Sociedad Mediocre

Mediocres, S.A.

Sociedad Mediocre
Sociedad Mediocre

Un país con dirigentes mediocres sólo puede generar una sociedad mediocre. Ahí es hacia donde nos dirigimos cogiendo velocidad conforme el tiempo pasa y nuevas leyes, normas y estupideces varias van apareciendo. Este gobierno es mediocre. El anterior también lo fue y sospecho que el próximo también lo será. Y mientras tanto, Botín más rico y usted más pobre. Curiosa coincidencia, ¿verdad?.

Ayer me contaron que el [des]gobierno prepara una «Ley de fomento de la Financiación Empresarial» que entre otras cosas regulará el crowdfunding. Es que no falla: algo empieza a funcionar y llega el gobierno de turno a meter la mano y estropearlo. El crowdfunding surge en Estados Unidos como solución a la financiación privada de proyectos a base de micro aportaciones. De este modo, si uno tiene una buena idea puede explicarla en una web y presentar su plan de negocio y cualquiera que pase por allí puede hacer su aportación para financiar su proyecto. A cambio, se lleva lo que ofrezca el emprendedor.

La idea es sencilla: si no tienes nada más que una buena idea, y quieres ponerla en marcha rápido, convence a los curiosos de que la idea es buena y ellos te la financiarán. Con ello, un emprendedor evitaba, por ejemplo, tener que jugarse su casa para lanzar un proyecto. Si el proyecto no funcionaba, nadie perdía una cantidad copiosa de dinero y por el contrario, si funcionaba, todos contentos. Bueno, bonito y barato. En la cuna del emprendimiento, que es Estados Unidos, este modelo ha funcionado muy bien catapultando algunos proyectos a base de decenas o centenas de miles de inversores, cada uno aportando unos pocos dólares a cambio de un producto o servicio, normalmente interesante y pionero en el mercado. Yo mismo participé hace unos años aportando $85 USD al lanzamiento de este interesante producto en Estados Unidos.

Pues como esto estaba empezando a funcionar en España, el [des]gobierno parece que planea joderlo. La idea es también sencilla: Si esto funciona como Dios manda, se le acaba la posición de abuso a mis amigos los banqueros y no pueden seguir quedándose con las casas de los prójimos, así que vamos a «regularlo» para poner las cosas un poco más difíciles todavía al currito de turno. Y yo traduzco lo que supongo que piensan los políticos: como hemos jodido por completo el acceso a la financiación de los emprendedores y micro-empresarios, y el propio mercado ha encontrado la manera de sobreponerse a estas zancadillas, que nosotros hemos creado con la inestimable ayuda de nuestros amos, los banqueros, tenemos que destruir la salida que han encontrado mediante el crowdfunding y seguir castigando el emprendimiento, las buenas ideas y las ganas de hacer algo.

Entre otras cosas, lo que el [des]gobierno planea es que las plataformas de crowdfunding, que son simplemente unas webs en la que se reúnen emprendedores e inversores en potencia, tengan que registrarse en el Banco de España, en la CNMV, tener un capital social de al menos 50.000€ y/o un seguro de responsabilidad civil de 150.000€. Vamos, que como es de esperar, y como quien no quiere la cosa, el Banco Santander, el BBVA y el Sabadell imagino que se van a convertir -en breve- en las únicas plataformas de crowdfunding legales en España. Una vergüenza -para los que aún tenemos cierto sentido de la vergüenza, claro.

Nuestra mediocre sociedad con sus mediocres cretinos que la gobiernan a la cabeza jamás contará con un Mark Zuckerberg que creó Facebook desde su habitación del internado de la facultad, jamás tendrá un Steve Jobs, que creó Apple desde un garaje Californiano, jamás verá a un Bill Gates que creó Microsoft desde un despachito alquilado en Alburquerque en Nuevo México, jamás permitirá que un Larry Page y un Sergey Brin, estudiantes de doctorado, creen Google… No sigo que me deprimo.

Cuando lo lógico sería analizar la regulación que existe en el país de origen de este modelo empresarial, estudiar los magníficos resultados que allí se consiguen y liderar un proyecto similar en España fomentando la creación de proyectos y la inversión privada, aquí hacemos justamente lo contrario. Obviamos todo aquello que hace que el sistema funcione, creamos unas reglas que dificulten el modelo y jodemos, una vez más, algo que funcionaba.

Creo que se estima que en 2013, se invirtieron en España en modelos de crowdfunding alrededor de 10 millones de euros. A ver cuanto se invierte una vez se apruebe esta ley que, entre otras cosas, limita inversiones máximas por persona en proyecto (3.000€) y al año en general (6.000€). Debemos ser el único país de idiotas que limita las cantidades que la inversión privada puede realizar en proyectos empresariales privados. ¿No es curioso que este gobierno de derechas cercene la libertad de inversión en proyectos privados? De verdad, que es de chiste. Yo propongo cambiar el nombre de este país a Mediocres, S.A., porque supongo que nadie me negará que nos viene como anillo al dedo.

Boeing 737 Ryanair

La empresa en Europa

Boeing 737 Ryanair
Boeing 737 Ryanair

Creo que es posible que la gente me encasille en el grupo de los euro-escépticos. He dicho, en muchas ocasiones, que una Europa unida que plante cara a otra unión soberana de estados como los Estados Unidos de America es poco realista. Barreras históricas y sociales nos separan demasiado de nuestros vecinos, por no hablar del idioma. Precisamente, una de las empresas que mejor representa lo que la empresa europea debería ser para poder plantar cara a la empresa norteamericana disfruta de una pobre reputación y es el blanco y objeto de continuos ataques con bastante poco fundamento.

Ayer volví a coger un vuelo de Ryanair y ya he perdido la cuenta de los vuelos seguidos que llevo con esta aerolínea. Un vuelo más que llega puntual y sin sobresaltos de ningún tipo. Estoy esperando, pacientemente, a que me ocurra cualquier cosa volando con Ryanair, desde un retraso injustificado hasta un problema en vuelo, circunstancias, todas ellas, que he vivido con aerolíneas diversas de las llamadas, digámoslo así convencionales. En algunas, llamémosle figurativamente Iberia, por ponerle algún nombre ficticio, casi a diario.

Embarcamos unos minutos tarde en un avión que acababa de aterrizar. Yo fui el primer pasajero en embarcar y lo hice gracias a mis diez euritos que me garantizaban una plaza en la primera fila, para poder desembarcar más rápido. Viene a ser como la clase business de Iberia, pero en lugar de costar 500€ cuesta 10€. El caso es que embarqué al mismo tiempo que el último pasajero del vuelo anterior salía de la aeronave. Uno se esperaría, como dicen por ahí, un avión sucio, maloliente y con un ambiente cargado. Sin embargo, el avión estaba perfectamente limpio y el ambiente que se respiraba en el interior era agradable. Ya lo decía aquel… no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.

Lo primero que noté es que la tripulación de cabina estaba formada por una mezcla de nacionalidades entre las que había al menos dos chicas españolas, un chico italiano, una chica polaca y una cuarta chica cuya nacionalidad no fui capaz de determinar porque no le aprecié acento alguno en los tres idiomas que habló mientras la observaba. El piloto era británico y el primer oficial español. Luego supe que la tripulación tenía base en nuestro aeropuerto de destino y que se trataba del último vuelo del día de ese avión y de esa tripulación. Uno esperaría, a tenor de lo que leemos, que estos trabajadores supuestamente sobre-explotados tuviesen un pésimo aspecto con ojeras, malas caras, cansancio visible y demás pero, al contrario, mostraban un aspecto excelente, realizando su trabajo con entusiasmo, exquisita cordialidad y buen humor en todo momento. De hecho, nos recibieron con gorros de Papa-Noel para felicitarnos las fiestas en cuanto embarcamos. El avión, pese a llevar todo el día volando, estaba en perfecto estado y como todavía no necesito ir al baño en trayectos de una hora, que es lo que se tarda en recorrer España entera, no tengo ni idea de como estaba el baño ni me interesa.

Al embarcar, y esto ya lo había visto antes en el resto de vuelos que he hecho con Ryanair, la tripulación comprueba una a una las tarjetas de embarque de los pasajeros que van entrando en el avión y se dirigen al pasajero en el idioma que consideran más adecuado en función del nombre del mismo. No me pareció que fallasen en un sólo pasajero. El embarque es absolutamente lógico. Los últimos en embarcar son las personas en sillas de rueda que, además, se encuentran al llegar al avión que les han reservado los asientos en las filas 3 a 5, al principio del avión, para que no tengan que recorrer el largo pasillo del avión. Además, así consiguen que al acomodar a estos pasajeros cuando el resto de los pasajeros están sentados, no se formen colas ni retrasos. Además, los sientan principalmente en pasillos, para que les sea más sencillo sentarse y levantarse y, al embarcar los últimos, se aseguran que nadie tiene que pasar por encima de ellos para ocupar un asiento de centro o ventana. Señores de Iberia, ¿están aprendiendo algo hoy leyendo esto? Embarcar las sillas de ruedas primero es una falso beneficio para sus ocupantes. Mas bien una jodienda.

Ni que decir tiene que hay sitio en los maleteros superiores para todo el mundo. La extracta (y magnífica) norma de permitir un único bulto de mano por persona con unas determinadas medidas es, absolutamente, genial. Se acabó tener que darse codazos para poder poner el portátil antes de que el hippie de turno llene dos maleteros con su guitarra, su sombrero mejicano, sus ensaimadas, su mochila con saco de dormir y sus ocho bolsas de plástico. Si el hippie quiere llevar su mierda consigo, que la facture y la pague. Es, sencillamente, la medida más civilizada que se puede adoptar en el interior de un avión dado el espacio disponible.

La deformación profesional me hizo asomarme a la cabina, como hago cada vez que vuelo. Hay pilotos que dicen que lo hacen por cordialidad; yo no. A mi me gusta echar un vistazo rápido al panel, ver la pinta de los pilotos, el orden que mantienen en cabina y los instrumentos que faltan o están con el cartelito de «No Operativo». Todavía no he visto un hueco sospechoso o un cartelito de «No Operativo» en un avión de Ryanair.

Del avión poco puedo decir que no sea bien sabido. Una flota de más de 300 Boeing 737, en su inmensa mayoría relucientemente nuevos. Anoche era un 737-800 al que no le echo más de un año o dos a lo sumo. Los asientos de cuero sintético más espaciosos que los del A-320 que montan la mayoría de aerolíneas europeas sin lugar a dudas, así que ahí no hay ahorro alguno por parte de Ryanair y por favor, dejen de creerse todo lo que escuchan. En el avión de Ryanair, al no haber armarios ni paneles de separación, la separación de las butacas es mayor que en el A320 de Iberia. Mis rodillas se lo pueden confirmar. El despegue, como siempre en los 737 NG, espectacular. Mucha potencia, poco ruido, ninguna vibración, suavidad extrema, carrera corta y ángulo pronunciado. Todo lo que yo le pido a un despegue… La rotación espectacular. Ni una sola vibración de la amortiguación al extenderse ni un mal ruido del tren al plegarse. Francamente, ni me enteré cuando cambió la configuración del ala. ¿No podrían los ingenieros del A-320 subirse a un 737 NG para comprender como debería ser el despegue de una aeronave desde el punto de vista del confort y la suavidad? ¿Porqué crujen tanto los Airbus? Ya que se hacen en Europa, ¿No podríamos encargarnos de que los hicieran los mismos tipos que hacen los Mercedes y no los que hacen los Citroen? Creo que de confort saben un poco más…

El vuelo, magnifico. Todos los mensajes en tono cordial, en inglés y en español. No creo que nadie echase de menos mensajes en Catalán, Gallego ni cualquier otra lengua y anticipo que mi destino era una comunidad de esas que tienen dos lenguas oficiales. De todas las tortas que ha soltado O´Learry a los políticos en estos últimos años, mi favorita ha sido la bofetada a los políticos catalanes. Algo así como «En mis aviones se habla en el idioma que a mí me da la gana y si no les gusta no se suban…».

Finalmente, aterrizaje suave, bienvenida del capitán diez minutos antes de la hora prevista y todo el mundo a casa a descansar.

Si se mira fríamente, Ryanair es un ejemplo de lo que una compañía Europea debería ser:

  1. Es eficiente
  2. Tiene un equipamiento moderno y eficaz
  3. Da beneficios empresariales y genera riqueza
  4. Genera empleo, directa e indirectamente, para miles de personas de toda Europa
  5. Maneja los idiomas adecuadamente y a la hora de contratar no le tiembla el pulso con las nacionalidades
  6. Une pequeñas ciudades en vuelos cortos, fomentando la movilidad y descentralización (no hay que pasar por Madrid ni por Barcelona por narices para volar a otra ciudad)
  7. Ofrece un producto de calidad a un precio absurdamente reducido
  8. Está en continua expansión y crecimiento
  9. Colabora socialmente con los más desfavorecidos
  10. Fomenta, mediante la venta de sus calendarios, que sus trabajadores colaboren socialmente, en este caso donando más de medio millón de euros producido por la venta de dichos calendarios, para la construcción de un hospital de niños enfermos de cáncer en Polonia
  11. Aún siendo originalmente Irlandesa, en algunos paises como España es la aerolínea que más vuelos ofrece a más destinos

Sin embargo, en algunos sitios, como en España, mucha gente habla mal de esta empresa. Mienten básicamente y no son objetivos, porque, con los datos en la mano, no se puede hablar mal de Ryanair. Record de puntualidad año tras año, encabeza la lista de aerolíneas que menos equipaje pierden, tiene una flota moderna y eficiente, tiene infinidad de destinos directos sin escala, produce beneficios empresariales, está en crecimiento… la puñetera lista es interminable! Por eso soy euro-escéptico. Porque cuando aparece una empresa que hace las cosas bien, que ejemplifica que las empresas de ámbito europeo son posibles, que hace que personas de distintos países de la comunidad europea trabajen juntos a diario, codo con codo, y demuestra que es posible competir, justo entonces, venimos nosotros y la repudiamos. Por eso no podemos competir en algunas cosas con los Estados Unidos ni deberíamos tratar de compararnos con ellos.

 

Comedor principal del Marea

Comer sin florituras

Comedor principal del Marea
Comedor principal del Marea

Después de una magnífica semana dedicada por completo a repasar los restaurantes y musicales de Nueva York, ya estamos de vuelta y descansados, aunque con algún kilo más encima que tendremos que quitarnos en estos días.

Cuando publiqué originalmente en el grupo Bicheart las fotos y el pequeño resumen de cada sitio en el que estuvimos comiendo, prometí escribir un post acerca del restaurante que más nos gustó con diferencia y en el que mejor se come en Nueva York ahora mismo desde nuestro punto de vista, y ese no es otro que el Marea, en el 240 de Central Park South.

Marea es el tercer restaurante en Nueva York del chef de Wisconsin Michael White. Con dos estrellas michelín, Marea ofrece una carta inspirada en la comida italiana, el pescado y el marisco. Esas dos estrellas michelín nos prepararon para la ocasión esperando platos con diversas florituras en forma de «aires», «espumas», «aromas» y demás aplicaciones quimicas de la cocina moderna. Nada más lejos de la realidad. White, en su carta del Marea, se centra en el uso de ingredientes tradicionales para lograr unos platos con una presentación espectacular, un sabor inmejorable en que los ingredientes se potencian entre si, y, en general, una experiencia excepcional a un precio más que razonable. Hay que salir fuera para entender que probablemente tengamos los mejores cocineros metidos a físicos y químicos del mundo, pero a la hora de cocinar sin florituras, por ahí nos sacan bastante ventaja. No en vano, en las revistas de cocina que estuve leyendo, hablaban (bastante bien por cierto) de los alquimistas Españoles y en concreto de Ferrán Adriá.

Nosotros pedimos el menú degustación de almuerzo que se compone de 5 platos incluyendo el postre. Cuesta 75 dólares más servicio (que nunca está incluido en el precio de la comida en Estados Unidos), bebidas aparte. En nuestro caso, un cocktel ligero de aperitivo (yo un Campari con soda y Paola un Vermouth casero) y una botella de Champagne Taittinger ($80) para acompañar la comida y celebrar su cumpleaños. Este menú es una oda al mar como pocas se han escrito. Para empezar, un plato de «Crudi» o «Crudé» variado. Particularmente, yo pensaba que el crudé era la versión occidental del Sashimi, o sea, pescado y marisco crudo loncheado para mojar en cualquier salsa (en el caso del Sashimi en Soja con Wasabi). Sin embargo, lo que aprendimos en Nueva York es que si bien se trata de pescado y marisco crudo loncheado, éste viene acompañado de unos ingredientes que son los que hacen que se potencien los sabores y se disfrute de la cata. Aunque el menú ofrece 6 tipos de crudés distintos, en la degustación se incluyen 3 de ellos. Nosotros pedimos que nos trajeran 3 distintos a cada uno para poder probar los 6. Amablemente, y sin coste adicional, nos sirvieron los 6 a cada uno. Tengo que destacar que en Nueva York, el crudé está de moda y lo vimos en otras cartas y lo probamos en otros restaurantes, como el Aldea, que aunque lo servía de manera espectacular, distaba mucho de la sublime interpretación del pescado de White. 

Crudi del Marea
Crudi del Marea

De izquierda a derecha…

Passera – Platija de Long Island con perejil y agua de rosas

Seppia – Fideos de calamar con sofrito y huevas de mujol

Branzino – Lubina rayada con caviar de esturión en vinagreta de mejillones

Dentice – Pargo del pacífico con naranja y pistacho en vinagreta de zanahorias

Sgombro – Jurel del pacífico con vinagreta de setas salvajes y almendras

Tonno – Atún patudo con alcachofas crujientes en crema de ostras

Estas delicias del mar crudas son de lo mejor que he probado en mi vida. En concreto, los fideos de calamar y el pargo son absolutamente sublimes por lo especial de su textura.

Astice (Lobster burrata)
Astice (Lobster burrata)

Para continuar, nos sirvieron la ensalada Astice, compuesta por Bogabante de Nueva Escocia, Queso Burrata, Berenjena a las setas, tomate cherry pelado y albahaca. Probablemente, la mejor ensalada que he probado jamás. La frescura del bogavante, cocido a la perfección (poco hecho) y el queso fresco se potencia con la albahaca y el fondo achampiñonado de las diminutas porciones de berenjena. Aunque no lo pone en la lista de ingredientes, la ensalada incluye unas semillas de una fruta tropical (no estoy seguro de cual, aunque se que la he tomado en algún sitio de sudamérica) con pinta de caviar blanco pero que añaden incluso más frescura al plato si cabe.

Spaghetti
Spaghetti

A continuación, un plato de Espaguetti. Desde que empecé la Isotieta hace un año, no había vuelto a tomar pasta y no tenía intención de hacerlo… hasta que me la pusieron por delante y el aroma inundó el ambiente y despertó mis sentidos. Espahuetti fresco de pasta de semolina con cangrejo, erizo de mar y albahaca. Dicho así no parece nada del otro mundo pero puedo garantizar sin posibilidad de error que se trata del mejor plato de pasta que he probado en mi vida (y conozco bien Italia). A una pasta perfectamente cocinada al-dente de una exquisita textura y sabor, White le añade la proporción justa de tomate casero y frutos del mar para crear una experiencia mágica. 

Branzino (Lubina)
Branzino (Lubina)

Como plato principal Branzino, Lubina rayada salvaje con lentejas «beluga», cebolla cipollini, setas «trompeta real», mini raviolis de seta y pesto y un suave jugo de almejas. No creo que pueda volver a comer lubina al estilo tradicional nunca más. Este plato de pescado es, sencillamente, insuperable. Las setas «Trompeta Real» no las había probado nunca y son muy sabrosas manteniendo una textura tierna y suave. Los mini-raviolis aportan un toque de sofisticación a un plato que, de otro modo, podría parecer sencillo. Las lentejas gigantes y la salsa de almejas son el complemento ideal del acompañamiento del pescado. Buenísimo en conjunto con un pescado fresco cocinado a la perfección (que para mi siempre es poco hecho y manteniendo sus jugos).

Postres
Postres

Finalmente, de postre nos sirvieron un variado compuesto de Bombolini (Doughnut frito con crema zabaglione, salsa de chocolare aderezada con café expresso y helado blanco de café) y Carota (Esponja de zanahorias sobre base de nueces pecan caramelizadas en crema de chocolate blanco con sorbete de naranja al gengibre). En este caso, creo que una imagen vale más que mil palabras. Para acabar, con el café nos sirvieron unos bombones caseros riquísimos dignos de cualquier chocolatería de lujo de las que proliferan en Nueva york en cada esquina.

Bombones
Bombones

Hay que reseñar que la carta de postres, dulces y vinos de postre es obra del Chef James Eckler, que ha sabido diseñar a la perfección una serie de postres con base italiana que marida perfectamente con la carta principal. Además, Eckler es responsable de los distintos panes caseros que hornean en Marea, del que cabe destacar la Focaccia y el pan negro de 6 semillas.

 

No quiero acabar este post sin referirme al local y al servicio. La renovación de coste cercano al millón de dólares del antiguo San Domenico en Central Park South no defrauda. El local es elegantemente sobrio pero acogedor, terminado en materiales nobles donde impera la madera natural y el marmol travertino con toques de acero y cristal. El bar de la entrada, realizado en travertino retroiluminado, es espectacular y la planta baja en la que están los comedores reservados y los aseos mantiene el mismo nivel de acabados.

La barra del restaurante Marea
La barra del restaurante Marea

Por su parte, el servicio es magnífico, con un trato amable en todo momento y verdaderas ganas de agradar. El maitrè y el somellier están prestos a resolver cualquier duda o, como en nuestro caso, acomodar cualquier petición como la de incluir el resto de crudés en nuestra degustación sin coste adicional. Los camareros de sala prestan un servicio constante a la mesa sin caer en la incomodidad o la pesadez de comer con un tipo en el pescuezo o que te rellene la copa cada vez que das un sorbo. Pese a ser la última mesa en irnos (llegamos a la hora de comer española, mucho más tarde que la norteamericana), en ningún momento tuvimos sensación de prisa o malas caras por parte de nadie.

Resumiendo, si vas a viajar a Nueva York puedes plantearte que hacer y a dónde ir, pero, hagas lo que hagas y vayas dónde vayas, convierte a este sitio en tu prioridad para comer. Además, luego puedes dar un agradable paseo por el parque o bajarte la quinta avenida viendo escaparates sin necesidad de coger taxis ni metros.

Musicales

Musicales hay por todas partes. Lugares en los que vivirlos del modo en que se concibieron sólo hay uno: Broadway. Ayer al medio día fuimos a ver Spiderman, turn of the dark, un musical que ha costado poner en escena en torno a 70 millones de dólares, con música de Bono y The Edge, y que recauda la friolera de un millón de dólares a la semana. Sólo se me ocurre decir que es absolutamente espectacular porque cualquier descripción que tratase de hacer estaría por debajo de las sensaciones que produce. Si hay que buscarle un pero, se lo pongo a la música, que aunque es U2 en estado puro, no me resultó tan bestial como esperaba.

La música no me pareció lo mejor de este musical, entre otras cosas porque por la noche fuimos a ver Evita, con Ricky Martin en el papel del joven Che Guevara y cuando se mezcla el talento del Puertoriqueño con la música de Andrew Lloyd Webber el resultado, musicalmente hablando, no admite comparación, ni siquiera con los todopoderosos U2 y los millones de dólares del grupo Foxwood que ponen en escena la superproducción de Marvel.

En cualquier caso, un retorno a Broadway por la puerta grande de Ricky Martin y un regreso mío al mundo de los musicales en una ciudad que tanto visito y en la que habitualmente no tengo tiempo de hacer lo que me gustaría. Por delante, toda la semana para disfrutarla. Para empezar, Brunch con el Harlem Gospell Choir, entradas para Wicked y Mary Poppins entre otros y una serie de restaurantes que ya comenté hace unos meses en este post, con la inclusión de Nobu y alguno más para el que finalmente hemos podido conseguir reserva. La crónica a la vuelta, porque vaya coñazo esto de escribir en el iPad 🙂

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Comerse Nueva York

 
Nueva York
Nueva York

He empezado el año con hambre. No es una metáfora económica sino una realidad gastronómica. Desde que me levanté el día de año nuevo, no hago más que pensar en comida. Cuando pienso en comer bien pienso en grandes ciudades y, de entre ellas, Nueva York sobresale. Este año 2012 arranca para Nueva York con 49 restaurantes con estrella Michelín, de los cuales 6 tienen 3 estrellas y 8 tienen 2. Esto es un guantazo en toda regla a los energúmenos que dicen que en Estados Unidos no se come bien. 

Porterhouse de Benjamin's Steak House
Porterhouse de Benjamin's Steak House

Decía Woody Allen de los franceses que no se puede esperar mucho de ellos si tenían que fiarse de un fabricante de neumáticos para escoger donde comer y estoy convencido de que muchos restaurantes en Nueva York no tienen interés alguno en la Guía Michelín. Lo más interesante es que muchos de los restaurantes donde se come de maravilla en Nueva York no tienen estrella alguna, lo que nos da una idea del nivel gestronómico de la ciudad.

Al Pacino en Esencia de Mujer, encarnando al Coronel Frank Slade, dijo que cuando lo conocías suficientemente bien, podías llamar John Daniel’s al Jack Daniel’s y yo creo que cuando conoces Nueva York suficientemente bien, también la puedes apreciar por sus restaurantes. Toda vez que se han superado las visitas habituales a los templos turísticos por antonomasia uno puede planificar un viaje al corazón de Manhattan con la mente puesta en lo gastronómico. Claro que también podría hacerlo pensando en lo cultural en general y en lo musical en particular, pero eso lo vamos a dejar para otro post.

Lobster Burrata del Restaurante Marea
Lobster Burrata del Restaurante Marea

Tengo la suerte de haber vivido muy cerca y he podido disfrutar de Nueva York en infinidad de ocasiones. En Nueva York me ha llovido, nevado y helado. He estado a cuarenta grados y también he experimentado sensaciones térmicas por debajo de los treinta grados bajo cero. Me cerraron las salidas de la ciudad y quedé atrapado durante cuatro días en el 92, cuando un gran Nor’easter sepultó de nieve la costa Este del país. Dicen (y estoy casi de acuerdo) que la mejor época para visitar Nueva York es Navidad, pero la realidad es que la primavera Neoyorkina y del noroeste en general es espectacular por su clima y tranquilidad. Además, si planificas bien, es época de rebajas!

Atún Rojo relleno de Foie del River's Café
Atún Rojo relleno de Foie del River's Café

Aunque sólo sea por olfatear de lejos (de momento), he estado visitando (en el mundo virtual) algunos restaurantes a los que les tengo echado el ojo. El Atún Rojo relleno de Foie del River’s Café  en Brooklyn me llama poderosamente la atención, tanto como el Pato de Granja Crujiente del Four Seasons, ambos sin estrella Michelín. Si de comer carne se trata, Dios creó el Benjamin’s Steakouse cerca de Grand Central para que los fieles probasen el Porterhouse (1 kg para dos personas madurado por ellos 28 días a temperatura y humedad específicos) y comprendiesen como debe saber la carne «como Dios manda». El Porterhouse, por si no lo has probado, es un corte de ternera o buey que lleva chuletón y solomillo, todo en uno. Ni te cuento como sabe.

Pato de Granja Crujiente del Four Seasons
Pato de Granja Crujiente del Four Seasons

Las pastas frescas de nueva creación y los pescados y mariscos crudos loncheados (Crudé) del Marea en Central Park le han valido 2 estrellas Michelín este año, estar en el top 10 de los restaurantes de Nueva York, y a su chef, Michael White, le califican de genio en las revistas de Gourmet, de modo que también me lo apunto.

Langostinos al Ajillo del Restaurante Aldea
Langostinos al Ajillo del Restaurante Aldea

No me olvido de mis raices Mediterráneas. El chef de origen portugués George Mendes capitanea el restaurante ibérico Aldea, que también consigue una estrella Michelín sin salirse del guión de nuestra comida. Mendes nos demuestra que se puede comer jamón, cochinillo, almejas, gambas, cordero, y un sinfín de manjares al estilo ibérico sin salir de la isla. Han sido muchos los que han abierto restaurantes españoles en Nueva York y algunos han conseguido triunfar, aunque fuese de manera momentánea. Sin embargo, creo que Mendes es el primero en transportar la realidad de nuestra cocina al otro lado del charco. Tendré que probarlo para convencerme…

Y ahora, después de esta visita virtual a los manjares que nos ofrece Nueva York, dime, si te atreves, que no tienes hambre.

Leer para creer

Steve Jobs: La Biografía
Steve Jobs: La Biografía

La lectura compulsiva es una disfunción que me sobreviene cada cierto tiempo. A veces leo sólo 3 o 4 libros en un año y, otras veces, leo más de 40. Cuando entro en racha leo de media más de uno a la semana y sin embargo, hay períodos en los que un libro me dura más de seis meses. He intentado analizar objetivamente los factores que se dan para que entre en fase de lectura compulsiva o por el contrario caiga en el letargo literario. He analizado los factores típicos como estrés, trabajo, relaciones, problemas, economía familiar, etc. y no he conseguido deducir a qué se debe uno u otro estado.

El caso es que llevaba meses estancado con tres libros empezados y no me apetecía acabar ninguno, así que no estaba leyendo nada salvo los periódicos por la mañana. A fuerza de ver publicitada la biografía de Steve Jobs por todas partes, he acabado picando y me la he comprado. Hace ya más de dos años que no compro un sólo libro en papel. Desde que tengo el Kindle todo lo que he comprado ha sido en formato digital por dos motivos: primero, por su inmediatez -lo quiero ahora, lo pago ahora, lo tengo ahora- y segundo, porque es más barato y no se puede prestar y por tanto yo ahorro y a mis amigos les ahorro el tremendo esfuerzo de acordarse de devolver un libro prestado.

El libro me lo he devorado; merece la pena. Para quién no conozca la tecnología whispernet, es uno de los mejores inventos de los últimos años. Yo tengo un Kindle en mi mesita de noche, y cuando no me duermo antes de poner la cabeza en la almohada, leo algunas páginas antes de visitar a Morfeo. Para los que no hayan oído hablar de él, el Kindle es el libro electrónico de Amazon. En el iPhone tengo el software Kindle para iPhone. El el PC del despacho y en el de la oficina tengo el software Kindle para Windows. En el portátil tengo el software Kindle para OS X y en el iPad el Kindle para iPad. En el Galaxy Tab tengo Kindle para Android, que cuiosamente es uno de los mejor conseguidos. Lo que hace Whispernet es sincronizar el libro en todos mis dispositivos, de manera que cuando acabo de leer en cualquiera de ellos, la página por la que voy se actualiza automáticamente en los demás aparatos y puedo seguir leyendo por donde iba en cualquiera de ellos sin tener que buscar la página o el párrafo concreto. De este modo, cuando un libro gusta, como ha sido este caso, lo puedes leer en un par de días a base de minutos muertos aquí y allá, siempre que lleves algún dispositivo encima, lo cual no parece sea un problema para nadie hoy en día.

En cuanto al libro, sin llegar a la altura de The Road Ahead, la primera parte de la biografía de Bill Gates, publicada a mediados de los 90, está bien escrito y es entretenido. Debo decir que me sorprende que haya pasado la censura del propio Jobs antes de morir porque, en ocasiones, el autor no lo pone especialmente bien en algunos aspectos de su vida, como por ejemplo en la higiene personal. Con ese aura que siempre se daba de persona sencilla y bien arreglada (Levi’s 501, polo negro de cuello vuelto de Issey Miyake y zapatillas deportivas Nike -antes New Balance) hay que leer para creer que fuese difícil convencerle de que se duchase más de una vez por semana.

Servicios Públicos

Políticos
Políticos

Una tarde soleada de primavera de hace unos veinte años salíamos de la casa de la familia de Jaime en Holliston, Massachusetts, en el Jeep Grand Cherokee que conducía el padre de Jaime (Jim, creo recordar). Al llegar al final del camino que transcurría desde el garaje hasta la carretera vimos un coche de policía estacionado en el sendero, con el radar puesto controlando la velocidad a la que pasaban los vehículos, con la intención de multar a todo aquel que superase el límite establecido en más de un 15%, como es allí habitual. Jim acercó el Grand Cherokee hasta el coche patrulla y se detuvo. Jaime y yo nos sorprendimos al verle bajar la ventana y, al menos yo, pensé que debía conocer al policía de algo y se disponía a saludarle. Sin embargo, cuando el agente bajó su ventanilla, Jim le dijo con mucha tranquilidad y sosiego: «Buenas tardes agente. Saque ese vehículo público de esta propiedad privada de inmediato». El agente afirmó con la cabeza, subió la ventanilla y sacó el coche del camino perdiéndose en la carretera.

Los «padres» que tuvimos en Estados Unidos nos enseñaron muchas cosas. Por norma general, lecciones magistrales de civismo, democracia y patriotismo. Desgraciadamente, muchas de esas enseñanzas aquí no se pueden aplicar.

Cuando le preguntamos a Jim porqué se había «arriesgado» a ese encontronazo con el policía, nos dijo que el sistema estaba para que todos lo cumplieran, incluido el policía, que no estaba ni fuera ni por encima de la ley. Igual que el agente tiene derecho a utilizar su radar para multar a los ciudadanos, él tenía derecho al respeto de su propiedad privada, en este caso su parcela. Y, por encima de todo, no lo veía como un riesgo porque, como nos recordaba, el lema de la policía es «Servir y Proteger» al ciudadano como él («To protect and to serve»), no incordiarlo. El agente tenía trabajo porque ciudadanos como él trabajaban y pagaban sus impuestos. El coche patrulla, era tan suyo como del vecino o del propio agente, si es que este era vecino del mismo pueblo. Y si un agente le importunaba, siempre con la razón en la mano, podía ir al ayuntamiento a denunciarlo con la certeza de que, si le daban la razón, el agente acabaría en la calle. De ahí que el policía en cuestión no pusiese pega alguna para quitar el coche patrulla del camino de Jim. A fin de cuentas, era consciente de su posición como empleado público y su deber y respecto hacia quien le paga su sueldo.

Hace unos días llegó a mis manos una carta de pago del «Property Tax» norteamericano, que viene a equivaler al I.B.I. español. Lo primero que llama poderosamente la atención es que la carta de pago no está redactada de manera amenazante ni tiene letra pequeña alguna. Todo está bastante claro. Existe un cuadro con fechas y cantidades en el cual se indica al ciudadano, en función de sus posibilidades de pago, las distintas cantidades que deberá hacer efectiva en función del mes que le venga bien pagar. En otras palabras, en lugar de obligarte a una fecha concreta le dan 6 meses para pagarlo y le aplican un pequeño porcentaje de intereses en función del mes en que lo haga efectivo, sin multas, penalizaciones desmesuradas ni mayores problemas. El cálculo que he hecho sitúa el interés en una T.A.E. que ronda el 3,00%, lo cual parece bastante razonable.

La segunda cosa interesante que llama la atención es el desglose del impuesto. La cantidad a pagar sale de un cálculo mostrado en el que, de frente y con transparencia, le dicen al contribuyente dónde van a parar las cantidades que abona y de dónde salen las mismas. Creo que merece la pena que copie aquí la traducción del desglose a efectos informativos:

Total del Impuesto: $1.229,64 (si se paga en Marzo; menos si se paga antes), de los cuales:
a) $355.43 –> Resto de Gastos operativos diversos del condado
b) $496.59 –> Gastos del sistema público de enseñanza
c) $121.24 –> Gastos del sistema de transporte público de los colegios
d) $79.65 –> Gastos del parque de Bomberos del condado
e) $21.93 –> Gastos del sistema de abastecimiento de agua
f) $10.72 –> Control de plagas y mosquitos del condado
g) $62.00 –> Recogida de Basura
h) $35.08 –> Alumbrado público
i) $47.00 –> Saneamiento público

Curiosamente, no aparecen partidas para comprar coches blindados ni para subvencionar nada privado, y la mayoría del impuesto se invierte en futuro, o sea, en educación. Me decía hace poco un amigo en Miami que paga muchos impuestos por su casa, pero que cuando ve el sistema público de enseñanza del que disponen, al cual lleva a sus niños, está muy contento de pagar lo que paga y considera cada céntimo bien invertido. Yo, por mi parte, y como amante de los coches de lujo, estoy muy orgulloso de los coches en que se pasean nuestros políticos mientras pago, aparte, el autobús del colegio de los míos.

En esta vieja Europa y en concreto en la decadente España, venimos a pagar los mismos impuestos que los Estadounidenses. Sin embargo, los servicios públicos de aquí son en gran medida un desastre. Los empleados públicos son intocables y todo lo que huela a público lleva un sobrecoste tremendo para que una larga lista de intermediarios y políticos chupen del frasco, descaradamente y con absoluta impunidad.

Nosotros, los ciudadanos de a pié, somos los que con nuestros impuestos, directos e indirectos, pagamos todos los gastos del estado y las tropelías de los políticos. Nosotros somos los que, con nuestra pasividad, permitimos que no exista transparencia en el modo que se gestionan y gastan los ingresos provenientes de nuestro esfuerzo. Nosotros, con nuestra permisividad, somos los que permitimos que los empleados públicos, esos a los que pagamos su nómina cada mes, nos traten con la punta del pie si es que tienen a bien ir a trabajar.

Nosotros, en definitiva, somos los principales valedores de un sistema injusto, caótico, desmesurado y fuera de control en el que el ciudadano es hostigado diariamente con impuestos de todo tipo que sirven para que una casta creciente de caraduras y holgazanes vivan a cuerpo de rey usando vehículos que en su vida laboral, si es que alguna vez la tuvieron, no hubieran visto más que en revistas especializadas, fumando habanos (ellos si pueden fumar) en sus aviones y helicópteros oficiales que pagamos los demás, mientras mucha gente, con más del 75% de impuestos al carburante, no puede utilizar su vehículo privado porque no le llega para gasoil.

Los comedores sociales (muchos de ellos privados porque no hay suficientes públicos) abarrotados de familias mientras estos sinvergüenzas se gastan los ingresos del estado en traducirse sus cansinas y repetitivas conversaciones de un dialecto mal hablado a otro. El dinero del estado se dilapida en las más absurdas partidas (pistas de pádel en pueblos abandonados, aseos públicos en aldeas con 14 habitantes, metro, aeropuertos y estaciones de alta velocidad en localidades que ni por asomo los necesitan…) y nosotros, los que financiamos el dispendio, aguantamos a diario las subidas generalizadas de este atraco a mano armada que los caraduras han venido a denominar Estado del Bienestar. Lo cierto es que, refiriéndose a ellos mismos, han dado con el término adecuado.

 

No a la Guerra, imbécil!

Idiota
Idiota

¿Quién es el mamarracho que ha dejado para la posteridad  la frase cursi «Guerra sólo contra la pobreza y el cambio climático»? En efecto, el imbécil de Zapatero. Y no le llamo imbécil gratuitamente, tengo mis motivos…

La principal diferencia entre la guerra de Irak y la guerra de Libia es el vendedor de armas. En aquella ocasión, Francia, China y Rusia se opusieron en el consejo de seguridad a una resolución de la ONU a favor de atacar el regimen de Sadam. No en vano, los tres países se habían saltado a la torera el programa Food for Oil (Alimentos por petróleo) de la ONU y andaban cambiando explotaciones petrolíferas por armamento para el dictador. Si hubiesen apoyado la resolución y esta hubiese salido adelante, hubiese sido como pegarse un tiro en el pie, de ahí su feroz oposición.

En el caso de Libia, el vendedor es otro. Por eso, hasta el muy imbécil, ha apoyado la resolución y se ha unido a la cruzada. El 17 de Diciembre de 2007, coincidiendo con la visita de Gadafi a Zapatero, el gobierno de la ceja anunciaba a bombo y platillo el acuerdo para la venta de 2.000 millones de euros en materia energética, de infraestructuras y armamento, en concreto balas, bombas, minas, torpedos, granadas y misiles, algunos de los cuales ha usado Gadafi sin duda para atizar a los manifestantes. Lo que el imbécil no es capaz de ver es que el acuerdo de compra de aviones Mirage franceses a Libia ya había sido ejecutado y por eso Sarkozy se ha enrollado la tricolor y abandera la intervención. Algo me dice que Alemania sigue vendiendo algo porque aunque apoya, no colabora…

Algunos piensan que Zapatero es un líder hábil y astuto, un zorro con piel de cordero con una inteligencia suprema. Mucho me temo que es un completo idiota. Su cara de Mr. Bean no es sino fiel reflejo de su inteligencia. Libia es el principal cliente de España en la venta de este tipo de material, asumiendo casi el 60% de estas exportaciones. No en vano, las exportaciones Españolas de armas a Libia aumentaron entre 2007 y 2008 un 7.700%. Hay que ser un autentico mentecato para no darse cuenta de que Francia busca derrocar un regimen que nos compra a nosotros para colocar uno que les compre a ellos.

Para una vez que Zapatero tiene una coartada lógica para entonar el ¡No a la Guerra! el muy subnormal se pone la chaqueta caqui y saca el fusil en lugar de las pegatinas. Si de algo no cabe duda es de que este anormal está dispuesto a cepillarse los pocos negocios que queden vivos tras su nefasta gestión. Se acabó también la exportación de armas.

Si todavía queda alguien que se crea que las guerras y las resoluciones de la ONU están basadas en los derechos humanos le recomiendo que se lo haga mirar. La guerra es un negocio de billones de dólares al año. Como la guerra al estilo tradicional está mal vista por la sociedad occidental, los Americanos, Franceses y Británicos se han inventado la guerra quirúrjica, esa en la que las bombas estallan justo donde están los «malos». El mismo tipo de guerra que se ejecutó en Irak. Con los mismos intereses pero distinto vendedor. El nuestro, como siempre, un auténtico vendedor de humo.

Pistolas en Casa

Armas
Armas en Casa

Cualquiera que viva en un chalet individual se plantea necesariamente la seguridad de su familia dada la mayor exposición al peligro que este tipo de viviendas conlleva al no estar arropadas por vecinos.

 
Anoche tuve la ocasión de hablar con personas que han vivido dos situaciones legales distintas al respecto en sus dos residencias y me parece interesante exponerlas y que cada uno piense lo que quiera.
 
Cuando estas personas vivían en Massachusetts (estado tradicionalmente Demócrata) estaban sujetos a unas leyes sobre armas que son bastante parecidas a las españolas. Por lo que hablamos, es posible incluso que su legislación sea más restrictiva al respecto que la nuestra. Al igual que en España, y contrario a lo que la gente habitualmente piensa, en Massachusetts no se puede ir a la armeria de la esquina y comprar una pistola. Es necesario estar en posesión de un permiso de armas y, estos permisos, con muy contadas excepciones, no permiten llevar un arma encima cuando se va por la vía pública. Dicho sea de paso, los permisos son difíciles de
conseguir y el proceso muy tedioso y burocrático.
 
Sin embargo, tienen una ley llamada «equal force behaviour act» curiosa que está por encima de la ley de armas. Si por ejemplo un ladrón entra en tu casa y trata de asesinarte con un cuchillo, la defensa propia sólo podrá ejercerse en los mismos o menores términos. O sea, no le puedes pegar un tiro, incluso aunque tengas permiso de armas, salvo que quieras ser condenado por asesinato (quizás sea homicidio, no estoy seguro de como se traducen cada uno de los dos supuestos). Del mismo modo, si te ataca con un bate de baseball no puedes contraatacar con un cuchillo. Esiste una tabla al efecto sobre que es mayor y menor peligro para la integridad física. Esto viene a mostrar que en Boston y alrededores son bastante equilibrados, al menos según nuestro estandar, con el uso de las armas.
 
En Florida, estado tradicionalmente Republicano, sin embargo, el caso es bien distinto, sin llegar a ser lo que muchos de aquí piensan acerca de la facilidad de adquirir y llevar armas de fuego. Allí, si tienes un carnet de conducir del Estado de Florida y dinero en el bolsillo, puedes ir a una armería y comprar un arma de fuego mediante un proceso relativamente sencillo (un par de días o tres) y cumpliendo unos requisitos mínimos lógicos, como no tener antecedentes, no estar psíquicamente impedido (decir loco sería políticamente incorrecto), ser mayor de edad, etc. Sin embargo, existen dos tipos principales de permisos y cada uno con sus matices. El permiso del que he estado hablando y que es relativamente sencillo de obtener es el permiso para comprar y poseer un arma de fuego. El permiso para llevar arma de fuego es bastante más complejo aunque, cierto es, también puede obtenerlo prácticamente cualquiera. Es necesario apuntar que, una vez obtenido, dicho permiso sólo es válido en el estado de su obtención, en nuestro caso Florida. Es doblemente ilegal comprar un arma en Miami y llevarla en la solapa mientras paseamos por Boston. Si nos pillan seremos perseguidos por las justicias de ambos estados.
 
Ahora bien, la diferencia es sustancial en las atribuciones que cada permiso conlleva. El primero permite poseerlas y tenerlas en casa. También se pueden transportar en un vehículo con el fin de llevarlas a otra residencia, pero deberán estar descargadas depositando el arma en la guantera que deberá permanecer cerrada con llave y el cargador y las balas en el habitáculo o el maletero. En cualquier incidente relacionado con un arma de fuego procedente del vehículo se estará a lo establecido en la «regla de tres» que implica tres pasos antes de disparar. El primero es el desbloqueo con la llave del contacto de la guantera. El segundo es la carga de las balas en el arma y el tercero la preparación de la misma antes del disparo (armar el revolver o la pistola). Cualquier disparo que no conlleve esta regla es un delito estatal severamente castigado. Esta regla vino a aprobarse para evitar que cuando uno se olvide de poner el intermitente y alguien se lo recrimine con un pitido o una expresión, digamos, soez, el primero le responda haciéndole un ojo nuevo en la frente. Aparentemente funciona pues no se producen más disparos en discusiones de tráfico que en otros estados menos permisivos.
 
Con respecto al permiso para llevar armas de fuego encima, dichas armas nunca podrán estar a la vista de otras personas y sólo podrán desenfundarse y armarse (pueden estar cargadas pero no armadas) en caso de peligro extremo. Otra regla se aplica en el caso de este permiso. Disparar a cualquier persona por la espalda, incluso si nos está disparando mientras huye, será automáticamente considerado asesinato (o intento en su caso) no aplicándose la enmienda de la defensa personal.
 
A ambos permisos e incluso en Massachusetts se aplica una ley genérica que también es interesante. En el caso de defensa propia (independientemente del tipo de defensa) que se aplique al existir peligro de integridad física de los habitantes de una casa, la acción siempre deberá llevarse a cabo dentro de los límites registrales de la casa. O sea, si me amenazan en la puerta de mi casa con un cuchillo y yo pretendo defenderme con otro, la ley sólo contempla la defensa dentro del territorio propio. Dicho de otro modo, si soy capaz de matar a mi agresor en la puerta, antes de llamar a la policía es mejor meter el cadaver dentro sin que se note demasiado.
 
Una curiosidad: Es obligatorio por ley, antes de llamar a la policía en caso de altercado con arma de fuego, descargar el arma (incluso la bala de la recámara) y poner arma, cargador en su caso, y munición, apropiadamente separados, encima de una mesa visible desde la entrada para cuando llegue la policía.
 
Termino con los fundamentos filosóficos de un estado y otro para defender sus legislaciones y que cada uno piense que sería mejor para nosotros:
 
En Massachusetts piensan que tener una ley restrictiva sobre armas de fuego produce un menor comercio de armas y por tanto reduce el número de armas de fuego en la calle.
 
En Florida piensan que tener una ley restructiva sobre armas de fuego produce que sólo los «malos» tengan armas.
 
Yo, sin ser seguidor del comercio indiscriminado de armas de fuego, doy más peso al planteamiento de las leyes de Florida porque me parece más justo para los «buenos». Por cierto, para los que piensan que en Estados Unidos cualquiera puede tener un arma, hay más estados con planteamientos y leyes similares a Massachusetts que similares a Florida, independientemente de que sean Republicanos o Demócratas.