obviado porque son verdades incómodas para nuestra clase política. Veamos unas cuantas:

1. En Estados Unidos se puede hablar por teléfono, por la radio y comer en el coche en la mayoría de estados. Aquí está PROHIBIDO.

2. En Estados Unidos no existe una red de radares autónomos que se dedican a recaudar millones de dólares diarios. Allí te caza un radar, te persigue un policía, te para y te notifica y vas a juicio si no estás de acuerdo, juicio en el que puedes defenderte sin abogado en un cara a cara con el mismo policía que te paró. O sea, tienes ciertas garantías como ciudadano y se presupone tu inocencia. Aquí te llega una carta de pago. En principio, eres culpable si o si.

3. En Estados Unidos existe una red aeroportuaria por la que fluyen infinidad de vuelos regionales de infinidad de compañías regionales. En efecto, además de Delta, Continental, US Airways, American Airlines, Northwest Airlines, Southwest Airlines y demás mega compañías, hay un enjambre de microcompañias que operan aviones regionales para unir destinos cercanos. De este modo, si yo quiero viajar en España desde, por ejemplo, Málaga a Jaén o Málaga a Cádiz, debo hacerlo por carretera por narices. Similares distancias en Estados Unidos se pueden salvar por precios muy razonables en avión desde aeródromos regionales o incluso desde aeropuertos internacionales.

4. En Estados Unidos no existe el carné por puntos. La gente no vive con el miedo de perder el carné. De hecho, cada estado emite su propio carné de conducir, si bien los requisitos para obtenerlos son similares en todos ellos y la edad de obtención suele ser los 16 años. El único que puede retirarte el carné es un juez que estime que tu conducción es peligrosa para el resto de la sociedad. Esto lo hacen habitualmente con gente que es pillada con tasas elevadas de alcohol en sangre. Desde luego, no dejan en manos de radares decidir quién es peligroso y quién no.

5. La red de carreteras de Estados Unidos es mucho más antigua que la española. Sin embargo, le da millones de vueltas en todos los sentidos. Las carreteras tienen arcenes amplios, no tienen quitamiedos metálicos, sino que hay escapatorias siempre por ambos lados de las autovías y autopistas. Lo de los dos carriles habituales de aquí allí se considera carretera secundaria. Tres, cuatro, cinco y hasta seis y siete carriles forman sus autovías y autopistas. La numeración de las carreteras está bien pensada. Aquí hablar de que alguien ha pensado en la nomenclatura de las carreteras es una entelequia. En Estados Unidos las carreteras de 3 cifras son estatales y las de dos son interestatales. Las carreteras pares tienen recorrido Este-Oeste mientras que las impares tienen recorrido Norte-Sur. De este modo, si por ejemplo estamos en la 495, ya sabemos que se trata de una carretera que va Norte-Sur y que no saldremos del estado en que nos encontremos por ella. De ahí que los coches americanos suelan traer brújula de serie, algo que aquí no es habitual.

6. Estados Unidos es un país eminentemente rural mientras que España es eminentemente urbano. Aproximadamente el 75% de nuestra población vive en grandes poblaciones mientras que allí el 75% de la población vive en zonas alejadas de las grandes ciudades. ¿Qué significa esto? Básicamente que con las excepciones de unas pocas grandes ciudades del tipo Nueva York o San Francisco, allí no se producen los éxodos masivos que vivimos aquí con las operaciones «Salida» cada dos por tres. Por lo general, el tráfico de largo recorrido en Estados Unidos es fluido mientras que aquí las carreteras se unen con las circunvalaciones en cada ciudad y la conducción se vuelve estresante por los continuos atascos y retenciones.

7. Pero la falacia más grande, la del ahorro, que es la que todo el mundo se ha tragado, es la más fácil de desmontar. Si los números que da el gobierno fuesen ciertos, que no lo son, esta medida ahorraría 1.400 millones de euros en petróleo importado. Para un país que tiene un déficit comercial de más de 52.000 millones de euros, esto supone un 2% de ahorro. Si lo medimos en términos de déficit comercial con respecto al PIB, supone una bajada del 4,9% al 4,8%, o sea, una reducción del 0,1%. ¿Pero alguien se cree que vayamos a ahorrar 1.400 millones de euros en petróleo? Lo que consume carburante en los vehículos no es mantener velocidades constantes, sino frenar y acelerar de nuevo. Cierto es que Rubalcaba es químico y no físico, pero el concepto físico del «momento» y un poco de mecánica básica bastarle para saber que está mintiendo. Un coche consume mucho más combustible acelerando hasta los 110 o 120 Km/h que manteniendo esa velocidad constante. Por lo tanto, todas las medidas que se tomen para ahorrar combustible deberán ir enfocadas a evitar frenar y acelerar constantemente en las carreteras. Mira por donde, la rápida proliferación de radares y (jodidas) rotondas provoca contínuos frenazos en las calles y carreteras, incrementándose por tanto el consumo de combustible de manera notable. Si alguien lo duda que se pregunte porqué consume un coche más en ciudad donde no pasa de los 40-60 kilómetros por hora que en autopista, donde viaja a 120 o más.

Pero claro, esta verdad es bastante incómoda y es políticamente incorrecta.

Sangre por las venas

Torre de Control
Torre de Control

Voy a meterme en terreno pantanoso. Me van a llover las hostias, pero esto es lo que hay: Estoy de acuerdo con lo que han hecho los controladores. De hecho, demuestran ser los únicos Españoles que, hasta hoy, tienen sangre por sus venas y no horchata. Hartos de un gobierno que los desprecia, les miente, los persigue y les pone día si, día también, en el ojo del huracán por medio del Ministro de Fomento, han mandado, literalmente, al gobierno, a tomar por culo (y por ende al tráfico aéreo). Y a mi me parece bien.

Creía el inútil de Pepiño que firmando el Real Decreto Ley el día del inicio del puente los controladores no tendrían tiempo de movilizarse. Error craso. Estos tipos son expertos en comunicación y lo han demostrado con creces.

Cierto es que con su actitud crean una serie de problemas a un número inmenso de personas, pero no es menos cierto que la actitud del gobierno crea más problemas todos los días a más personas y nadie protesta. Yo, al menos, no veo las manifestaciones. Bueno, si las veo, contra la Iglesia, contra el Papa, contra el PP, contra los empresarios… Pero no contra el gobierno. En mi opinión, empresarios, abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, y, en general, todos los autónomos que ganamos «mucho dinero» según el ministro de fomento, «incluso más que él», deberíamos hacer exactamente lo mismo que han hecho los controladores: Dejar nuestros trabajos y tumbar al gobierno.

Esta panda de anormales nos ha llevado a la situación en la que estamos y la única forma de salir de ella es mandarlos de vuelta a sus casas. Lo que han hecho los controladores no es una tropelía ni una insensatez. Es exactamente lo que tendríamos que hacer todos los demás que no comemos de la sopa boba que fomenta esta gentuza. Lo que deberíamos hacer es demostrarle a estos inútiles que la sangre del toro que aborrecen corre por nuestras venas y que no queremos que nos sigan desgobernando.

Sopa de Ganso de Madera

H-4 Hercules
Imagen del H4-Hércules en su bautizo de aire (y agua)

Una de las vidas más interesantes que he podido investigar es sin duda la de Howard Hughes. El heredero magnate de las herramientas de perforación de pozos petrolíferos tuvo una vida plena de aventuras empresariales que incluye su incursión con dramática relevancia en la producción y dirección cinematográfica, en la industria aeronaútica, en las aerolíneas comerciales, en los proyectos militares, en la biomecánica, los estudios de radio y televisión, la construcción naútica e incluso, en los últimos tiempos de Hughes Tools, la inversión financiera. Uno de los proyectos más sonados de Hughes fue el H4-Hercules, conocido como el Ganso de Madera (the Spruce Goose). En su momento fue el avión más grande del mundo, el más grande hecho de madera y el que tenía las alas más grandes. De hecho, creo que sigue ostentando este último título. El H4 llegó a volar, pero nunca entró en servicio activo dado que fue diseñado expresamente para el transporte de tropas y material militar y se acabó de construir una vez que había terminado la segunda guerra mundial y .

Ayer conocíamos la noticia de que el Airbus 380, el ganso metálico de nuestros tiempos, ha aterrizado por primera vez en España y lo ha hecho en dos aeropuertos, primero en Son Sant Joan y luego en el Prat, de la mano de Lufthansa. Este colosal avión es la apuesta del consorcio Europeo Airbus sobre como deben ser los aviones en el siglo XXI. A mi, particularmente, no me gusta. Es más, me espanta. Como vivimos donde vivimos, nos lo venden como una maravilla porque puede llevar hasta 800 pasajeros, pero, ¿alguien se imagina una muchedumbre de 800 personas pegándose por un sitio en la cinta para recoger su equipaje? ¿Y la cola de facturación? ¿Y la de embarque? Las rutas internacionales más grandes de nuestra aerolínea de bandera, Iberia, son a Sudamerica. Iberia vuela estas rutas habitualmente con los Airbus 340, que llegan a tener capacidad de unos 400 pasajeros en su versión más grande, el A340-600. Es con esta capacidad y muchas veces los países sudamericanos se ven desbocados en el control de pasaportes cuando estos pájaros cargados se posan en sus tierras. Afortunadamente, Iberia no ha encargado, todavía, ningun 380 a Airbus. Sin embargo, en España nos venden esta aeronave como el futuro de la aviación. Yo, personalmente, creo que esto se debe en gran medida a que esta apuesta la hemos sufragado con nuestros impuestos muchos de nosotros y los de siempre necesitan mostrar sus creaciones, por monstruosas que estas sean.

Airbus 380
Airbus 380

La realidad es que, desde su lanzamiento en Diciembre de 2000, el A-380 ha recibido, a fecha de esta publicación, 202 pedidos en firme (unos 20 aviones por año) de los cuales 32 son de este mismo año y todos de la misma aerolínea: Emirates. Sin embargo, la apuesta de Boeing para los aviones del siglo XXI, el Boeing 787, de significativamente menores dimensiones que el A-380 lleva acumulados 847 pedidos desde su lanzamiento en Abril de 2004 (unos 142 pedidos por año). Tal fue el desequilibrio que Airbus tuvo que lanzar una respuesta al projecto de Boeing, el A-350 que tuvo una gélida acogida en el mercado y tuvo que ser replanteado y lanzado nuevamente como A-350XWB (Extra Wide Body), cuando finalmente empezó a coger ritmo de ventas.

Todo esto lo vengo a contar para escenificar como el avión que semana si, semana también, aparece en las noticias, no es ni tan popular como se esperaba entre las aerolíneas ni parece vaya a gozar del beneplácito de los viajeros toda vez se demuestre que las infraestructuras aeroportuarias no están listas para este tipo de aviones. De hecho, dice Airbus en su página web que en Mayo de 2010, ayer como quién dice, tan sólo 15 aeropuertos internacionales estaban conectados con este avión.

Al igual que el H4-Hercules de Hughes, pienso que el A-380 llega tarde a un mercado en el que los viajeros han evolucionado y lo que demandan no son grandes aviones que unan grandes destinos sino aviones medianos de largo recorrido que unan muchos destinos para no tener que hacer trasbordos. ¿Qué es preferible, volar a Nueva York directo desde la ciudad de origen de cada uno en un avión mediano o volar primero a un gran aeropuerto, por ejemplo Madrid, para volver a coger un mega-avión con destino al mismo sitio? Cada uno tendrá su opinión, pero la mía es clara: rápido y directo.

Lo curioso del tema y lo que me ha hecho escribir este post es que, por motivos supongo que políticos, la mayoría de la gente no ha oído hablar del Boeing 787 mientras que, al menos en España, tenemos al Airbus 380 hasta en la sopa. Y es que ya lo decían los geniales Hermanos Marx: «Sopa de Ganso».

_____________________________________________________________________________

P.D. Para los amantes de las curiosidades:

1. El viejo Boeing 747 vuela más alto y más rápido que el Airbus 380. También consume más combustible, pero eso ahora no está muy bien visto. 🙂 . El 747 «Jumbo» está compuesto de unos 6 millones de piezas de las cuales la mitad son presillas de algún tipo y tiene unos 275 kilómetros de cable que pasan por unos 8 kilómetros de tubo. ¿Todavía estás dispuesto a subirte en uno?

2. La apuesta moderna en los aviones de largo recorrido de Boeing, el 777, vuela más alto, más rápido y más lejos que su rival de Airbus. También lo hace con unas condiciones de presión en cabina y humedad mucho más agradables para el ser humano (vamos, que te duelen menos los oídos y se te secan menos la nariz y la piel). Lleva unos 1.150 pedidos. Su competidor de Airbus, el A-340 lleva, curiosamente, 380 pedidos en el momento de esta publicación.

3. Otra forma de entender la seguridad en los vuelos comerciales:

Usos y Costumbres

ComidaUna de las cosas que más me relaja y me hacer pensar tranquilamente en lo no cotidiano es cocinar. Yo siempre digo que en la cocina se pueden hacer dos cosas, cocinar y hacer comida, y no son lo mismo. Yo, cuando me pongo, pretendo cocinar, no hacer de comer. El caso es que esta mañana tenía previsto preparar un cocido y anoche empecé por dejar los garbanzos en remojo. Soy consciente de que el cocido se puede preparar en 45 minutos en una olla a presión o incluso en 20 en una ultra rápida, pero no es lo mismo. El cocido hay que ponerlo a cocer a las 10 de la mañana y tomárselo, cuando esté listo, a eso de las tres de la tarde. Muchos de los cocidos autóctonos de la orilla del mediterráneo, sean españoles o no, requieren de tiempos de coción similares o incluso mayores. Mi abuela paterna hacía la Dafina, que se lleva cerca de 24 horas.

El caso es que mientras iba metiendo los ingredientes en la olla iba dándole vueltas a lo que pensarían mis amigos Norteamericanos si me vieran utilizar las cosas que he usado para preparar el cocido. Hueso añejo, tocino añejo, pellejo añejo y costilla añeja, sólo para empezar a darle gustillo al agua. ¿Cómo se traduce esto a inglés? Very old bone, fat, skin and rib cured in salt? Existe una leyenda urbana en España que reza que todos los Norteamericanos son incultos y no saben cocinar ni comer. Su versión Norteamericana es que todos los Españoles vamos vestidos de flamenco y nos pasamos la vida bailando.

Lo cierto es que cada sociedad y cada cultura tiene sus propios usos y costumbres y que no se puede considerar que unos son buenos y otros malos sin caer en tópicos parecidos a los que acabo de mencionar. Los más egocéntricos pensarán que lo bueno es lo Español y lo malo lo que viene de fuera. Suelen ser los mismos que comen en McDonalds y visten de Calvin Klein. Yo soy partidario de quedarme siempre con lo mejor de cada sitio. He estado repasando mentalmente algunas de estas diferencias y voy a comentar las que me parecen más curiosas.

La comida Española, que no es exactamente lo que conocemos como la famosa dieta mediterránea, es una comida grasienta. Está riquísima, pero, en general, es grasienta. Desde el propio cocido hasta el pescado frito pasando por los churros, las porras, el pan con aceite y los huevos con patatas, dudo que alguien se atreva a llevarme la contraria en esto. Sin embargo, tenemos la percepción de que es la comida Norteamericana la que es grasienta, y de hecho, en muchos casos lo es. En definitiva, nos acusamos de lo mismo sin mirar lo que nos comemos. Pero no quiero centrarme en la comida porque hay más detalles sobre los que indagar.

¿Quién no ha escuchado alguna vez a alguien proclamar la incultura Norteamericana basado en que no saben donde está España? Siempre sale alguien con el tópico, alguien que habitualmente no sabe situar en el mapa el 95% de los estados Norteamericanos, o, por añadidura, Perú, Uruguay, Malasia o India. De hecho, si yo tuviese que situar en el mapa muchos de los «nuevos» estados Europeos creo que me columpiaría bastante. Ni siquiera tengo claro si ciertos estados presumiblemente soberanos están reconocidos por España o no. Tampoco se si los Griegos reconocen el estado de Macedonia o es simplemente el nombre lo que no reconocen. Europa siempre ha sido un lío. Al menos ellos no van cambiando nombres, creando más estados, y separando los territorios. Dicho esto, siempre me he preguntado porqué algo tan pequeño como Rhode Island es un estado. Un día de estos lo indagaré.

Si miramos nuestras costumbres y las suyas, tenemos muchos puntos sobre los que abrir debate. Los Norteamericanos tienen las neveras llenas de salsas, cierto, y estoy nos parece chocante a los que guardamos todo tipo de sobras y restos en ellas, la mayoría de los cuales acaba inexorablemente en la basura días después. Nosotros les acusamos de no saber comer, pero tenemos la pata de un cerdo muerto, con sus pelillos y todo, como trofeo perenne colocado sobre la encimera. Si vivimos en ciertos pueblos, nuestras cocinas lucen además ristras de ajos y ñoras colgadas de las paredes y techos. Esto, para ellos, es igualmente chocante.

A la hora de sentarse a una mesa, los Norteamericanos mantienen la mano izquierda (la derecha los zurdos) bajo la mesa, sobre el muslo. A nosotros nos parece una falta de educación. A ellos les parece una falta de educación mantener las dos manos sobre la mesa. La forma de utilizar los cubiertos también es objeto de constante discusión. Nuestra costumbre es más estética, pero tengo que reconocer que ambas cumplen su cometido. Una vez en Kuala Lumpur mi amigo Sudesh nos invitó a su casa a cenar. Sudesh y su mujer son Indús, de tercera generación en Malasia. Aceptamos de buen gusto y al llegar vimos una mesa preparada con una serie de manjares, muchos de ellos con una excelente pinta, típicos de la comida Indú. Sin embargo, no habían preparado cubiertos ni servilletas. ¿Para qué? Ellos comen con las manos y se limpian con la boca. En fin, para mi no fue del todo agradable y de hecho solicité un tenedor, pero para ellos es lo más normal. Para muchos Árabes también. Admito que esta es la única costumbre que me resisto a probar. Sin embargo, no dudo en comerme con las manos el Jamón Ibérico y el embutido en general, el marisco, los pintxos y otra serie de cosas. ¿Cuál es la diferencia? Creo que es mental. En China y Japón comen con palillos y, tengo que admitir, que a mi también me gusta comer la comida Asiática con palillos. No me veo pinchando una porcion de Sashimi con un tenedor. Mención aparte requiere que los Chinos, en general, no comen, sino engullen con el plato pegado a la boca, pero bueno, si te gusta la comida caliente esta es una buena manera de que no se te enfríe.

A nosotros nos parece regular andar descalzos por la casa. No en valde, los que tenemos hijos nos pasamos la vida repitiendo «ponte las zapatillas». Sin embargo, en muchas culturas esto es lo más normal e incluso en algunas, la mayoría asiáticas, es una obligación. En Estados Unidos es también habitual andar por la casa en calcetines, pero lo atribuyo a motivos distintos. En Marruecos y otros países Árabes que he visitado me han ofrecido después de comer fumar una «cachimba». Sólo la he probado (y no me gustó mucho) cuando tuve la certeza de que mi boquilla no iba a ser compartida con el resto de comensales. Pensando en babas recordé que una chica en Cuba me lió y encendió un buen Habano en un magnífico restaurante a base de gestos rápidos con sus brazos, sin tocar para nada la boquilla. Días después, en un lugar con bastante menos glamour, se me ofreció un cubano a repetir la operación y acepté de buen gusto. Me encendió el Habano chupando. Un magnífico puro que murió dignamente en el cenicero sin que yo lo probara.

Ciertos países del norte de Europa comparten la costumbre árabe y norteamericana de eruptar después de comer. Me cuentan (a mi no me ha pasado) que en ciertos sitios no eruptar es un gesto de desprecio hacia la comida que acabas de degustar. No me veo eruptando en mi próxima comida de trabajo, ni siquiera diciendo «excuse me», pero estoy condenado a una digestión más pesada.

En la boda de mi primo en Mónaco la comida y el baile iban entrelazados. Primero un baile, luego el primer plato. Luego otro baile, seguido del segundo plato. Un poco más de cachondeo, seguido del postre. Me pareció una manera bastante curiosa de acabar de cenar a las cuatro de la mañana. En la reciente boda de otro de mis primos, esta vez en Siria, a más de uno casi le dió un síncope porque primero se baila y después se cena. Cuestión de costumbres…

Una última, que si no, no acabo nunca. Me acostumbré en Estados Unidos a comer de vez en cuando con un combinado. Debo admitir que a veces me saturo de tanto vino tinto y tanto aceite de oliva. De ser sanas costumbres han pasado a ser obligaciones, y yo nunca me he sentido a gusto cuando me obligan a hacer algo. Para quién no lo haya probado, recomiendo, de vez en cuando, comer con un combinado (o varios) en lugar de con vino, aunque, mi primera opción siempre sea, aunque quede habitualmente feo, comer con agua.

Krak de los Caballeros

El otro día escribía en el blog acerca de mi visita a Palmira y lo impresionante que me parecía la ciudad que habían construido, o mejor dicho, perfeccionado, los Romanos. Sobre el Krak de los Caballeros sólo puedo usar el mismo adjetivo: Impresionante.

Es obvio que mientras las construcciones Romanas eran cuidadosas no sólo en lo funcional sino también en lo estético, las construcciones medievales son más bien toscas en cuanto a los detalles. Pero supongo que no se trata de ver quien la tiene más grande… o quizás si! Desde luego, el Krak de los Caballeros es colosalmente grande para ser un castillo medieval. Es cierto que desde su origen Árabe se han ido añadiendo continuamente más y más estancias conforme ha ido cambiando de manos, pero ni siquiera eso justifica su descomunal tamaño.

Vista lejana del Krak de los Caballeros
Vista lejana del Krak de los Caballeros

Dicen los historiadores que el castillo tenía en la época en que lo regían los Caballeros de Malta capacidad para albergar un regimiento de más de 2.000 soldados para protegerlo y que, completamente habitado con sus 2.000 soldados y el personal civil, el castillo podría haber permanecido cinco años cerrado viviendo de sus propias reservas de víveres. Desde luego, viendo el tamaño de las cocinas, los cinco aljibes de agua (uno de 78 metros de largo) que se abastecían de pequeños acueductos que conducían y filtraban el agua de lluvia, los innumerables establos (yo he perdido la cuenta en el cuarto o quinto de más de 40 metros de largo) y la multitud de dependencias de todo tipo que tiene el castillo, tanto en su muralla exterior como en el recinto central, no me extrañaría que así fuese.

Vista de uno de los edificios del recinto interior
Vista de uno de los edificios del recinto interior

El gran Saladino, ídolo Árabe local, lo tuvo sitiado durante más de 5 meses y finalmente desistió. No era Saladino hombre de fácil rendición y sin embargo no pudo doblegar a los Caballeros de Malta en su defensa. De hecho, distintas guías hablan de distintos caballeros. Yo cito a la Orden de Malta porque me parece un nombre más elegante que los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalem, que citan otras fuentes y que se me antojan por su nombre más enfermeros que valientes caballeros.

Fueran quienes fuesen, lo cierto es que la visita es espléndida. Sin lugar a dudas es la fortaleza medieval más grande que he visto nunca, y he visto unas pocas. ¡Por aquí nos cuentan que es la más grande del mundo! Pero no sólo su tamaño importa. Para cualquiera que haya visto otros castillos resulta evidente a primera vista que en este se utilizó en cada momento de su historia la última tecnología existente. De este modo, he visto servicios (letrinas) individuales anexos al comedor agrupadas de tres en tres. ¿Serían para hombres y mujeres? La verdad, no lo se.

Vista interior de una esquina de la muralla
Vista interior de una esquina de la muralla

También he visto el horno más grande que uno pueda imaginarse. Se cabe fácilmente dentro. En las murallas y por todo el recinto militar discurre un sospechoso mini-acueducto que tiene toda la pinta de que sirviese para circular aceite caliente por todos los puntos de defensa de manera que cualquiera pudiese impregnar una flecha y prenderle fuego o bien utilizarlo para evitar el asalto de la muralla contra los escaladores.

También, de la época Otomana, se pueden apreciar ventanas de madera con doble acristalamiento y una cámara de aire interior entre ambos cristales. ¿Acaso se trata del primer Climalit de la historia?

En fin, una pena que no contásemos con un guía cualificado para poder explicarnos el castillo en detalle porque sin duda se nos habrán pasado multitud de detalles.

Hoy nuestro conductor nos ha dicho, contrario a lo que nos dijo el otro, que la población de Siria es 60% Musulmana, 30% Cristiana y 10% del resto de religiones. Hoy por lo pronto casi todo lo que hemos visto era de origen Cristiano, lo cual ha sido bastante curioso. Por cierto que hoy he aprendido que Dios no sólo abrió el mar sino también unas montañas para permitir otra huida. Me guardo la anécdota para un post dedicado a Religión.